Islas Heard y McDonald, Australia bajo cero

Islas Heard y McDonald

Australia es un país tan grande, que existen cientos de lugares de muy difícil acceso, ubicados en medio del desierto y a cientos de kilómetros de las ciudades más cercanas, a los que solo los más aventureros se atreven a ir.

Pero la lejanía de todos estos lugares, parece ridícula cuando hablamos de las islas Heard y McDonald.

Estas dos islas son el punto más aislado de Australia, y se encuentran a miles de kilómetros y días de navegación del resto del país.

Son también nuestro nuevo destino en nuestra serie de islas prohibidas del mundo.

¿Dónde están las islas Heard y McDonald?

Pese a ser parte de Australia, no se encuentran en Oceanía, sino en el continente Antártico, a 4,000 kilómetros de distancia del país al que pertenecen.

Están además a 4,700 kilómetros de Sudáfrica y 1,000 al norte de la Antártida, por lo cual están prácticamente solas en medio del Océano.

Punto señalando las Islas Heard y McDonald en un mapa

El único pedazo de tierra que tienen relativamente cerca son las islas Kerguelen, que pertenecen a Francia y están a 450 kilómetros de distancia, sin embargo estas están también tan aisladas que antaño eran llamadas Islas de la Desolación.

Un poco de historia

Las islas Heard y McDonald, no solo están a una enorme distancia de cualquier otro punto habitado, sino que se encuentran en una de las zonas de más difícil navegación en todo el planeta.

Los fuertes y helados vientos son llamados por los marineros Los Furiosos 50, debido a que soplan a los 50 grados de latitud sur, y estos causan mares violentos por los que prácticamente nadie se acercaba a la zona aún durante la era de los descubrimientos.

Por ello, no fue sino hasta el siglo XIX que la isla Heard fue finalmente descubierta.

Volcán Big Ben, Islas Heard
Kate Kiefer

El suceso ocurrió el 25 de noviembre de 1853, gracias a la tripulación del barco mercante Oriental, que hacía una ruta de Boston a Melbourne, y cuyo capitán, John Heard, dio nombre al lugar.

Tan frías eran las islas, que el diario de la esposa del capitán registra que por un momento pensaron que se trataba tan sólo de un Iceberg.

Para descubrir las islas McDonald, hubo que esperar unos meses masas, y fue el 4 de enero de 1854, cuando el capitán William McDonald las vio por primera vez.

El descubrimiento llevó a las pocas décadas en que las islas tuvieron actividad humana importante, y es que a partir de 1855 fueron constantemente visitadas por barcos que buscaban cazar a los valiosos leones marinos, para producir aceite.

Leones marinos en la Isla Heard
B. Wienecke

Incluso hubo brevemente un asentamiento humano en el lugar llamado Oil Barrel Point, que alcanzó a tener 200 habitantes.

Pero para 1880 los leones marinos estaban casi extintos, y las condiciones climáticas, que la hacían inhóspita, provocaron el abandono de la isla Heard.

Para el siglo XX, las actividades comerciales prácticamente no existían.

Expediciones científicas

Fuera de la destrucción de los leones marinos, el archipiélago permaneció sin mayor alteración y desde el siglo XIX fue punto de interés para expediciones científicas.

La primera fue en 1874, y duró tan solo 3 horas; la más larga fue de 8 días, en 1928, en total solo se registraron 6 intentos de visitar la Isla Heard hasta 1947.

En esa fecha, el Reino Unido cedió la posesión del archipiélago a Australia, que hasta hoy lo protege.

Col silvestre de Kerguelen
K. Keifer

Al recibir la posesión de las islas, Australia comenzó a realizar expediciones científicas frecuentes, e incluso tuvo por 8 años una estación permanente.

La biología, geología, clima, atmósfera y cartografía de la isla son los principales puntos de investigación, y en fechas recientes el interés ha estado en los glaciares, que a causa de la actividad humana están en recesión, mostrando el daño que seguimos haciendo al planeta.

En el caso de la aún más inhóspita isla McDonald, ni siquiera las investigaciones científicas son comunes, y no se sabe de ningún ser humano que haya puesto pie en ella hasta 1971.

¿Qué hay en las Islas Heard y McDonald?

La belleza de las islas es natural, con una fauna y flora muy especiales y únicas del continente antártico.

Además, tiene dos volcanes activos, el más pequeño es llamado Big Ben, y ha sido escalado en contadas ocasiones.

El otro es el Pico Mawson, que con 2,745 metros de altura supera en tamaño a cualquier otro volcán en Australia.

Fuera de la naturaleza, existen aún vestigios de la actividad humana en la isla.

Caminando por el lugar puedes encontrar restos de cabañas, instrumentos domésticos e incluso tumbas de los marineros que vivieron o visitaron el lugar en el siglo XIX.

Restos de campamento de cazadores de focas en la Isla Heard
E. Woehler

Sin ser nada espectacular, su existencia es de gran valor histórico para recordar un tipo de vida que hoy ya no existe.

Más grande y mejor conservado, son los restos de la base de la Expedición Antártica Australiana, que por 8 años estuvo habitada y fue espacio de investigaciones.

El lugar tuvo hasta 35 edificios y se le conserva como muestra de como se edificaba en un lugar tan difícil, de la manera en que el ser humano se adaptó a la vida en estos parajes, y por contar la historia de el desarrollo de la investigación antártica australiana.

¿Por qué está prohibido visitarla?

Las islas Heard y McDonald tienen un ecosistema único, el cual se debe a su tardío descubrimiento y a la inexistencia casi total de actividad humana desde entonces.

Esto ha permitido que los procesos biológicos, el medio ambiente y la fauna se hayan desarrollado sin intervención dándole un enorme valor científico.

Además, son el único lugar de las islas Subantárticas con volcanes activos, y la erupción más reciente del volcán en McDonald provocó que la isla doblara su tamaño.

Para preservar esta belleza e importancia biológica, es que las visitas no se permiten, pues desarrollar un turismo y un flujo constante de personas daría al traste con todo.

Las islas son Patrimonio de la Humanidad, y parte de una reserva marítima de 71,000 kilómetros cuadrados.

¿Realmente no puedo ir?

Es muy difícil, pero si eres un científico australiano o de otro país investigando algo de las islas o de la Antártida, puedes conseguir un lugar en las pocas expediciones que ahí se realizan.

Es más difícil aún, pero es posible entrar como turista.

Sin embargo, desde que pertenece a Australia, sólo se tienen registradas tres visitas turísticas, la última en 2002, todas a bordo del mismo rompehielos ruso.

Si quieres ir, puedes dirigirte a la página web de las islas, y comunicarte con el gobierno australiano, argumentando por qué te deben dar permiso de ir.

Paisaje de la Isla Heard
Kate Kiefer

Tú solicitud debe tomar en cuenta que se te harán por lo menos 17 exigencias que debes cumplir obligatoriamente para poder ir, la gran mayoría relacionadas con la conservación y hechas para garantizar un turismo sostenible.

Además, tienes la obligación de traer de vuelta todo, incluyendo tus excrementos.

Después de esto, tienes que ver como consigues llegar a las islas, pues no existen rutas de barco que te acerquen, así que lo más probable es que debas pagar una expedición completa rentando un barco rompehielos con su tripulación.

Necesitarás por lo menos 20 días de navegación, y una ves que las avistes, necesitarás la suerte de que las condiciones climáticas te sean favorables, pues bien puede ser que nunca puedas desembarcar por la bravura del mar.

Finalmente, después de todo esto, no puedes salir de ciertas áreas delimitadas, y tienes prohibido pasar la noche en la isla, por lo que tendrás que irte tras, cuando mucho, pocas horas.

Así que no, no es imposible ir, pero implica tantas dificultades, que se puede considerar que están prohibidas, y por su enorme valor biológico que se debe a la ausencia del hombre, es mejor que siga siendo así.

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Desde niño sentí infinita curiosidad por descubrir el mundo, así que estaba escrito que sería un viajero. Exploré el mundo primero a través de mapas, y luego en persona. Tras escribir como freelance en varias revistas, viví un año en Barcelona donde obtuve una maestría en periodismo de viaje, fui miembro fundador del proyecto Caminos Sellados y gané un premio Malta Tourism Press Award como coautor del libro Postales del Mundo: Malta

He visitado 23 países de cuatro continentes y mi filosofía es que, en todo lugar hay algo por descubrir.
Francisco Fontano Patán
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