Rescata Bélgica el Río Senne

Las grandes capitales de Europa se siguen embelleciendo recuperando sus espacios naturales, y ahora toca el turno a Bélgica.

Bruselas, la capital del país, ha anunciado el rescate del río Senne, que lleva 150 años tapado por el concreto y que pronto se convertirá en un nuevo paseo mientras el país se replante su relación con la naturaleza.

Parque Maximilien en Bruselas

El Senne, que nace en el pueblo de Naast, era el principal río de Bruselas, pero contrario a otros ríos de Europa nunca fue un símbolo para la ciudad, y al contrario fue despreciado por sus habitantes.

La razón de esto es que gran parte de las aguas negras de Bruselas eran vertidas en el sin recibir ningún tratamiento, por lo que se convirtió en uno de los ríos más contaminados del mundo.

También fue una fuente de enfermedades como el colera, y en lugar de encontrar la causa en las malas prácticas humanas, se decidió culpar directamente al Senne.

Así en el Siglo XIX se tomó la decisión de cubrirlo con concreto y olvidarse de él.

Sobre él se construyeron calles y boulevares que se tomaron como señal de progreso y que buscaban emular París.

Pero hubo gente que siempre buscó recuperar el río, y en este siglo XXI, cuando la necesidad de una relación más sustentable con la naturaleza queda clara, ha llegado el momento de rescatarlo.

El proyecto, llamado Max-sur-Senne, fue lanzado por el Ministerio de Medio Ambiente de Bruselas, y se espera que esté listo en el verano de 2023, cuando los viajeros en ruta por Bélgica podamos recorrar el nuevo paseo que embellecerá la ciudad.

Buda y el parque Maximilien

El rescate del río Senne se va a concentrar en dos zonas de Bruselas.

Por una parte, se dará en el suburbio de Buda, al norte de la capital.

Por el otro, se liberará su cauce al paso por el Parque Maximilien, que se encuentra en el centro de la ciudad.

En total, 650 metros del río, que en el año 2010 no tenía un solo pez nadando en sus aguas y fue declarado ‘biológicamente muerto’ volverán a la superficie.

Primero se rescatará la sección en el barrio de Buda, donde parte de las 1,966 toneladas de concreto que se eliminarán, serán reutilizadas para rediseñar las orillas del río y darle espacios donde se pueda caminar.

El proyecto de rescate sigue aquellos que se iniciaron en 2016 para limpiar las aguas, y que en 2019 empezaron a dar frutos al descubrirse que en varios puntos de la ciudad de Anderletch ya había de nuevo peces que hacían del Senne su hogar.

Una vez que se terminen los trabajos en Buda, se continuará con la loiberación de 600 metros de río en el Parque Maximilien.

La zona por donde pasa el río es la única que se puede rescatar en el centro de Bruselas al pasar por un área verde, pues en otras secciones el Senne fue cubierto no solo por concreto, sino por obras de infraestructura como la estación de trene de Midi.

Sin embargo, estas zonas también serán parte del rescate del Senne, pues se planea que en esta estación se abra un museo subterráneo sobre las aguas residuales.

Cuando todo el proyecto se complete, Bruselas tendrá una cara completamente nueva en 2025.

Los Países Bajos también han recuperado los antiguos canales de Utrecht, que alguna vez fueron tapados para entregarlos a los coches en lo que fue llamado un error histórico.

En México, el automóvil sigue siendo prioritario y no existe un proyecto ambicioso de restauración ambiental, aunque si se puede conocer el Ecoducto Río de La Piedad, que nos muestra que tenemos muchos ríos esperando que los rescatemos y el modo en que podemos hacerlo.

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