El Principado de Sealand: ¿el país más pequeño del mundo?

Sealand país más pequeño del mundo

 

Dentro del universo de las micronaciones, hay algunas que por su historia o características se distinguen más que otras.

Y dentro de las que son indudablemente más famosas destaca Sealand, uno de los primeros lugares del mundo que despertó la fiebre por estos territorios no reconocidos y que presume, erróneamente, de ser el país más pequeño del mundo.

Es una de nuestras paradas en la serie de micronaciones: los países que no existen.

¿Dónde está Sealand?

Sealand se encuentra en aguas del Mar del Norte a 12 kilómetros de la costa del Reino Unido.

El puerto más cercano está en la ciudad de Ipswich.

Cuando este país se fundó, el lugar estaba en aguas internacionales, pues el Reino Unido solo reclamaba 3 millas náuticas, pero desde 1987 este pequeño lugar se encuentra en aguas territoriales británicas.

Historia de Sealand

Sealand tiene una de las historias más convulsas entre las micronaciones del mundo, y sus orígenes se remontan a la Segunda Guerra Mundial.

Tiempos bélicos

En 1942, bajo supervisión del ingeniero civil Guy Maunsell, se construyeron cuatro plataformas marinas cuya misión era proteger a la Gran Bretaña de los ataques alemanes.

Foto histórica de los Fuertes de Maunsell segunda guerra mundial

Las fortalezas se construyeron en los estuarios de los ríos Támesis y Mersey y su estructura era muy similar a la de plataformas petroleras, con dos columnas de concreto sosteniendo una superficie más grande.

Desde estas fortalezas, se advertía a tierra cuando se aproximaba un ataque aéreo y evitar que los submarinos enemigos colocaran minas.

Las plataformas tenían todo lo necesario para que grupos de militares pudieran habitarlos durante bastante tiempo, y se construyeron con comedores, habitaciones, equipos de radio, tanques de agua purificada y generadores de energía.

Una vez terminada la guerra, las fortalezas perdieron su utilidad y fueron abandonadas.

Reviviendo al ritmo de la música

Los 60 fueron una década donde el Reino Unido transformó la música del mundo entero al ver el nacimiento de muchos de los mejores grupos de la historia, entre los que destacan los Beatles y los Rolling Stones.

La década fue una revolución musical, pero en principio los nuevos ritmos no fueron apreciados por todas las generaciones, y pese al deseo de escuchar el rock, la radio británica prestaba poca atención a este.

Surgieron entonces las llamadas radios pirata, estaciones que no tenían licencia para operar pero que tenían una audiencia de millones de personas y eventualmente, a finales de la década, lograron que la BBC se reestructurara incorporando a los dj y nuevos géneros a sus transmisiones.

Así se ve Sealand, el país más pequeño del mundo

Pero mientras esto se lograba, las estaciones no podían operar en territorio británico sin licencia.

Para resolver esto, muchas se transmitían desde barcos en altamar, donde al alcanzar aguas internacionales ya no rompían ninguna ley.

Es en este contexto que, las olvidadas fortalezas marinas volvieron a ganar interés, pues estaban en aguas internacionales, estaban vacías y contaban con el equipo para transmisiones.

Así, en 1965, Jack Moore y su hija Jane, representando a la estación Wonderful Radio London, tomaron la plataforma HM Fort Roughs, la más antigua y más lejana de las cuatro que se habían construido.

Desde ahí, durante dos años se transmitieron los éxitos de los Fab 40, los cuarenta más populares canciones de cada semana.

El nacimiento de Sealand

Como si se recordaran sus orígenes bélicos, en 1967 el HM Fort Roughs fue escenario de un nuevo conflicto que marcaría no solo la historia del lugar, sino la de todas las micronaciones.

El 2 de septiembre Paddy Roy Bates, que también conducía una radio pirata, navegó a la fortaleza y expulsó del lugar a sus competidores de Wonderful Radio.

Paddy Bates había emitido su estación, Radio Essex, desde otra fortaleza, Knock John Tower, pero esta estaba en aguas británicas, por lo que había sido llevado a juicio y multado.

Roy Bates fundador de Sealand con su esposa Joan

Fue por ello que decidió instalarse en Fort Roughs, pero después de expulsar a los otros radioaficionados y pese a contar con todo el equipo para hacerlo, nunca emitió nada.

En lugar de eso declaró a la plataforma como un país independiente de nombre Sealand. Probablemente siendo su enojo por sus problemas legales parte de lo que impulsó su decisión.

1968 marcó un nuevo incidente de Bates con la justicia británica.

Un grupo de trabajadores fueron a reparar una boya de navegación cerca del nuevo país, y Bates les dijo que se retiraran porque estaban invadiendo su territorio, tras lo cual su hijo trató de ahuyentarlos disparando tiros al aire.

Al ser ciudadano británico, lo llevaron a juicio, pero el juez dijo que al estar la fortaleza fuera del territorio de Londres el caso no procedió.

En 1975 se creó la bandera, la constitución, el himno nacional, la moneda y los pasaportes de Sealand.

Guerra civil y crimen organizado

Los Bates repartieron desde un inicio pasaportes de Sealand y uno de sus ciudadanos, Alexander Achenbach, invadió el país en 1978 con varios mercenarios pagados mientras Paddy Bates y su esposa estaban fuera.

El hijo de Bates, Michael, fue tomado como rehén.

Achenbach no estaba de acuerdo con unos supuestos planes de convertir el lugar en un hotel de lujo.

Durante esta pequeña guerra civil, Michael pudo escapar, y se las arregló para reconquistar la fortaleza, dejando prisioneros tanto a Achenbach como a los mercenarios.

Sealand con su bandera flamenado

El líder de la fallida rebelión era un abogado alemán, fue acusado de traición y se le retuvo como prisionero a menso que pagara una multa de 75,000 marcos.

La situación obligó a que Alemania tuviera que enviar a un diplomático de su embajada a negociar la liberación de su ciudadano, y tras varias semanas de pláticas se liberó a Achenbach.

Aunque no obtuvo dinero Paddy Roy Bates dijo que la presencia del diplomático representaba un reconocimiento de facto de Sealand por parte de Alemania.

Este fue el último conflicto armado en la micronación, pero no el fin de los problemas que Achenbach causaría.

Designándose como un gobernador rebelde de Sealand en el exilio, el abogado hizo negocio vendiendo pasaportes del país.

La cosa no se hubiera notado, si no fuera porque el documento atrajo a miembros del crimen organizado a quienes la falsa inmunidad diplomática y el documento que los declaraba ciudadanos del país les servía.

Así, se fue creando una red de lavado de dinero y tráfico de drogas que tuvo su sede en Madrid, España, pero que se extendía no solo a los miembros del gobierno rebelde de Achenbach, sino a territorios de Rusia, Irak e incluso Hong Kong donde hubo hasta 4,000 pasaportes falsificados.

A raíz de esto los Bates retiraron la validez a todos los pasaportes del país, incluyendo aquellos que ellos mismos habían emitido desde los años 70.

Historia reciente

Aunque desde 1987 la plataforma que forma Sealand ya está dentro de aguas territoriales británicas, pese a esto, el Reino Unido nunca ha reclamado soberanía sobre el lugar, tratándolo como independiente de facto.

La familia Bates ha continuado con el proyecto, y al ser una de las micronaciones más famosas, también son de las que tienen más ciudadanos.

Sealand flag and coat of arms

Roy Bates murió en 2012 a los 91 años, y su hijo, Michael, heredó el gobierno del país.

A pesar de esto, hubo intentos de “vender” el país y el propio gobierno de Sealand pidió 750 millones de euros a cambio de la custodia del lugar, con el compromiso de continuar con el proyecto.

No hubo nadie capaz de pagar la millonaria cifra, aunque el sitio web The Pirate Bay lo intento mediante donaciones.

¿Qué ver en Sealand?

Lo mejor en Sealand es las vistas del mar y de la costa inglesa que se alcanza a ver desde la plataforma.

Fuera de eso, hay poco que ver en el país, pero si llegas a el puedes incluso pasar la noche en sus habitaciones.

El tour por el lugar incluye toda la superficie de la plataforma y puedes ver la prisión donde Achenbach fue encerrado, además de la capilla, el gimnasio, el cuarto de los motores y el parlamento.

No es fácil llegar a Sealand y necesitas contactar primero con el gobierno para obtener permiso, además de organizar el viaje en bote para ir y regresar.

De momento, no es posible visitarlo, pues la página web del país, que sirve para contactar al gobierno se encuentra bajo mantenimiento.

El futuro del país

Sealand es probablemente la micronación más famosa del mundo, en gran parte por su record Guiness como el país más pequeño del mundo.

Aunque ya no expide pasaportes, si vende títulos nobiliarios, y puedes solicitar ser lord, lady o barón del país por poco más de 30 euros (cuando su página web se restablezca).

Además, su fama ha cuasado que mucha gente quiera ser ciudadana, y esto les ha permitido incluso formar equipós deportivos, su selección de futbol tiene 13 partidos jugados, de los cuales 5 han sido victorias, aunque está inactiva desde 2017 cuando no se les aceptó su afiliación a la CONIFA, organismo de los equipos no reconocidos por FIFA.

También han participado en curling, minigolf, disco volador y esgrima, e incluso fueron sede de un torneo de patineta patrocinado por Red Bull.

Esta fama y actividad, prometen que Sealand tenga un futuro próspero, aunque no está claro que pasará si la familia Bates pierde interés en el proyecto.

¿Es Sealand el país más pequeño del mundo?

Sealand es definitvamente más pequeño que cualquier páis formalmente reconocido, y con sus 550 metros cuadrados supera con facilidad al Vaticano: 0.44 contra 0.0005 kilómetros cuadrados.

Es por esto que la micronación es reconocida con el récord Guiness al área más pequeña que reclama ser un país en el mundo.

Este récod, sin embargo bien puede ser reclamado por otras micronaciones, a las cuales Guiness no ha reconocido.

Pontinha, un islote en Portugal que también se reclama como país independiente mide menos de 200 metros, así que con un área de 0.000178 kilómetros cuadrados supera a Sealand y le quita el récord que los ha hecho famosos.

Desde niño sentí infinita curiosidad por descubrir el mundo, así que estaba escrito que sería un viajero. Exploré el mundo primero a través de mapas, y luego en persona. Tras escribir como freelance en varias revistas, viví un año en Barcelona donde obtuve una maestría en periodismo de viaje, fui miembro fundador del proyecto Caminos Sellados y gané un premio Malta Tourism Press Award como coautor del libro Postales del Mundo: Malta

He visitado 23 países de cuatro continentes y mi filosofía es que, en todo lugar hay algo por descubrir.
Francisco Fontano Patán
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