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Si hay una ciudad donde se puede ver la esencia italiana con todos sus estereotipos, esa es Nápoles.

Caótica y bella a partes iguales, estamos hablando de la ciudad más importante del sur de Italia y con una historia que se respira paseando por sus calles.

Con esta pequeña guía, vamos a repasar todos los lugares que ver en Nápoles y qué excursiones podemos hacer en sus alrededores.

De turismo por Nápoles

Nápoles es una de las ciudades con mayor patrimonio histórico de Italia, por lo que ofrece una gran cantidad de lugares que podemos visitar.

La primera parada debe ser la Plaza del Plesbicito, uno de los símbolos de la ciudad, y donde se encuentran algunos de los edificios más importantes: el Palacio Real, el Palacio de Salerno, el Palacio de la Prefectura y la Basílica de San Francisco de Paula. Como vemos en un lugar donde podemos pasar unas cuantas horas para ver todo.

Nápoles-plaza-del-plebiscito

Para aquellos que les guste visitar sitios religiosos, tienen dos lugares que pueden visitar: la Capilla de San Severo (en su interior hay un gran número de obras de arte, destacando especialmente el Cristo Velato de Sanmartino. El único inconveniente es que la entrada cuesta 7 €) y la Catedral de San Gennaro (San Gennaro es el patrón de la ciudad y por el que los napolitanos siente devoción. Su construcción se remonta al siglo XIII, y aunque ha sufrido varias reformas, aún conserva los detalles arquitectónicos originales).

Otro punto de interés de la ciudad son sus fortalezas.

Nápoles fue un lugar muy codiciado, por lo que a lo largo de su historia sufrió muchos ataques. Para su defensa se fueron construyendo varias fortificaciones. El Castell dell´Ovo, o castillo del Huevo en castellano, tiene unas maravillosas vistas del Golfo, y como curiosidad, su nombre proviene de la leyenda que cuenta que el poeta Virgilio un huevo mágico en sus cimientos para proteger la ciudad de catástrofes.

Castillo del huevo en Nápoles

La otra fortificación es el Castel Nuovo, castillo con un exterior impresionante y que en su interior acoge el Museo Cívico, cuyo entrada cuesta 6 €.

En nuestra guía de qué visitar en Nápoles también debe estar dar un paseo por Spaccanapoli, un barrio del centro histórico en el que se puede ver como es la vida cotidiana del napolitano en esencia, y donde se encuentran la Basílica de San Domenico Maggiore o la plaza del Gesú.

Para acabar nuestra visita, también debemos ir a Nápoles Subterránea, un laberinto de pasadizos bajo tierra que se extiende por gran parte de la ciudad. Y no podemos acabar si comernos una Pizza Napolitana, posiblemente la mejor del mundo, o al menos así lo dicen los habitantes de la ciudad.

Qué ver cerca de Nápoles

Además de visitar Nápoles, cerca hay varios lugares con gran interés turístico que también podemos ver. Los que no pueden faltar en nuestra lista son:

Capri

Esta isla se encuentra a unos 50 kilómetros de Nápoles, por lo que se puede hacer una escapada de un día para recorrerla.

Capri es uno de los lugares más bonitos del sur de Italia, y además de pasear por ella, debemos visitar la Gruta Azul y el Monte Solaro.

La primera es una cueva marina de unos 60 metros de profundidad, que se puede visitar en barca y donde el azul de su agua parece falso.

El segundo, el Monte Solaro, cuenta con un gran mirador del golfo y el Vesubio, gracias a que está a 589 metros de altura. Además es un buen lugar para que los amantes del senderismo puedan recorrer sus caminos.

vista-de-capri-italiaPompeya

A 25 kilómetros de Nápoles están unas de las ruinas arqueológicas más famosas del mundo.

Pompeya era una de las ciudades más ricas, prosperas y vanguardistas del mundo, haciendo sombra a la misma Roma.

En el año 79 a.C., una erupción del volcán Vesubio dejó la ciudad sepultada en cenizas.

Hoy en día se puede pasear por sus calles, ver los templos que aún quedan en pie y algunos edificios singulares como el foro, termas o el lupanar (un prostíbulo de la época).

Costa Amalfitana

A lo largo del Golfo de Salerno se encuentran una serie de pueblos que parecen estar suspendidos de los acantilados y sobre un mar de un azul intenso.

Su belleza le ha valido estar catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Amalfi, Positano, Vietri sul Mare, Ravello, Atrani o Praiano son algunos de estos pueblos donde debemos hacer turismo rural. A 60 kilómetros de Nápoles, es una excursión que se puede hacer en un día, gracias a los tours organizados que se pueden contratar previamente.

Consejos para ver Nápoles

Para aprovechar nuestro viaje a Nápoles, y ahorrar en tiempo de espera en colas y algo de dinero, es recomendable conseguir la tarjeta turística Naples Pass, que permite el acceso a varios de los monumentos y museos de la ciudad. También es aconsejable planificar bien el itinerario para no perder demasiado el tiempo y dejarnos lugares sin visitar.

Otro consejo a tener en cuenta es cuándo visitar Nápoles. En verano, las altas temperaturas, los precios elevados por ser temporada alta y la enorme cantidad de turistas, no la hacen la mejor fecha, aunque si queremos ir a algunas de sus playas es la mejor época.

Sin duda, el mejor momento para ir es a principio de otoño (octubre) o a final de primavera, cuando las temperaturas son más suaves y sin mucha lluvia, no hay tantos turistas, y al ser temporada media, los precios son más económicos.

Por último, también debemos saber dónde alojarnos en Nápoles. La ciudad tiene algunas zonas no muy recomendadas, por lo que es mejor no hospedarse en ellas. Esto ocurre especialmente en los alrededores de la estación central de trenes, donde el ambiente, especialmente de noche, no es nada recomendable.

Cómo llegar a Nápoles

El tren es uno de los mejores medios de transporte para moverse dentro de Italia, y en el caso de Nápoles, casi todos los trenes que van de norte a sur del pasan por Nápoles.

La estación Central y la de Mergellina son las dos más importantes y donde a diario hay hasta 30 trenes que unen Roma con Nápoles. A esto hay que unir que hay diferentes tipos de trenes en función de su velocidad y precio. Si ya nos encontramos en Italia es la mejor opción.

El aeropuerto internacional de Nápoles se encuentra a 8 km del centro de Nápoles, y es el segundo aeropuerto en tráfico del sur del país.

Si vamos a llegar a la ciudad desde el extranjero, debemos saber que el aeropuerto está conectado con todas las grandes capitales europeas, y muchos de esos vuelos son operados por compañías low-cost, por lo que puede salir muy económico.

Gracias a su cercanía con la ciudad, se puede ir tanto en taxi como en bus por un buen precio.

Por carretera, Nápoles es nudo estratégico, pasando por ella autovías para todas las direcciones: la A1 hacia Roma y noroeste del país, A4 hacia Reggio Calabria, A16 hacia Bari y A30 hacia el noreste del país. Sin embargo, debemos saber que si decidimos ir en coche, el tráfico es bastante caótico y en algunas zonas es bastante complicado aparcar el coche.

Italia conquistó el mundo hace años, pero no lo hizo ni con guerra ni con política, lo hizo a través del paladar.

La gastronomía italiana es una de las más conocidas y gustadas del mundo, y de toda su oferta, la pizza se ha convertido en un platillo que se disfruta en todo el mundo.

Adaptado a sabores locales, o bien respetando sus raíces, difícilmente se encuentra una boca que no haya disfrutado alguna vez del manjar, pero la pizza tenía pendiente recibir un reconocimiento a su importancia cultural.

La espera terminó el pasado 7 de diciembre en la lejana isla de Jeju en Corea del Sur.

Ahí, en su reunión anual, la UNESO declaró a la pizza napolitana como uno de los 33 nuevos patrimonios inmateriales de la humanidad.

El reconocimiento se da por mucho más que el sabor y la influencia de la pizza en la gastronomía, y es por ello que el reconocimiento se da a la receta de una región en particular.

En Nápoles, la preparación del platillo consta de cuatro fases, que van desde la preparación manual de la masa hasta su horneado, mismo que incluye el tradicional movimiento rotatorio que el pizzero hace con la masa.

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Las cuatro fases se transmiten en las familias de generación a generación. Además, “El elemento permite reuniones sociales, intercambios generacionales y asume un carácter de espectáculo público cuando el pizzaiuolo, al centro de su bottega, comparte su arte”.

No cualquier persona es capaz de heredar el cargo de maestro pizzero, por lo cual los jóvenes aspirantes pasan un periodo de práctica a lado de sus maestros para aprender todos los elementos claves de la preparación de la pizza napolitana.

Contrario a otras prácticas culturales, cuya conservación se pone en riesgo por la globalización, el arte de la pizza napolitana es un elemento cultural con plena salud.

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En la ciudad existen alrededor de 3,000 pizzerías tradicionales, y la Asociación Napolitana de Pizzaiuoli organiza cursos enfocados en la historia , instrumentos y técnicas del arte para asegurar su futuro.

Los encargados de preparar cada pizza usan los ingredientes tradicionales, queso mozzarella de búfalo de Campania y jitomates de San Marzano, los cuales sólo se consiguen en la región, asegurando que su arte pueda ser imitado, pero jamás igualado.

Pero todos aseguran que el ingrediente más importante es la pasión.

No cabe duda que Nápoles está comprometido con su cocina, pues antes de lograr ser nombrado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, se lanzó una petición a los napolitanos de todo el mundo para que la apoyaran con su firma. Ésta consiguió más de 2 millones de firmas.

Sin duda un viajero en ruta por Italia no puede irse sin probar la única y original pizza, y vivir toda la cultura que la rodea.