Montaña Arcoíris de Perú en riesgo

Turismo de masas pine en riesgo la montaña arcoiris de Perú

La Montaña Arcoíris se ha colocado en pocos años como uno de los más grandes atractivos de Perú, pero su popularidad la está destruyendo.

Localizada en los Andes, cerca de Cusco, la también llamada Vinicunca o Montaña de Siete Colores es un espectáculo que cautiva la mirada.

Franjas de color turquesa, oro o lavanda decoran las piedras en un espectáculo que parece fabricado por photoshop, pero que se despliega ante los ojos de los mochileros.

Los colores en los sedimentos fueron creados a lo largo de millones de años de actividad geológica, y acabaron por surgir a la superficie en este punto, como consecuencia del calentamiento global.

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Antes, la explosión de colores estaba cubierta por la nieve que a esa altura de los Andes debería ser perpetua.

Pero los pasos de los turistas están destruyéndola.

Desconocida hace apenas cinco años, la montaña arcoíris saltó repentinamente a la fama, y hoy miles de personas caminan sobre ella.

Los 5,000 metros sobre el nivel del mar a los que se encuentra no han frenado a los visitantes, pues su cercanía con Cusco y Machu Pichu lo hacen un punto muy atractivo.

La erosión que miles de pisadas al día provocan puede, eventualmente, acabar con el color que le da su fama.

Además, el turismo de masas puede provocar un desastre ecológico, según advierten expertos.

Franklin Briceño reportó a The Associated Press que un pantano que era hogar de aves migratorias fue desecado para crear un estacionamiento para que camionetas llenas de turistas llegaran con más comodidad.

“Desde el punto de vista ecológico están matando a la gallina de los huevos de oro”, advirtió Dina Farfán que estudia la fauna en peligro cerca de Machu Pichu.

Compañías mineras canadienses como las que han afectado a decenas de comunidades en México también ya han puesto su mirada en explotar la riqueza mineral de la zona.

El problema con un lugar como este es que, si bien es delicado, también ayuda enormemente en lo económico a las comunidades locales.

El trabajo de guías de turistas ha logrado que los pueblos cercanos ingrese hasta $400,000 dólares anuales, algo que nunca habían visto.

Igualmente, no hay duda de que un fenómeno como el de la montaña arcoíris merece ser visto, y no se le puede negar a quien tiene un genuino interés en visitarlo.

De momento, los biólogos y comunidades locales esperan que estas tempranas advertencias ayuden a que el gobierno de Perú implemente un plan de manejo en la zona que ponga fin a su deterioro antes de que sea grave.

La oportunidad de lograr un turismo sostenible en la montaña arcoíris de Perú logrará no sólo preservar el lugar, sino generar más riqueza a largo plazo.

Algunas acciones propuestas son las de limitar el número de visitas diarias.

Lo ideal a la larga es respetar el entorno natural y no destruirlo para crear instalaciones para el turismo de masas.

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