Declaración de Toulouse por una aviación sostenible

Los esfuerzos por lograr que la aviación se convierta en una industria no contaminante ha dado otro paso adelante con la firma de la Declaración de Toulouse.

En ella, los 27 países de la Unión Europea junto a otras 14 naciones y 146 empresas se han comprometido aque la aviación tenga cero emisiones netas de carbono para 2050.

Signo de la declaración de Toulouse

La meta de un cero neto de carbono para el 2050 en la aviación se puso por primera vez en la mesa en octubre de 2021, cuando la IATA presentó un compromiso apoyado por todos sus miembros.

Con la declaración de Toulouse el Consejo de la Unión Europea, que en estos momentos es presidida por Francia busca reafirmar el compromiso de la UE y sus socios en este sentido.

La aviación produce por lo menos el 2.1% de todas las emisiones contaminantes causadas por el ser humano, pero el constante crecimiento de la industria y la dificultad de adoptar tecnologías limpias provocan que su contribución a la crisis climática vaya a crecer con el paso del tiempo.

aeropuerto de jets privados

Sin embargo, ya se están tomando medidas para combatir este mal, y en 2021 la UE presentó el estudio Destination 2050, con el que se espera lograr el ambiciosos objetivo.

De acuerdo a Destination 2050 existen 4 formas mediante las cuales se puede llegar al cero neto, todas posibles, pero retadoras.

1.- Tecnología

En este campo viene la mayor parte de las ganancias que se pueden lograr, esto al desarrollar aviones y motores que no necesiten usar hidrocarburos para funcionar.

Ya hay varias empresas de innovación trabajando en este sentido al desarrollar aviones eléctricos o a base de hidrógeno.

El problema es que, de momento, los aviones eléctricos solo pueden remplazar a avionetas de pocos pasajeros y con rutas cortas, y los de hidrógeno siguen en etapa de desarrollo.

Airbus está desarrollando los aviones de hidrógeno, que espera estén disponibles comercialmente para 2035.

Aerolíneas de España, Islandia y Estados Unidos también trabajan con Universal Hydrogen para tener avionetas de hidrógeno más pequeñas para 2025.

Los aviones eléctricos ya volaron en Canadá y buscan empezar a hacerlo comercialmente de modo regular en rutas cortas.

Para lograr los objetivos, la tecnología debe estar desarrollada entre 2027 y 2030 para aplicarse en 2035 y en 2045 se lograría en aviones grandes (de dos pasillos).

París también ha mostrado interés en transformar sus aeropuertos para convertirlos en los primeros hubs de hidrógeno a nivel mundial.

2.- Biocombustibles

El combustible sostenible de aviación ya está disponible y se usa en algunos vuelos, y mientras se desarrolla tecnología limpia son la mejor manera de reducir emisiones, pues son hasta 34% mas limpios.

El biocombustible no requiere transformar la estructura ni los motores de los aviones, lo que da la ventaja de no necesitar inversiones adicionales.

Aerolíneas como Evelop y United ya han completado vuelos usando solo biocombustible, que se produce con desechos orgánicos en lugar de con hidrocarburos.

Avión de Evelop Airlines

Como problema está el que su producción no tiene estímulos y es más cara y que su uso generalizado puede llevar a deforestación para cultivar la materia prima para fabricarlo.

3.- Medidas económicas

Un 8% de las emisiones causadas por la aviación pueden eliminarse tomando sencillas medidas de corte económico.

La principal de ellas es poner un costo a las emisiones contaminantes, el cual impulsará a las aerolíneas (y a otras empresas en otros ámbitos) a adoptar tecnología y prácticas amigables con el medio ambiente para evitar los gastos adicionales.

Este impuesto debe aplicarse lo antes posible para incrementar su impacto, pues conforme más nos tardemos y más avance la tecnología limpia por su propio impulso, los beneficios que cause se pueden perder, dejándonos con las emisiones que no eliminamos a tiempo como problema futuro.

4.- Administración del tráfico aéreo

Un 6% de reducción de emisiones se puede lograr simplemente con una mejor administración del tráfico aéreo, para lo cual desde 2004 se planteó la creación del Cielo Único Europeo.

Con esta serie de procedimientos coordinados en todo el bloque europeo se lograrían cielos menos congestionados, y más libertad para que las aerolíneas puedan elegir rutas que requieran menos consumo de combustibles y más seguridad.

Este es el campo donde se tiene un retrazo mucho mayor en su implementación, pues se esperaba que estuviera implementado completamente en 2020, pero solo se ha logrado un 37% de avance.

Intereses políticos son los que más retrazan los avances en este campo.

La mejor administración del espacio aéreo también sufre en otros países.

Por ejemplo en México, la creación del aeropuerto de Santa Lucía en lugar del NAIM que López Obrador canceló, ha obligado a cambiar las rutas de acceso a los aeropuertos de la capital, lo cual implica no solo más riesgo, sino más tiempo en el aire, y con ello más emisiones contaminantes, todo para un proyecto que no va a resolver los problemas de saturación en la capital.

¿Qué más dice la Declaración de Toulouse?

La declaración reconoce el valor de la aviación como una industria esencial para mantener la conectividad y los intercambios comerciales y sociales del mundo y enfatisa que descarbonizar el sector es un reto complejo.

También aclara que se busca la recuperación de la industria, que se vio particularmente afectada por la pandemia del Covid-19 y que, junto con el turismo, apenas se recupera.

En este sentido aclara que los cambios que son benéficos para el medio ambiente, también resultan benéficos desde el punto de vista económico, por lo que los beneficios de trabajar en este sentido se multiplican.

volveremos a viajar

Finalmente, los firmantes invitan a que durante la 41 asamblea de la Organización de Aviación Civil Internacional se adquiera el mismo compromiso a nivel global y que se establezcan herramientas de cooperación y ambiciosos compromisos intermedios que permitan llegar a la meta.

Además de los países de la UE otras 13 naciones se sumaron a la declaración.

Se trata de Albania, Canadá, Estados Unidos, Georgia, Islandia, Japón, Marruecos, Moldavia, Mónaco, Noruega, Reino Unido, San Marino y Serbia.

Aunque acudieron a la reunión Brasil, China, Egipto, India, Indonesia, Rusia, Sudáfrica y Turquía no se comprometieron a nada.

Entre las empresas que firmaron el compromiso se encuentran Air France y Easyjet, que ya han logrado avances propios en la descarbonización de sus flotas.

La pandemia fue vista como una oportunidad de relanzar la economía invirtiendo en tecnologías limpias.

Sin embargo también trajeron problemas como los vuelos a ninguna parte y los vuelos fantasma que contaminan de a gratis.

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