Las Zonas arqueológicas de la CDMX

La Zona Arqueológica de Tlatelolco

Un viaje por Ciudad de México no está completo sin adentrarse en su pasado prehispánico, y para ello existen varias zonas arqueológicas en la CDMX.

Aunque ser la capital de la Nueva España, y el centro de la colonización española, significó que gran parte de las ciudades prehispánicas de Ciudad de México desaparecieron, no todo el pasado prehispánico quedó borrado de la entidad.

Desde Cuicuilco hasta Tenochtitlan, la CDMX ofrece muchas ventanas a su pasado, desde lugares que increíblemente sobrevivieron a plena vista a los caprichos de la historia, hasta vestigios que han sido rescatados de las entrañas de la tierra.

Estas son las zonas arqueológicas que puedes conocer sin salir de la CDMX.

Zonas Arqueológicas oficiales del INAH

El Instituto Nacional de Antropología e Historia es el organismo que investiga y cuida el patrimonio prehispánico de México, y ellos han abierto oficialmente cinco zonas al público.

Estas cuentan con infraestructura para recibir a los visitantes, con museografía y con cédulas informativas que ayudan a disfrutar y comprender la importancia de los lugares.

2019 trajo consigo la apertura oficial de la Zona Arqueológica de Mixcoac, y con ello son cinco las que se encuentran abiertas al público.

1.- Templo Mayor

Zonas Arqueológicas CDMX Templo Mayor

La guerra de conquista significó la casi total destrucción de la antigua Tenochtitlán, que fue remplazada por la ciudad de los palacios que hoy forma nuestro centro histórico.

A inicios de 1914 el arqueólogo Manuel Gamio realizaba excavaciones en un predio anexo a la Catedral, y descubrió la esquina sureste de lo que fue el Templo Mayor, el que fuera el edificio religioso más importante de los mexicas.

Ubicado frente a lo que hoy es el Edificio de la Autoridad del Centro Histórico, el Templo Mayor no se exploró a fondo hasta 1978, cuando trabajadores de la CFE dieron con una enorme piedra que resultó ser la Coyolxauhqui.

A partir de esto se inició una excavación arqueológica que requirió la demolición de 13 edificios modernos y nos permitió redescubrir la que hoy es la zona arqueológica más visitada de la ciudad.

Además de que cuenta con un museo que muestra parte importante de las piezas encontradas en el sitio.

2.- Tlatelolco

La Zona Arqueológica de Tlatelolco

Tristemente célebre por la matanza de estudiantes llevada a cabo por el gobierno en 1968, la plaza de las Tres Culturas recibe este nombre por tener edificios de tres épocas distintas, pirámides prehispánicas, una iglesia colonial y unidades habitacionales del siglo XX.

Las pirámides son parte de lo que fue la antigua ciudad de México-Tlatelolco, gemela de Tenochtitlán, y que fue el mercado más importante de su tiempo, además de escenario de la última batalla registrada durante la conquista del imperio azteca.

La zona arqueológica en si se empezó a explorar en 1944, y el resultado de las investigaciones ha sido uno de los patrimonios históricos más ricos de la ciudad, pues se han excavado 27 edificios completos, entre los que destacan el templo de Ehectal y el templo calendárico. Un punto imperdible en la ciudad.

3.- Mixcoac

Oculta y usualmente ignorada, la zona arqueológica de Mixcoac está a pocos pasos de Periférico y avenida San Antonio, por lo que convive cada día con miles de vehículos que pasan por ahí sin verla, y con muy pocos curiosos que saben de ella y la visitan.

Pirámide de la zona arqueológica de Mixcoac

El sitio fue estudiado, promovido y protegido por el arqueólogo Roberto Gallegos, por años se permitía el ingreso solo con cita, pero en agosto de 2019 se dio su inauguración oficial.

Uno de los datos más curiosos de la zona, es el nombre de uno de sus primeros visitantes. Con tan sólo nueve años un pequeño Octavio Paz, que visitaba a su abuelo en lo que entonces era un pueblo, se encontró con unos amigos con lo que años después describiría como una “diminuta pirámide”.

Se trataba precisamente del edificio más importante del actual sitio, la pirámide de Mixcoatl.

4.- Cuicuilco

El sitio más antiguo de la ciudad, por lo que su visita nos acerca a una de las primeras civilizaciones del Valle de México, la zona arqueológica de Cuicuilco se localiza en la alcaldía de Tlalpan.

Pirámide de Cuicuilco vista por frente

Tras siglos como la principal ciudad del centro de México, alrededor del año 300 la erupción del volcán Xitle fue trágica para Cuicuilco, que fue sepultada en lava y abandonada.

Pero la tragedia nos dejó como consecuencias positivas, no sólo el surgimiento de Teotihuacán, sino que la antigua ciudad se conservó bajo las capas de lava de El Pedregal, de modo que se conservó en perfecto estado, por lo que hoy su icónica pirámide circular es la más grande de la ciudad.

La capa de roca que la cubre, ha dificultado la completa investigación en Cuicuilco, y construcciones como la Villa Olímpica, Perisur y Plaza Carso nos costaron parte muy importante de su patrimonio que fue demolido.

Pero a pesar de ello es una de las más interesantes y significativas de Ciudad de México, y un lugar que todo capitalino debe conocer.

5.- Cerro de la Estrella

Cerro de la Estrella Iztapalapa

Más conocido por ser el escenario de la Pasión de Iztapalapa cada semana santa, el Cerro de la Estrella fue uno de los centros ceremoniales más importantes del Valle de México.

Ahí, cada 52 años, se celebraba la ceremonia del Fuego Nuevo, con la cual se iniciaba un nuevo ciclo calendárico de acuerdo a la tradición mesoamericana.

La inseguridad de Iztapalapa ha dado mala fama al lugar, por lo que es una de las zonas arqueológicas de la CDMX menos visitadas, pero quien se aventura ahí no sólo descubre la pirámide en la punta del cerro, sino una de las vistas más bellas de la capital mexicana.

El acceso al cerro es gratis, y hay un pequeño costo por ingresar al Museo de Fuego Nuevo

Además es un área natural para hacer senderismo.

Otras zonas arqueológicas de la CDMX que puedes visitar

Aunque no están en el catálogo oficial, el patrimonio arqueológico de Ciudad de México no se limita a estos cinco lugares, hay otros restos del pasado prehispánico, la mayor parte bastante alejados de las zonas más turísticas, que esperan a los viajeros mas aventureros.

Por su tamaño, falta de estudios o estado de conservación, la mayoría de ellos no son considerados para convertirse en zonas arqueológicas oficiales.

También se encuentran en mal estado de conservación y riesgo de perderse, y siempre vale la pena recordar que un pilar del turismo sostenible es la conservación del patrimonio.

6.- Adoratorio de Pino Suárez

Adoratorio del metro Pino Suárez

Un afortunado accidente fue el que permitió descubrir la pirámide de metro Pino Suárez que, tras siglos enterrada, salió a la luz durante los trabajos de construcción del sistema de transporte colectivo.

Lo que queda hoy es solo uno de los 12 adoratorios que se descubrieron, y que junto a otro mucho material fue destruido para abrir paso al metro, situación que acabó por generar la promulgación de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos para evitar una destrucción patrimonial similar.

Afortunadamente, se tomó la acertada decisión de conservar este adoratorio dedicado a Ehecatl, dios del viento, que en el pasado estuvo en un corredor que daba acceso a la calzada que conectaba Tenochtitlan y hoy está en el pasillo que comunica a las líneas 1 y 2 del metro.

Con 80 metros cuadrados de longitud, es considerada el área arqueológica más pequeña de México.

Con decenas de miles de personas usando ese transbordo cada día, es también una de las más vistas del mundo.

7.- Tequipa

Pirámide de Tequipa

Una de las zonas arqueológicas de la CDMX de más difícil acceso es la pirámide de Tequipa, para conocerla hay que desplazarse hasta el pueblo de San Tomás, en el cerro del Ajusco.

La pirámide fue el principal centro ceremonial de un asentamiento fundado en el siglo XIV por habitantes huidos de Azcapotzalco.

Pese a su cercanía con el pueblo de Santo Tomás, de cuyo centro sólo la separan 1,000 metros, la pirámide de Tequipa es difícil de avistar por estar cubierta de pasto y plantas que fácilmente la confunden con un montículo cualquiera para quien no la esté buscando.

En la iglesia de Santo Tomás, se encuentra también un cofre prehispánico de basalto que originalmente estaba en la pirámide.

8.- Cuahilama

Localizada en el pueblo de Santa Cruz Acalpixca, en la alcaldía de Xochimilco, Cuahilama fue un pueblo fundado en 1265, y que hoy forma una pequeña zona arqueológica caracterizada por sus petroglifos, que datan de entre 1450 y 1521.

Petroglifos de Cuahilama

El sitio consiste en una calzada de origen precuauhtémico, que corre de poniente a oriente y da acceso a la parte superior del cerro.

A su largo se encuentran algunos vestigios de habitaciones, campos militares y terrazas de cultivo. Pero lo que llama la atención son las piedras talladas con imágenes como cocodrilos, ocelotes, mariposas y plantas.

Lamentablemente los petrogrifos están abandonados y suelen ser grafitteados. Hasta hoy no han sido protegidos, ni promovidos entre su propia comunidad, por la alcaldía a pesar de su potencial para incrementar la oferta turística de Xochimilco.

9.- Cerro de Mazatepetl

Uno de los pocos ejidos que sobreviven en La Magdalena Contreras, San Bernabé Ocotepec, también tiene una pirámide y un pequeño sitio arqueológico del postclásico.

Pirámide de Mazatepetl en el Cerro del Judio

Durante años estuvo oculto bajo tierra, y el montículo que revelaba su presencia era usado para ceremonias cristianas. Pero tras una exploración preliminar en 1996, el cambio de siglo trajo el descubrimiento oficial de la pirámide, que volvió a ver la luz del sol tras siglos bajo tierra.

La pirámide se encuentra en la cima del cerro del Judío, y forma parte de una plaza con cinco estructuras, donde también destaca una escultura de una tortuga-jaguar. En otra zona del cerro también se encuentran figuras talladas de Tlaloc.

La zona forma parte de un centro ecoturístico formado por los ejidatarios, lo cual le da mayor protección, aunque tanto la pirámide como el museo que muestra las piezas encontradas no tienen horarios fijos de apertura.
Es mejor acudir en sábado, cuando el parque suele abrirse para vecinos de la zona.

10.- Pirámide de Tenantongo

Una tercera zona arqueológica en Tlalpan es esta pirámide, que también está ligada a la civilización de Cuicuilco y que puedes encontrar si te adentras en el Bosque de Tlalpan.

Si bien el bosque tiene varios vestigios en mal estado y sin estudios, Tenantongo es el más conocido y el único del cual se han hecho investigaciones.

Es la segunda estructura más grande que nos queda de los cuicuilcas, y también tiene planta redonda.

Para alcanzarlo, tienes que hacer un recorrido de 1.5 kilómetros desde la entrada principal del bosque, o bien un camino más corto si utilizas el ingreso en la colonia Miguel Hidalgo, desde donde hay señalizaciones.

Cuicuilco también dejó restos en el Parque Ecológico de Loreto y Peña Pobre.

Zonas Arqueológicas sin acceso

Finalmente, hay que mencionar que existe Patrimonio que aún no es accesible al público y que probablemente nunca lo sea.

Desde estas estructuras se vigilaban los caminos de Milpa Alta

En concreto en la alcaldía de Milpa Alta, se han descubierto 15 zonas arqueológicas, las cuales están en proceso de protegerse pero, por falta de recursos, no está en el panorama permitir que sean accesibles.

En Milpa Alta también hay pinturas rupestres.

En Viajeros en Ruta tenemos el objetivo de conocer todos estos lugares.

¿Cuantas de estas zonas arqueológicas de la Ciudad de México conoces?

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¿Cuantas zonas arqueológicas hay en la Ciudad de México?

El INAH ha abierto cinco zonas arqueológicas accesibles para el público general en la CDMX: Cerro de la Estrella, Cuicuilco, Mixcoac, Templo Mayor y Tlatelolco.

Desde niño sentí infinita curiosidad por descubrir el mundo, así que estaba escrito que sería un viajero. Exploré el mundo primero a través de mapas, y luego en persona. Tras escribir como freelance en varias revistas, viví un año en Barcelona donde obtuve una maestría en periodismo de viaje, fui miembro fundador del proyecto Caminos Sellados y gané un premio Malta Tourism Press Award como coautor del libro Postales del Mundo: Malta

He visitado 23 países de cuatro continentes y mi filosofía es que, en todo lugar hay algo por descubrir.
Francisco Fontano Patán
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