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Mientras familias enteras subían a los tejados de sus casas, observando atentas hacia el cerro de Huixachtecatl, un grupo de sacerdotes ataviados con sus mejores galas caminaban en procesión al templo en la cima del montículo.

Eran los responsables de uno de los ceremoniales más importantes del México prehispánico: la Ceremonia del Fuego Nuevo, que se realizaba cada 52 años.

Tras llegar a la cumbre, los sacerdotes esperaban la caída de la noche; observaban la aparición de las estrellas Pléyades y, al visualizarlas, encendían una gran hoguera a la vez que sacrificaban a un prisionero.

Cuando los pobladores del valle de México veían las llamas, entraban en júbilo y hacían penitencia cortando sus orejas para alimentar con su sangre al sol.

En la punta del cerro, se encendían antorchas con el fuego nuevo que era llevado a cada población cercana, incluida la gran Tenochtitlán.

La ceremonia significaba el inicio de un nuevo ciclo, y que el mundo viviría otros 52 años.

La última vez que la ceremonia se realizó, fue en 1507. El cerro de Huixachtecatl, es el hoy llamado Cerro de la Estrella, y el templo mexica donde se hacía el acto, aún corona su cima.

Es un tesoro turístico y cultural poco conocido en Ciudad de México.

Más allá de La Pasión de Iztapalapa

En el imaginario de los mexicanos el Cerro de la Estrella, está ligado a la Semana Santa.

La Pasión representada por gente de los barrios de Iztapalapa, recibe gran atención mediática y millones de visitantes, que lo hacen uno de los eventos más grandes del país.

Este 2022, la pandemia del Covid-19 sigue marcando al evento, como ha ocurrido en los últimos dos años.

Sin embargo, se busca retomar cierta normalidad, y aunque la mayor parte de los eventos se hará a puerta cerrada, el viacrucis y la crucifixión a los pies del Cerro de la Estrella se volverá a celebrar.

Para la edición 179 del evento, Axel Eduardo González, de 22 años, hará el papel de Jesús de Nazareth.

Pasados los días de asueto la zona rara vez es visitada, a pesar de tratarse de una importante área arqueológica, una de cinco abiertas al público en la ciudad, y de un pulmón verde en el oriente de la ciudad.

Visitarlo te llevará a conocer un lugar único de la capital mexicana.

Rumbo a la cima del Cerro de la Estrella

El museo del fuego nuevo, a medio camino subiendo al cerro, da inicio a la visita. Aunque su contenido compuesto por maquetas y placas informativas, lo hacen un atractivo menor que sólo introduce lo que se verá más adelante.

El museo incluye piezas arqueológicas halladas en el cerro, y algunas esculturas colocadas tras su renovación para ser parte de la Ruta dos del Iztapabús completan la exhibición.

Al salir, hay que prepararse para conquistar los 2460 metros del cerro, que lo hacen el noveno punto más alto de la ciudad.

Los edificios prehispánicos están en su cima. Frente al basamento piramidal, se extiende la Plaza del Fuego Nuevo, donde se celebraba la ceremonia de renovación del ciclo.

Ahí, se tiene un exclusivo mirador para contemplar toda la urbe, y dada su situación respecto al resto del Valle se aprecia por qué era el punto indicado para que desde cada pueblo se viera el encendido del fuego.

En días sin neblumo los ojos alcanzan a ver toda la ciudad, por lo cual es recomendable planear la visita en una fecha en que el aire se lleve el esmog.

Vista de la Ciudad de México desde la pirámide en el Cerro de la Estrella

Pensar que las ceremonias religiosas más importantes de los antiguos y los nuevos mexicanos se han celebrado en el mismo lugar, da un gran valor simbólico a un sitio que además sorprende por haber sobrevivido a la época colonial, cuando era usual remplazar templos indígenas por cristianos.

Hoy una recreación de la ceremonia se representa a finales de cada año.

Un espacio natural

El lugar no se reduce al templo, gracias a 100 hectáreas arboladas, el cerro es una importante área natural para un oriente capitalino sin muchos espacios verdes.

Desde la cima del Huixachtecatl parten senderos sin pavimentar que permiten descubrir otros atractivos de la zona, las cuevas y petroglifos que complementan la oferta arqueológica del lugar.

Los petroglifos, imágenes simbólicas talladas en piedras, son una de las expresiones humanas más antiguas y duraderas, pues se registran en todo el mundo, desde la prehistoria hasta la actualidad.

En el Cerro de la Estrella se han localizado 185 en 6 conjuntos. Los más detallados y complejos se encuentran en el interior de cuevas, mostrando la relación entre ambos.

Las cuevas presentes en todo el cerro, son producto de la actividad volcánica hace millones de años.

Se conocen 144, que se extienden desde la cima del cerro hasta terrenos anexos a la calzada Ermita-Iztapalapa.

La más renombrada de ellas es la Cueva del Diablo, que con 15 metros de profundidad es la más grande.

Cuevas CDMX

El conjunto de árboles, cuevas y petroglifos son un pretexto para activarse con un paseo en el bosque, y para sentirse un explorador que descubre huellas de civilizaciones pasadas.

Potencial desaprovechado

Arqueología, naturaleza, cultura. El Cerro de la Estrella tiene todo para convertirse en uno de los destinos turísticos más importantes de la capital.

Pero para lograrlo se tiene que desarrollar un programa serio que explote todo su potencial y supere los problemas que hoy enfrenta, cuestión en la que las autoridades de todos los niveles han sido omisas.

Ser uno de los centros ceremoniales más importantes de la época prehispánica no ha sido suficiente para garantizar su protección.

Desde 1978 se trabajó en un documento que declararía al cerro como zona de monumentos arqueológicos.

Pero desde el 2000 se está a la espera de la firma de un presidente para que entre en vigor, sin que en ningún sexenio se haya concretado esta formalidad que permitiría defender el sitio.

En el aspecto natural, el cerro ha sufrido un severo desgaste.

En 1938 era uno de los espacios verdes más importantes de la ciudad, por lo que Lázaro Cárdenas lo declaró un parque nacional de 1,100 hectáreas.

Pero sucesivos gobiernos no tuvieron ningún respeto por la zona, y el terreno se fue urbanizando hasta perder la declaratoria.

Hoy es un área de protección ecológica que abarca sólo 143 ha.

Pareja de amigos viendo un paisaje

Mientras tanto la alcaldía sigue permitiendo la deforestación y crecimiento de asentamientos ilegales, que terminan por recibir servicios en lugar de ser desalojados.

Los asentamientos, traen consigo dos cosas que afectan el turismo, el medio ambiente y el patrimonio.

Por un lado, impiden la investigación de más vestigios que aumentarían el atractivo del sitio.

Un ejemplo, desde 2006 se conoce la existencia de una pirámide teotihuacana de 18 metros de altura y 150 de base.

Pero el INAH renunció a desenterrarla por encontrarse en la plaza donde se celebra la Pasión, y a pocos metros de unas casas.

Por otro, quien se aventura lejos del templo en la cima, se acerca a lugares inseguros.

Así lo denuncia Claudia Leyva, arqueóloga que en 2011 emprendió una iniciativa turística llamada Senderismo In Lak’ech, que llevaba a conocer los petrograbados y cuevas de mano de expertos, pero que se canceló prematuramente.

“No pudimos contra la ignorancia, negligencia y oportunismo de las autoridades locales”, comenta, “la agresividad de los invasores fue lo que nos hizo desistir definitivamente, ya que nos seguían con actitudes intimidatorias y drogándose abiertamente… La última vez ya habían grafiteado unos petrograbados que ubicaron por nuestro propio recorrido”.

Finalmente, se impide recuperar las áreas verdes y se mantiene la amenaza de que continúe su depredación.

Imaginar un área natural de más de 200 hectáreas, sin invasiones, en medio de la ciudad; donde además del templo actual se pueda admirar una pirámide del tamaño de la de La Luna, y vestigios hoy desconocidos; donde senderos limpios y bien señalizados lleven a petrograbados y cuevas sin graffiti; donde una vez al año se celebre un evento cultural que capte las miradas del mundo; y conectado directamente al Centro Histórico por la línea 8 del metro, permitiendo el fácil acceso de miles de turistas extranjeros que detonen la economía de la zona, es posible.

Pero se necesita el trabajo y compromiso de ciudadanos y autoridades.

Como viajeros responsables, un primer paso es reclamar el espacio, visitarlo y mostrar el interés que hay en el.

Se puede tener un gran espacio de turismo sostenible que recupere un lugar clave de la cultura mexica, impulsando la cultura, el medio ambiente y la economía de la zona.

Nota sobre la seguridad

El Cerro de la Estrella, como el grueso de Iztapalapa tiene la fama de ser uno de los lugares mas inseguros de la CDMX.

Sin embargo en Viajeros en Ruta lo hemos visitado varias veces sin percibir inseguridad, y hemos visto como los vecinos de la zona lo recorren para actividades deportivas.

De cualquier modo vale la pena tomar precauciones y nunca aventurarte por senderos más allá del camino que lleva a la pirámide ni acudir hacia el atardecer.

Conforme los viajeros y vecinos hagan suyo el espacio, será cada vez un mejor lugar que visitar.

Información Básica

¿Cómo llegar al Cerro de la Estrella?

Es una de las pocas zonas de Iztapalapa con servicio de metro, debes tomar la línea 8 (verde) y bajarte en la estación Iztapalapa. Desde ahí camina por la calzada Ermita Iztapalapa hasta llegar al “camino al cerro de la estrella.” Este te lleva hasta la cima

 

¡Hola amigos de Viajeros en Ruta, gusto en saludarles por este medio digital, hoy voy a escribirles sobre un lugar excepcional …!

¡Se trata de un maravilloso paisaje natural, y como la cereza en el pastel, este fantástico lugar formó parte de la época prehispánica! ¿Deseas conocer un poco de nuestras raíces …?, acompáñame.

Antes hay que compartir la ubicación de este sitio arqueológico llamado Tecoaque, vocablo náhuatl que significa “Lugar en donde se comieron a los señores o dioses”. Pues bien, esta sobre el kilómetro 33 de la carretera federal México – Veracruz (Núm. 136). A 500 metros del Poblado San Felipe Sultepec. Calpulalpan, Tlaxcala.

Si vienes de la CDMX puedes tomar la Carretera Federal 136, TexcocoCalpulalpan Km 33, Calpulalpan, Tlax.

La Zona Arqueológica de Zultépec-Tecoaque se localiza en la región occidental del estado de Tlaxcala, a una altitud de 2600 msnm. ¡Cabe destacar que el paisaje es sorprendente, sin igual, es decir, único… !; asentamiento ocupado por los pueblos Teotihuacano período Clásico (300-500 dC) y Acolhua Posclásico (1300 a 1520 dC).

Viajero en Ruta Ramón Galicia

Es verdaderamente emocionante entrar en contacto directo con la naturaleza, el poder palpar y oler la tierra fértil provoco en mí una sensación indescriptible que aun guardo en mi mente; estar varado frente a mis raíces y observar con detenimiento los vestigios arqueológicos asociados a las formas de resistencia que presentaron los indígenas del asentamiento a la conquista de los europeos y sus aliados.

Me llevo al ensueño e imaginar cómo se daría ese encuentro entre una “civilización moderna” y la contraria a esta…

Mientras soñaba, mis pulmones no dejaban de beber largos tragos de aire puro y las ráfagas del viento no paraban de bofetearme suavemente el rostro recordándome que la VIDA ES UN REGALO….

Sin duda un espacio de poder, mágico, místico, de guerreros resistentes a la conquista de los europeos y sus aliados, detenidos y en cautiverio para después incorpóralos al mundo mítico religioso Mesoamericano mediante diversas ceremonias relacionadas con el calendario religiosos Nahua.

Dicen que de la vista nace el amor, por consiguiente, no cese de admirar tanta belleza natural con más de 30 hectáreas, integradas aproximadamente por 15 estructuras distribuidas en un centro ceremonial con cuatro templos y un área habitacional, la que, en los últimos dos años de exploraciones, han encontrado restos óseos de niños que fueron ofrendados hace 700 años.

Restos óseos en la zona arqueológica de Tecoaque

Me llamo mucho la atención un aljibe, en su interior fue localizada una imagen trabajada en piedra, que posiblemente represento alguna deidad europea. Cubierta en cinabrio y tiene una corona blanca y estucada. Tláloc y Quetzalcóatl aparecen en esta imagen como representaciones de carácter religioso prehispánico, posiblemente en un ritual que indique sincretismos religiosos.

Y hablando de rituales ha llegado la hora del encuentro con los sabores y los gustos del paladar, pero ese es otro tema del cual después también les escribiré la próxima vez.

Vale, les envió un cordial saludo e invitación para que vengan con toda la familia a vivir una experiencia con la naturaleza y al mismo tiempo reencontrarse con su pasado, me despido dejando esta reflexión: “A donde haz de ir ve despacio, que el encuentro es contigo mismo.”

Les damos un mapa de cómo llegar y algunos datos.

Mapa de carretera para ir de la CDMX a Tecoaque

Horario de visita de martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas.

El acceso a la zona arqueológica es gratuito.

 

Machu Picchu es una parada obligada para todos quienes visitan Perú, pero ahora hay una razón extra para colocar al sitio arqueológico en tu lista de destinos.

El santuario religioso inca va camino a convertirse en la primera de las Nuevas Maravillas del Mundo en ser 100% neutra en carbono.

Al ser el atractivo turístico más popular de Perú la ciudadela Inca, que fue nombrada Patrimonio de la Humanidad en 1983 y una de las “Nuevas Maravillas del Mundo” en 2007, es un ejemplo a seguir para el resto del país.

Por ello, tomaron la iniciativa de luchar contra la emergencia climática, una situación ante la que estamos obligados a actuar de inmediato para evitar consecuencias más graves de las que ya sufrimos.

En Perú, el turismo es responsable del 5% de las emisiones contaminantes, y por ello el liderazdo de Machu Picchu es muy importante para ayudar a transformar esta industria.

Además, Machu Picchu es un lugar que sufre de turismo masivo, por lo que las acciones para proteger el medio ambiente también lo ayudan a combatir este mal.

Y es que, mientras los valores históricos y culturales del sitio son reconocidos, no pasa lo mismo con su patrimonio natural, lo cual ha hecho que el ecosistema donde se encuentra, donde viven especias como el oso de los Andes, que está muy amenazado.

Para lograr la neutralidad de carbono, Machu Picchu se alió con Green Initiative, una organización dedicada a certificar negocios que buscan este logro.

La tarea de certificación inició el 14 de octubre de 2020, pero la transofrmación de Machu Picchu y sus alrededores comenzó en 2016.

Esto debido a que una crisis en el manejo de la basura puso al sitio en riesgo de entrar a la lista de Patrimonio en Peligro.

Promperú, la Asociación de Hoteles de Perú, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas y el gobierno municipal, entre otras asociaciones, participan en la iniciativa.

Primero, se compró una máquina para procesar desechos, que puede encargarse de hasta 7 toneladas de plástico cada día.

Después se instaló una planta de transformación de aceite en biodiesel, la cual fue colocada en el hotel Machu Picchu pueblo y que ayudó a evitar el vertir el aceite usado en el río Vilcanota.

Finalmente, se creó una planta de pirólisis (con la cual se convierten desechos orgánicos en un fertilizante natural en un proceso que no genera emisiones), con el fertilizante fabricado, se ayudará a la reforestación de los bosques de la zona.

Los árboles que se sembrarán serán quina, una planta medicinal nativa de la zona, pero que casi ha desaparecido.

Machu Picchu seguirá trabajando para reducir sus emisiones contaminantes a 0% netas en 2050, esto de acuerdo al Acuerdo de París.

Aunque el sitio peruano sería la primera de las siete nuevas maravillas del mundo en lograr el objetivo, otros sitios del mundo ya han tenido logros similares.

Port Aventura en España, por ejemplo, ya es un resort 100% neutro en carbono no a futuro, sino hoy.

La empresa Intrepid Travel tiene una guía para ayudar a los negocios que quieren ser pioneros en este esfuerzo sustentable.

 

Parte de los tesoros prehispánicos de México se han perdido para siempre por culpa de desarrolladores inmobiliarios que buscaban construir un fraccionamiento.

Lo anterior ocurrió en la zona arqueológica de Izapa, en el estado de Chiapas.

Izapa comenzó su desarrollo en el siglo XV Antes de Nuestra Era y es considerado uno de los sitios más importantes para la cultura Mixe-Zoque.

La zona se encuentra en el municipio de Tuxtla Chico, a los pies del volcán Tacaná y a solo 4 kilómetros del río Suchiate, que marca la frontera entre México y Guatemala.

Fue a este lugar donde el jueves por la mañana varias personas ingresaron con maquinaria pesada y destruyeron el montículo 46 de Izapa, sin que nadie se presentara a detenerlos.

El montículo era uno de los más grandes e importantes de la zona.

“El daño al patrimonio histórico y cultural es incuantificable” denunció Reidil Colombo Ramírez, presidente del comité de conservación de Izapa.

El objetivo de la destrucción fue lotificar el terreno con el fin de construir un fraccionamiento, aunque la alcaldesa de Tuxtla Chico, Deysi González de Morena, negó haber otorgado permisos.

Esto a pesar de que el investigador Herbert Castellanos denunció la presencia de policías municipales que resguardaban a las máquinas mientras destruían la zona arqueológica.

Funcionarios del INAH ya interpusieron una demanda ante quien resulte responsable de los daños, y trabajan en hacer una valoración detallada de lo perdido.

Además de una multa por el total de los daños causados, la ley indica que los responsables pasarían de 3 a 10 años de prisión.

Junto a la estructura destruida, el escombro sepultó el vertedero de Los Filines, un lugar diseñado para recolectar aguas invernales y que es uno de los ejemplos más importantes de obras hidráulicas en el México antiguo.

Aunque se castigue a los responsables, esta parte de Izapa se ha perdido para siempre.

México ha tenido más problemas con la destrucción de sus tesoros arqueológicos, tal y como ocurrió con el Acueducto de Nezahualcoyotl en el Estado de México.

 

Los Guachimontones de Jalisco han sido reconocidos con un premio Fénix 2020.

Estos premios son entregados desde 1969 por la Sociedad de Escritores de Viaje Americanos (SATW por sus siglas en inglés) y reconocen los esfuerzos de conservación, preservación, embellecimiento y protección ambiental que contribuyen a la calidad de la experiencia de viaje.

Esto, reconociendo que el turismo ha evolucionado en una industria de impacto global, donde los premios buscan impulsar su sostenibilidad, así como los viajes responsables.

Ubicados en el municipio de Tuechitlán, los Guachimontones fueron descubiertos en 1969 por el arqueólogo estadounidense Phil Weigand, y hoy se les considera la zona arqueológica más importante de Jalisco.

Destacan por las estructuras cónicas de sus edificios, que recuerdan a la pirámide de Cuicuilco en Ciudad de México.

Además, cuenta con juegos de pelotas y terrazas, y se encuentran dentro del paisaje agavero de Tequila y Amatitán, por lo que son, desde 2006, Patrimonio Cultural de la Humanidad.

“Guachimontones es uno de los sitios históricos más significativos de Jalisco, y es vital que se tomen medidas no solo para preservarlo, sino también para asegurar que esté bien adaptado para recibir a los visitantes y servir como un sentido de orgullo para la comunidad local de Teuchitlán en los años venideros. Estamos encantados de que las iniciativas de conciencia ambiental puestas en la creación de una experiencia más verde en Guachimontones hayan sido reconocidas como unas de las mejores del mundo”, dijo Germán Kotsiras Ralis, secretario de Turismo del estado.

El premio Fénix que gana la zona es doblemente importante, pues cambia completamente el estado de la zona, que en 2008 estaba entre los 100 sitios más amenazados del mundo.

Desde entonces, el museo y el centro de interpretación se rediseñaron con la sostenibilidad en mente.

Hoy, sus instalaciones tienen un manejo sustentable de los residuos, y utilizan la energía solar necesaria para el futuro de la humanidad y que el gobierno mexicano está bloqueando a favor de los caros y contaminantes hidrocarburos.

Desde el punto de vista de la conservación, el INAH también anunció que se iniciará la recuperación de la zona arqueológica de Santa Quiteria, ubicada en El Arenal, y que forman parte de la misma cultura que habitó Tuechitlán.

Otros ganadores de los Premios Fénix 2020

Los Guachimontones compartieron el premio con otros tres lugares del mundo, todos los cuales fueron anunciados por la SATW a través de su cuenta de Twitter.

Los otros tres ganadores fueron:

1.- Los jardines y el distrito histórico de Yangzhou, China

Una ciudad de China central cercana al río Yangtze que fue la capital del país durante el primer milenio de nuestra era y que tiene uno de los mejores centros históricos del país para conocer su milenario pasado.

El rescate que se ha hecho de sus edificios y de todo su distrito embelleciéndolo fueron esenciales para su reconocimiento.

2.- Falls Park on the Reedy en Greenville, Carolina del Sur, Estados Unidos

Localizado en el centro histórico de esta ciudad del sur estadounidense, es considerado como uno de los tesoros de Greenville.

En 2014 celebró 10 años, y es un oasis de paz, donde además se hacen exhibiciones de arte público y uno de sus íconos es el puente Libertad, pagado con los impuestos de hospitalidad recolectados por la ciudad para embellecerse.

3.- El Parque Gulf State en Alabama, Estados Unidos

Se ubica en el condado de Baldwin, Alabama, y es una oportunidad de descubrir unas playas alejadas del turismo de masas, pues tiene más de 3 kilómetros de playa en las costas del Golfo de México.

Además de zonas para acampar, el parque también tiene espacios para hacer senderismo entre la naturaleza, y fue reconocido por el rescate de sus zonas naturales.