Islas Baleares quieren limitar cruceros

Este verano las restricciones a los cruceros turísticos en las Islas Baleares se levantaron, y se prevé que en 2021 reciban un total de 186 embarcaciones que lleven más de 100,000 visitantes.

Para el gobierno de la comunidad y para muchos de sus ciudadanos, esto es demasiado y pone en riesgo su calidad de vida y su medio ambiente.

El puerto de Palma de Mallorca con cruceros

 A raíz de esto, el gobierno precidido por Francina Armengol ha solicitado al Ejecutivo de España reducir los cruceros, navieras y ferries que atracan en sus puertos.

La solicitud se sostiene en un informe de la Comisión Balear de Medio Ambiente y que subraya la elevada contaminación que producen estos barcos.

Esta conclusión coincide con el reporte de la ONG Transport & Environment que en 2019 advirtió que el óxido de azufre que producen estas embarcaciones contamina 10 veces más que todos los autos que circulan en Europa.

Palma de Mallorca, como principal puerto del archipiélago es una de las ciudades de Europa con mayores índices de este contaminante, ligado a enfermedades respiratorias y cardiacas.

Además de las emisiones contaminantes, el reporte de la comisión balear señala que los cruceros afectan a especies protegidas y que un vertido accidental de uno de estos causaría un desastre ecológico en las reservas naturales de la zona.

Un problema adicional es que los cruceros promueven el turismo de masas, soltando a miles de pasajeros a pasear por unas horas en cada puerto, saturando sus servicios y dejando pocos beneficios que compensen el daño, pues suelen comer y dormir en el mismo barco.

La petición de la comunidad al gobierno nacional toma en cuenta ambas situaciones.

La regulación y la disminución de tráfico marítimo reduciría los posibles eventos de contaminación original, y se propone acompañar la medida de un inventario y retirada de todas las instalaciones de fondeo ilegales.

Además, se propone que los permisos para atracar cruceros se determinen con base en la capacidad de carga de cada destino para evitar su saturación.

Aunque los límites se extenderían a todas las islas, se hace especial hincapié en las Islas Pitiusas: Ibiza y Formentera, entre las cuales hay un elevado tráfico marino que afecta la preservación del Parque Natural de Ses Salines, una reserva marítima que cubra la mayor parte del corredor entre ambas islas.

La petición de limitar los cruceros fue impulsada por grupos ecologistas y asociaciones de vecinos desde 2019, cuando entregaron más de 10,000 firmas para detener y replantear proyectos que aumentarían la llegada de yates y cruceros.

El estallido de la pandemia y la crisis del turismo puso el tema en suspenso, pero este 2021, una vez que se levantó la veda a la llegada de grandes barcos la petición se revivió, y la exigencia es que no haya más de un barco por día.

Vista del centro histórico de Palma desde uno de los hoteles en Mallorca

Entre los grupos que apoyan la limitación están el Grupo Balear de Ornitología (GOB), Terraferida, Mallorca Blue o la Federación de Asociaciones de Vecinos.

Por su parte, Alfredo Serrano, Director de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros en España (CLIA), se manifestó en contra de la propuesta y consideró que se ha demonizado al sector.

Aclaró que los cruceros generan 6,000 puestos de trabajo en las Islas Baleares, y que limitar la llegada de barcos a uno por día provocaría que las líneas borraran al archipiélago de sus rutas ante la incertidumbre de si se les permitiría entrar o no.

También defendió el compromiso de la industria con la sostenibilidad, que pasa por un cuidadoso manejo de residuos, los cuales se descargan en tierra firme y son manejados por empresas especializadas.

Añadió también que se trabaja en usar combustibles más sostenibles, pero que estos no están disponibles actualmente y su uso requiere además cambiar la infraestructura de los puertos.

Hoy en día, los cruceros no apagan sus motores ni siquiera al estar en el puerto, pues no hay conexiones para que puedan usar las redes eléctricas de las ciudades.

Palma de Mallorca, capital de las Baleares es parte de una red de ciudades europeas contra el turismo masivo y ha adoptado otras iniciativas como el limitar la construcción de nuevos hoteles para evitar que la población local pierda su vivienda.

La aerolínea Air Nostrum es parte de un grupo de empresas que desarrollan un avión de hidrógeno con el que espera poder cubrir todos sus vuelos entre el archipiélago y la península sin contaminar.

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