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Las noticias del coronavirus causan angustia cada día, y más allá del no poder viajar, está el miedo por nuestra salud, la de nuestros seres queridos y la de la economía y el futuro de los empleos o negocios a medida que la crisis amenaza.

Pero hay un país del mundo que sabe como ayudarnos a olvidar estos problemas, y en cambio a concentrarnos en transmitir vibras positivas en estos desconcertantes días.

Se trata de Jamaica, cuna del reggae, y cuya oficina de turismo ha creado una lista de Spotify para acompañar a las personas de todo el mundo mientras logramos vencer al Covid-19.

“Every Little Thing Is Gonna Be Allright” es el nombre de la lista, que toma prestado el título de una de las mejores canciones de Bob Marley.

Además, de al gigante de la música jamaiquina, puedes escuchar a otros artistas clásicos como Burning Spear y Big Youth, y a destacados músicos contemporáneos como los ganadores del grammy Koffee y Tessanne Chin.

No sólo incluye Reggae, sino toda la variedad de la música de la isla como ska o dancehall.

“Jamaica espera aliviar sus preocupaciones y transportarlo virtualmente con una lista de reproducción de Spotify especialmente creada, que presenta lo mejor de las leyendas musicales de la isla.”, dijo la oficina de Turismo en un comunicado.

“Nos recuerda mantener la cabeza en alto y una actitud positiva, con melodías de Bob Marley, Jimmy Cliff, Beenie Man y muchos más”.

Puedes escuchar la lista de música para viajar a Jamaica aquí.

Además de desconectar y dejarnos una buena actitud ante la crisis con su música, la iniciativa de Jamaica nos permite a los viajeros, disfrutar del mundo de una de las pocas maneras que hoy tenemos disponibles.

La música, nos acerca a la cultura de un país, y nos permite conocer una parte muy importante de el, con lo cual podemos soñar con los viajes que haremos cuando todo esto termine.

Jamaica no es el primer país que aprovecha Spotify para promocionarse y darnos a conocer un poquito de si mismo.

Uruguay también ha recurrido a este canal y puedes conocer sobre su iniciativa en este artículo.

Un nuevo país insular a puesto freno a los protectores solares tóxicos para la vida marina, se trata de las Islas Vírgenes de los Estados Unidos.

Este archipiélago del Caribe, como muchas otras islas, es testigo directo del daño que las actividades humanas causan a los corales, y por ello se sumó a una medida que va tomando fuerza entre la comunidad internacional.

Ha prohibido que en su territorio se utilicen los protectores solares que incluyen tres peligrosos químicos, la oxibenzona, el octinoxato y el octicrileno.

Todos ellos han sido ligados al blanqueamiento de corales, como el que está matando a la Gran Barrera de Coral en Australia, y a la muerte de vida marina.

En este sentido, las Islas Vírgenes siguen el ejemplo de Hawai, el primer lugar del mundo que tomó esta medida, y de Palaos, uno de los mejores destinos verdes del mundo y el único país que hasta el día de hoy ha actuado para poner nuevas reglas a nivel nacional.

mujer tomando el sol en la playa

La ONG Island Green Living fue parte importante de la lucha por conseguir esta prohibición, y su presidente de sustentabilidad, Harith Wickrema, advirtió que son químicos que también están ligados a casos de cáncer en humanos.

“Tenemos estudios que demuestran que los químicos en las aguas de nuestro territorio están 40 veces por encima de lo aceptable”, comentó.

“Además del daño al medio ambiente y a los seres humanos, las economías basadas en el turismo sufrirán una devastación financiera si los corales y la fauna marina mueren. Las consecuencias serán catastróficas por lo que es urgente actuar ahora”.

De acuerdo a su página web, el Caribe, del cual México forma parte, ha perdido 80% de sus corales, por lo que todos los países del área deben seguir el ejemplo de las Islas Vírgenes.

Implementación de la ley

La ley que prohíbe protectores solares dañinos en las Islas Vírgenes, fue promulgada por unanimidad, y comenzó a aplicarse el 20 de julio, cuando todos los comercios del país se vieron impedidos de solicitar nuevas importaciones de estos productos.

Desde el 30 de septiembre, no se permite recibir cualquier pedido que haya sido comprado antes de la veda, mientras que la prohibición total está programada para marzo de 2020.

A partir de ese día, toda persona o negocio que tenga o comercialice protectores solares tóxicos recibirá una multa de $1,000 dólares si se trata de la primera ofensa, y de $2,000 a partir de la segunda.

La fecha de marzo de 2020 se propuso debido a la urgencia de atender la emergencia climática, pues originalmente se pensaba aplicarla hasta 2021.

Con la nueva fecha, las Islas Vírgenes se adelantan a Hawai y a los cayos de Florida, que aunque legislaron de manera similar antes que este archipiélago, se impusieron fechas límite más laxas para hacer válidas las nuevas leyes ambientales.

La medida llega un año más tarde de que Palaos fuera el lugar pionero en el mundo en tomar estas medidas.

Magens Bay playa mas bonita del Caribe

Aunque hasta el día de hoy esta medida ha sido tomada en territorios pequeños, todo parece indicar que pronto crecerá.

Puerto Rico ya está discutiendo esta legislación como una de las medidas más urgentes y fáciles de aplicar para apoyar un turismo sostenible, lo cual lo convertiría en el primer país de habla hispana en actuar.

El ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, está también trabajando para tratar que todo el país siga el ejemplo de Hawai y las Islas Vírgenes, lo que podría dar un impulso final a la medida.

Te recomendamos: como los cruceros aplastan los arrecifes en Islas Caimán

Cabe mencionar que estos protectores solares están prohibidos sólo en la parte de las Islas Vírgenes que pertenece a los Estados Unidos.

En las Islas Vírgenes Británicas no se han tomado medidas al respecto.

Tampoco lo ha hecho México, pese a que sus corales y su turismo también son vulnerables a estos químicos.

Pero a pesar de que no exista una legislación, como viajero responsable puedes optar por comprar solo protectores solares ecológicos y biodegradables.

 

Las playas de arenas blancas y los arrecifes de coral que caracterizan al Caribe están en riesgo de desaparecer por culpa de los cruceros en Islas Caimán.

Esto debido a un proyecto del gobierno del país para construir un muelle en George Town, su capital, donde puedan anclar embarcaciones mas grandes.

El muelle de cruceros en Islas Caimán, es apoyado por las grandes empresas navieras del mundo, que tienen en este país uno de sus principales destinos.

Disney, Carnival, Royal Caribbean y MSC Cruises están entre quienes ya han prometido financiación para construir la obra.

Entre las cuatro, aportarían 180 millones de dólares, aunque el costo total del proyecto se desconoce.

Cada una de ellas obtendría uso preferencial del puerto una vez que este se concluya.

Sin embargo, para que todo sea una realidad, el Gobierno debe convencer de sus virtudes a la gente de las Islas Caimán, que temen por sus arrecifes de coral.

En concreto es un arrecife llamado Eden Rock el que estaría en riesgo.

Riesgo para los corales

Eden Rock, que se traduce como Roca del Edén, es reconocido como uno de los mas atractivos arrecifes de coral en las Islas Caimán.

Se encuentra a una corta distancia a nado desde la costa, lo cual lo hace accesible para cualquier viajero en la isla, pero está lleno de cuevas, túneles y grutas habitadas por cientos de especies de peces, y su cercanía a la superficie hace que el sol le de una iluminación muy especial.

Arrecife de Coral Eden Rock Islas Caimán

Además de su valor turístico, presta servicios medio ambientales, no solo por ser hogar de tantos animales marinos, sino por ofrecer una protección natural a la isla contra los huracanes.

El problema es que estos arrecifes no permiten que los cruceros atraquen directamente en la isla, a la que solo es posible acercarse en embarcaciones pequeñas.

Para desembarcar a sus pasajeros, los cruceros licitan buques mas pequeños que si pueden llegar a la costa, pero consideran que esto impacta negativamente en la experiencia de sus pasajeros.

Por ello han sugerido a las Islas Caimán, que ha perdido mercado ante otras islas del Caribe en fechas recientes, que construyan un muelle.

El proyecto ya ha involucrado a tres administraciones, pero ninguna ha convencido de las virtudes del mismo.

Llevarlo a cabo no solo implica pasar sobre Eden’s Rock y sobre el cercano arrecife Soto.

Pone en riesgo a el país entero.

Ventajas y desventajas

De acuerdo a Alden McLaughlin, primer ministro de Islas Caimán, el gobierno ha gastado 7 millones de dólares en estudios ambientales.

Su construcción generará 500 empleos directos y el aumento en el número de visitantes generará 245 millones de dólares para el país.

Además, la inversión de las navieras no pone en riesgo la economía de la isla, y garantiza que todas ellas seguirán llevando turistas al país por décadas.

Proyecto de muelle de cruceros en Islas Caimán

Pero los ecologistas no están de acuerdo con esta visión.

Las aguas cristalinas del Mar Caribe se volvería lechosa y con remolinos de arena al perder los arrecifes.

En lugar de un hábitat rico en especies y atractivo para los viajeros, se tendría hormigón.

Y si bien se ha prometido que los arrecifes se mudarán a un nuevo lugar, biólogos marinos advierten que esta operación no es mas que un engaño.

“Los arrecifes de coral son enormes estructuras tridimensionales que se han formado a lo largo de miles de años, y esto solo ocurre bajo condiciones biológicas, químicas, físicas y geológicas especiales” dice la doctora Ellen Pranger, una de las primeras que alzó la voz contra el proyecto.

Un arrecife depende no solo de lo que ven nuestros ojos, sino de toda una estructura que se pierde al intentar moverla a otra locación.

En el mundo apenas se han logrado mover fragmentos de algunas especies de coral con fines de restauración tras un accidente, pero estos apenas crecen unos centímetros al año, por lo que tomaría miles bajo circunstancias especiales para recuperar lo destruido.

El propio plan maestro señala que el proyecto tendrá un impacto negativo significativo en las aguas de George Town y los hábitats que la rodean.

Estos incluyen destrucción de coral, fragmentación de hábitats y pérdida de la biodiversidad.

También indica que las posibilidades de que la mudanza de coral se de con éxito no está garantizada.

Además del daño ecológico, el escaso patrimonio cultural de las Islas Caimán también sufriría.

El puerto histórico y su malecón, hoy lleno de restaurantes y posadas con vistas a las aguas cristalinas del mar se perderían, y los ojos de los visitantes tendrían la mole de concreto y las decenas de cruceros para recrear la mirada en vez de la belleza natural.

Frente a George Town se encuentra un buque colonial, el Balboa, que naufragó en sus aguas y es considerado parte del patrimonio de la isla; también tendría que moverse.

El turismo sostenible, apuesta por no causar daños al entorno y conservarlo para futuras generaciones.

Pero aquí se privilegia una visión de corto plazo y un turismo masivo que traiga miles de personas cada día que consuman y se vayan, sin pensar que se está sacrificando justo aquello que los atrae al país.

Playa Barkers Islas Caimán

La cantidad de turistas que reciben las Islas Caimán ya está llevando a que el gobierno piense desarrollar la playa Barkers para construir un bar, primer paso para urbanizarla.

Esta playa estaba designada para convertirse en el primer parque nacional del país y es una de sus escasas zonas de naturaleza virgen, advierte Gabriella Hernandez, líder opositora al muelle de cruceros en las Islas Caimán.

Lucha por evitar el proyecto

Un grupo de ciudadanos a decidido que tienen que ver a un futuro sustentable, y que el proyecto debe detenerse.

Por ello, iniciaron una campaña de colecta de firmas para que, de acuerdo a la ley de las Islas Caimán, el gobierno convoque un referendo.

Voluntarios buscan firmas para referendo en George Town, Islas Caimán

Para lograrlo, se requería que el 25% del censo electoral de las Caimán firmara.

Este objetivo se alcanzó el 24 de mayo, a pesar de que el primer ministro hizo campaña para que la gente no firmara.

En estos momentos el gobierno verifica la autenticidad de las rúbricas para dar pie a la elección.

Además, los organizadores solicitan que se hagan públicos todos los estudios medio ambientales, económicos y de infraestructura para poder tomar una decisión informada.

También han pedido detener las negociaciones con las compañías de cruceros en Islas Caimán hasta que se realice la votación.

Será la primera vez en la historia que se haga un referendo público, no solo en las Islas Caimán, sino en cualquier territorio de ultramar británico; por lo cual ya es un momento significativo.

Hay que destacar, aclara Hernández, que quienes han firmado la petición no son gentre anti cruceros.

“Tenemos en común el deseo de un desarrollo mas racional y sostenible tras años de rápido crecimiento; queremos seguir dando experiencias de la mejor calidad a nuestros visitantes y compartir nuestra cultura y belleza natural y preservar nuestros recursos limitados para disfrute de generaciones futuras.”

“Este,” aclara, “es un problema que compartimos con el resto del mundo donde el turismo de masas pone presión a los destinos”.

No se sabe aún que pasará con el referendo, pero Stuart Freeman, del centro de buceo de Eden Rock nos advierte que el ministro de Turismo ya ha dicho que el proyecto de muelle tiene luz verde y se continuará sin importar que diga la gente.

En Viajeros en Ruta escribimos a las compañías de cruceros para conocer su opinión y justificación del proyecto, pero ninguna respondió.

Las Islas Caimán no es el primer país del Caribe que pone en jaque su medio ambiente para atraer mayor número de turistas.

En Antigua y Barbuda, un aeropuerto amenaza una isla que sirve como reserva natural.

Un nuevo aeropuerto es un aspecto clave para impulsar el turismo, mejorar la conectividad de países y regiones y facilitar el movimiento para todos los viajeros en ruta por el mundo.

Pero mal planeado, y en la localización equivocada, puede ser la llave para un desastre ecológico.

Eso es lo que está pasando en una pequeña isla del Caribe, Barbuda, donde los planes de desarrollo de un aeropuerto están poniendo en riesgo el futuro del lugar.

Esto de acuerdo a un grupo de residentes, que iniciaron procesos legales para frenar la construcción del aeropuerto.

Tras su demanda, las obras están temporalmente suspendidas.

La pregunta ahora es que intereses primarán, si los del desarrollismo que afecta a otros paraísos naturales como las Galápagos o el del turismo sostenible que puede lograr el progreso de un lugar a la vez que garantiza la protección de su medio ambiente.

¿Dónde está Barbuda?

Barbuda es una de las dos islas habitadas que conforman el país llamado Antigua y Barbuda, una de las antiguas colonias británicas que hoy los viajeros buscan por sus playas y naturaleza.

Contrario a su vecina Antigua, capital económica de su país, Barbuda es un lugar donde la naturaleza domina.

Su única localidad, Codrington, alcanzó una población máxima de 1,640 residentes.

Fuera de la ciudad, la selva domina el ambiente, y es hogar de especies únicas como lagartos, serpientes y fregatas que no viven en ningún otro lugar del mundo.

El huracán que destruyó una comunidad

El cambio climático ha provocado siniestros naturales cada vez más dañinos, y los países del Caribe como Antigua y Barbuda se encuentran entre los más vulnerables.

Irma, fue uno de los peores huracanes de los que se tiene registro, y en 2017, al tiempo que México sufría los impactos de los terremotos de septiembre, golpeó toda la región del Caribe.

Pese a las preparaciones que tuvieron, Barbuda fue prácticamente destruida por los fuertes vientos y 95% de los edificios en Codrington quedaron destruidos.

La tragedia fue de tal nivel que los habitantes de Barbuda fueron evacuados a la vecina Antigua, y por primera vez en siglos la isla quedó deshabitada.

El huracán Irma destruyó el 95% de Codrington

Al día de hoy, apenas unas 100 personas han vuelto a vivir en su antiguo hogar, que sigue muy lejos de recuperarse del impacto de Irma.

El turismo se acabó completamente, pues el pequeño aeródromo y los dos resorts que existían cerraron sus puertas.

Pero siendo un país que vive esencialmente del turismo, Antigua y Barbuda apostó por este para recuperar la economía y la población de su isla.

El turismo sostenible ausente del proyecto

Varios lugares del Caribe apostaron por el turismo para recuperarse, tal es el caso de Puerto Rico que llamó a voluntarios para experimentar el turismo justo y ayudar a recuperar espacios naturales y culturales de su territorio.

Pero en el caso de Antigua y Barbuda la idea fue diferente, y se apostó por un modelo de turismo que debe quedar rebasado.

Se aprobó la construcción de un nuevo resort de cinco estrellas para quitarle espacio a la naturaleza que gobierna Barbuda, y que se sumará a los ya existentes que serían rehabilitados.

La inversión en el resort viene de grandes inversores de alrededor del mundo, y para ayudar a turistas a llegar al futuro atractivo se aprobó la construcción de un nuevo aeropuerto, que remplazaría al pequeño aeródromo que servía a la isla.

Pero Barbuda no tiene mucho terreno para una obra de ese tamaño, y la construcción requirió la tala de hectáreas de selva virgen.

Una vez que la naturaleza fue desplazada, se vio que los terrenos elegidos no eran adecuados por la presencia de cuevas subterráneas, por lo cual ahora se requiere la depredación de más bosques.

La fregata es uno de los pájaros que los viajeros van a ver a Barbuda

Así, el proyecto del aeropuerto de Barbuda está acabando no solo con la posibilidad de desarrollar un turismo sostenible en este paraíso del Caribe, sino con el medio ambiente entero del lugar.

Futuro del proyecto

Una vez que la demanda contra el gobierno de Antigua fue aceptada y que las obras se han detenido, trascendió que el departamento de Medio Ambiente del país ni siquiera revisó el proyecto ante la premura de empezar la obra, vendida como esencial para la recuperación del país.

Al tiempo que el aeropuerto avanzaba como máxima prioridad, los servicios básicos no han sido recuperados en Barbuda a diez meses del huracán.

La isla aún no tiene un hospital funcional ni agua potable, a pesar de lo cual la inversión se ha dedicado al polémico aeropuerto.

El destruir las selvas del país, implica, además, incrementar las emisiones de CO2 del país.

Aunque Antigua y Barbuda genera pocas emisiones, es la presencia de gases de efecto invernadero lo que aumenta la peligrosidad de los huracanes, y la desaparición de selvas lo que hace a los asentamientos humanos más vulnerables.

Así que, curiosamente, la apuesta del país para reponerse de un desastre natural, abre la puerta a más problemas a futuro.

Los promotores de la demanda esperan que, una vez que el caso se revise en la corte, el proyecto pueda rediseñarse completamente de modo que sea sostenible y no destructivo.