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Un viaje inspirado en cada una de las diez películas que compiten por el Óscar 2022.

Los premios Óscar 2022 están a la vuelta de la esquina, y 10 cintas compiten por el premio a la mejor película.

Este año, la Academia busca recuperar la normalidad y la ceremonia vuelve a tener anfitrión después del atípico año de la pandemia.

Punto aparte es que los cinéfilos podemos celebrar que este año volvimos al cine después de tener que sobrevivir con streaming y sin la experiencia de la pantalla grande durante lo más álgido de la pandemia.

Como cada año, las películas nominadas son toda una aventura, que nos llevan desde diversos lugares de nuestro mundo, hasta las galaxias más lejanas.

Y como en Viajeros en Ruta, además de viajeros somos cinéfilos, tenemos la tradición, desde que empezábamos la página en 2018, de recomendar viajes inspirados en las cintas que compiten por mejor película.

Así que, sin más preámbulo, aquí van las recomendaciones de este año.

Películas nominadas al Óscar 2022

Amor sin barreras (West Side Story)

Si hay una historia que tenemos la seguridad de que Hollywood ama es esta, pues amor sin barreras ya fue una película que arrasó con los premios de la Academia en su versión original de 1961, y ahora la tenemos en una nueva versión dirigida por Steven Spielberg.

Basada en un musical de Broadway, con canciones compuestas por el maravilloso dúo de Leonard Bernstein y Stephen Sondheim, la historia, inspirada en Romeo y Julieta, nos lleva al Nueva York de los años 50, donde dos pandillas, los Jets de blancos y los Sharks de puertorriqueños, pelean por el control de su barrio.

Lincoln Center of the Performance Arts

El conflicto se vuelve más complejo cuando, el líder de los Jets, que busca la redención, se enamora de la hermana del líder de los Sharks, situación que no cae bien en ninguno de los bandos.

Cómo el título original lo indica, la trama ocurre en el West Side de Nueva York, y en concreto en el hoy desaparecido barrio de San Juan Hill, que fue demolido para dar lugar a lo que hoy es el Lincoln Center, donde se celebran muchos de los eventos culturales más importantes de Nueva York.

Por supuesto, la recomendación pasa por ir a este lugar que puedes visitar en tour guiados cuando no hay una presentación, o bien, conocer cuando eventos de la calidad de la Ópera del Met, la Filarmónica de Nueva York o el Ballet de la ciudad se presentan.

Belfast

Tal y cómo lo hizo Alfonso Cuarón con Roma, Kenneth Branagh es otro director que explora su infancia en la pantalla grande, y lo hace llevándonos a Belfast, la capital de Irlanda del Norte, en 1969.

En ese año, empezaba el conflicto conocido como The Troubles, el conflicto que dividió a dos al país entre quienes querían permanecer en el Reino Unido, y quienes querían unificarse con la Irlanda independiente. Un problema que duró 30 años dejando miles de muertos.

El ojo de Belfast y Belfast City Hall

Hay mucho que conocer en Belfast, desde el museo dedicado al Titanic, que se construyó en la ciudad, hasta tours que te llevan a los sets de Game of Thrones, pero una visita inspirada en el filme de Branagh debe llevar necesariamente a conocer más sobre el conflicto civil irlandés.

Hay por lo menos 4 museos dedicados al conflicto, algunos de ellos abiertos por representantes de cada uno de los bandos contando su punto de vista, y existen también tours guiados por los lugares clave del conflicto y donde aún puedes oír las voces de quienes formaron parte de el.

El callejón de las almas perdidas (Nightmare Alley)

Guillermo del Toro creó una obra maestra del Film Noir, que lamentablemente no tuvo éxito en taquilla, pero que sorprendió a quienes la vieron y que ganó aplausos de cineastas de la talla de Martin Scorsese.

Basada en una novela de 1946, que ya había sido llevada al cine en 1947, el callejón de las almas perdidas cuenta la historia de Stan Carlisle, un ambicioso hombre con un misterioso pasado que crece desde trabajar en un carnaval ambulante, hasta presentarse ante la alta sociedad de Nueva York.

City Hall de la ciudad de Buffalo en Nueva York, locación de el callejón de las almas perdidas

Para viajar con esta película hay que ir a la ciudad de Buffalo, en el estado de Nueva York, donde ocurre parte importante de la cinta, y donde el propio del Toro estuvo filmando, atraído por sus edificios art-decó

Una de las locaciones más destacadas es el edificio donde se encuentra el consultorio de la psicóloga Lilith Ritter (Cate Blanchett), mismo que existe de verdad.

Se trata del Bufallo City Hall, construido entre 1930 y 1932 y que ofrece tours por su interior cada día a las 12:00. Entre sus espacios clave está el observatorio del piso 28 para ver toda la ciudad.

CODA: señales del corazón (CODA)

Famosa en México por contar con la participación de Eugenio Derbez, la película es una adaptación de Hollywood de la maravillosa cinta francesa La familia Bélier.

Narra la historia de una joven que es la única persona que puede oír en una familia de sordomudos, y que tiene un gran talento para el canto.

Vista del pueblo pesquero de Gloucester en Massachusets

CODA ocurre en un pueblo de la costa de Massachusets, donde la protagonista, Ruby Rossi, se dedica a la pesca junto a su familia, y la película fue filmada en locación en dicho pueblo, Gloucester.

Fundada en el siglo XVII y con un importante desarrollo a partir del XVIII, Gloucester es una de las ciudades pesqueras más importantes del norte de Estados Unidos, y un importante destino turístico de verano.

Como uno de los puertos más antiguos del país, el turismo en Gloucester combina la historia con el ambiente marinero, y se pueden visitar playas y faros a la vez que comer mariscos recién pescados, y también conocer sus edificios históricos que están en su centro y su malecón.

Drive My Car (Doraibu mai ka)

Parasitos hizo historia hace dos años al ser la prímera película no hablada en inglés que se llevó el Óscar a mejor película, y este año Drive My Car quiere repetir la hazaña como la primera cinta de Japón que compite por el premio mayor.

Basada en una historia corta de Haruki Murakami, la cinta de tres horas de duración se ha convertido silenciosamente en una de las más aclamadas del año, al reflexionar sobre temas muy en boga hoy en día como el duelo, la multiculturalidad, el trauma e incluso incluye temas sobre la pandemia, que se dio cuando la película aún se filmaba.

Parque memorial de la paz en Hiroshima Japón

La historia trata sobre un director de teatro montando una obra para un festival en Hiroshima, y es precisamente en esa tristemente célebre ciudad donde ocurre parte de la película, y el destino que recomendamos.

Por supuesto no se puede hablar de Hiroshima sin recordar el aterrador ataque con un arma nuclear que la debastó al final de la Segunda Guerra Mundial.

El Parque Memorial de La Paz, que recuerda a las aproximadamente 140,000 víctimas y que se construyó alrededor del punto donde cayó la bomba, es el lugar más visitado de la urbe, y es también parte de Drive My Car, por lo que es el destino recomendado.

Duna: parte uno (Dune: Part One)

Duna es una novela de ciencia ficción que se consideraba imposible de filmar, y el intento que hizo David Lynch en 1984 es por lo general considerado un fracaso. Pero llegó Denis Villeneuve, uno de los más prestigiosos cineastas de nuestros tiempos, y demostró que para el cine no hay imposibles.

Con una secuela pendiente para terminar la historia, la primera parte de Duna ya superó todas las expectativas llevando a la vida el libro de Frank Herbert y dándonos una de las películas más populares del año, con un gran trabajo presentando ante nuestros ojos los mundos interplanetarios donde se lleva a cabo la trama.

Vista del desierto de Wadi Rum

La película ocurre en un planeta desértico donde el joven Paul Atraides tiene que encontrar el recurso más poderoso de la galaxia, y dicho planeta fue recreado filmando en el desierto de Wadi Rum en Jordania.

Al sur de Jordania, Wadi Rum es uno de los principales atractivos turísticos del país donde se puede hacer senderismo, escalar rocas, montar en camellos y descubrir la cultura del desierto de Jordania.

Los habitantes de la zona han emprendido creado proyectos de ecoturismo, que ayudan a descubrir la zona, a la vez que la protegen.

Licorice Pizza

Dirigida por Paul Thomas Anderson, Licorice Pizza es una comedia sobre el crecimiento de un adolescente que se enamora de una chica mayor que él. Es el debut cinematográfico de la música Alana Haim y de Cooper Hoffman, hijo del aclamado y fallecido actor Phillip Seymour Hoffman.

Licorice Pizza ocurre en los años 70 en el Valle de San Fernando, el lugar donde se encuentra la mayor parte de la ciudad de Los Ángeles, así como los más grandes estudios de Hollywood y el parque temático de la Universal.

Interior del restaurante Barone's en Los Ángeles

La mayoría de las locaciones de la película no son lugares que se puedan visitar, y muchas recrean establecimientos que ya han desaparecido.

Pero entre las cosas que si puedes visitar está el famoso restarurante italiano Barone’s, fundado en 1945 y cuyo interior fue usado para representar el interior de otro restaurante ya desaparecido, el Tail O’ the Cock.

También puedes visitar el cine El Portal, que aún funciona como tal y donde ocurre la escena más importante de toda la película.

No miren arriba (Don’t Look Up)

Una de las películas más populares en Netflix este año fue No miren arriba, una sátira sobre como los medios, los políticos y las personas ignoran la crisis que se nos viene con la emergencia climática.

En este caso, dos astrónomos descubren que un asteroide se dirige a la tierra y que va a acabar con toda la vida en el planeta, pero no consiguen que nadie les haga caso, el dinero y los intereses políticos superan a la simple supervivencia.

Observatorio Detroit, de la Universidad de Míchigan

La trama de la película empieza en el estado de Míchigan, donde el doctor Randall Mindy (Leonardo DiCaprio) y la doctoranda Kate Dibiasky (Jennifer Lawrence), hacen el atemorizante descubrimiento del asteroide que acabará con la tierra mientras trabajan en el observatorio de la Universidad estatal.

Visitar el observatorio de la Universidad de Míchigan es posible, pues dos noches por mes el lugar abre sus puertas para que todos los apasionados de la astronomía puedan ver el espacio exterior con sus telescopios.

Y más allá del turismo, hay que recordar lo que nos dice la cinta y reaccionar contra la emergencia climática, debemos exigir que los combustibles fósiles se terminen ya.

El poder del perro (Power of the Dog)

La gran favorita para llevarse el premio de la Academia es este western protagonizado por Benedict Cumberbacht y que podría hacer de Jane Campion la segunda mujer en ganar un óscar por dirección.

Se trata de un western que ocurre en los años 20 del siglo pasado, donde el ranchero Phil Burbank no acepta el matrimonio de su hermano con Rose Gordon (Kirsten Dunst), pero que se ve sorprendido cuando empieza a establecer una relación con el hijo de esta, Peter.

Rancho para vacacionar en Montana

Aunque la película se filmó en Nueva Zelanda, país de origen de la directora, toda la acción ocurre en Montana, en los Estados Unidos.

Montana es un lugar que se mantiene mayormente rural y que vive la tradición de los vaqueros estadounidenses, misma a la que los viajeros se pueden sumar.

A lo largo del estado existen los llamados Working Ranches, que abren las puertas a los visitantes dejándolos participar en las actividades del lugar para tener esta experiencia de primera mano.

Las actividades dependen del lugar y de la época del año en que visites, pero dos cosas son seguras, montarás a caballo, y disfrutarás del ambiente rural y de las cautivantes postales de Montana.

Rey Richard (King Richard)

La décima y última nominada, Rey Richard promete hacer de Will Smith un actor ganador del Óscar.

Se trata de un biopic que se enfoca en la niñez de las hermanas Williams, probablemente las tenistas más exitosas de la historia, y como con el apoyo de su padre lograron forjar una carrera cuando nadie creía en ellas, cambiando para siempre su deporte.

Bahía de Boca Ratón, la ciudad donde está la academia donde se formaron las hermanas Williams

Durante su niñez, las hermanas Williams vivieron en la ciudad de Compton, donde entrenaron bajo supervisión de su padre hasta que lograron atraer la atención de técnicos profesionales.

Uno de ellos fue Rick Macci, que se llevó a las hermanas a su academia de tenis en Florida, en lo que probablemente fue su primer viaje fuera de California.

Y por ello la película nos sirve como inspiración para conocer el lugar al que la familia fue a vivir, Boca Ratón.

Boca Ratón, además de la academia de tenis de Macci, es una de las ciudades de mayor poder económico en los alrededores de Miami y West Palm Beach.

El distrito histórico Old Floresta, el museo de los atuendos, el Festival de las Artes de Boca, la zona de boutiques en Mizner Park, además de sus parques y playas están entre los lugares a conocer.

Y quien sabe, tal vez entre la gente que te encuentres, exista una futura estrella del tenis entrenando en la misma academia que preparó a las Williams.

 

Estados Unidos arrasó como el país que tiene la mejor arquitectura del año al arrasar con cuatro de los premios Prix Versailles 2021.

Los galardones, reconocen lo más bello de la arquitectura comercial en el mundo y son patrocinados por la UNESCO, que pone así cada año nuevos edificios en el mapa de los viajeros.

Además de los Estados Unidos, Singapur, Corea del Sur, Francia y los Emiratos Árabes Unidos se llevaron los otros 4 primeros lugares, mientras que México y Ecuador dieron su lugar a América Latina al llevarse reconocimientos especiales.

Las categorías en las que se reconocieron las premios fueron varias estrechamente ligadas al turismo como lo son aeropuertos, hoteles, estaciones de pasajeros y restaurantes.

A estas se suman otras cuatro, campus universitarios, tiendas, centros comerciales y deportes.

Premios Prix Versailles mejor centro comercial 2021

Para elegir a los tres ganadores en cada categoría: un campeón y dos reconocimientos especiales se compuso un jurado internacional de 8 personas de 4 continentes.

El presidente fue el director de cine francés Jean-Jacques Annaud que fue acompañado de los arquitectos Bjarke Ingels de Dinamarca, Mariam Kamara de Níger, Ryue Nishizawa de Japón y Patricia Urquiola de España.

El chef italiano Massimo Bottura, el fotógrafo estadounidense Steve McCurry y la diseñadora de modas china Guo Pei.

Los premios reconocieron construcciones terminadas a lo largo del año 2020.

Ganadores premios Prix Versailles 2021

La terminal B del aeropuerto de La Guardia en Nueva York fue el mejor diseño arquitectónico entre los aeropuertos del mundo.

De acuerdo a la página web del aeropuerto, el diseño “celebra el movimiento al tiempo que transmite una fuerte presencia cívica en una ciudad conocida por su notable arquitectura. En el espíritu de los grandes centros de transporte como la famosa Grand Central Terminal de Nueva York, la nueva Terminal B marca el comienzo de una nueva y ambiciosa era de movilidad y viajes. Su verticalidad y escala se hacen eco de la grandeza de la propia ciudad”.

Tiene una serie de puentes peatonales que conectan las diferentes puertas y que ofrecen a los pasajeros hermosas vistas de los rascacielos de Manhattan y los distritos que la rodean.

El aeropuerto de Berlín se llevó el reconocimiento a diseño interior y el de Nueva Plymouth en Nueva Zelanda el exterior.

Terminal B del aeropuerto La Guardia de Nueva York

Nueva York se llevó también el premio a la estación de pasajeros con el Moynihan Train Hall.

Localizada enfrente de la famosa Penn Station de la ciudad, el complejo es un proyecto que costó 1.6 millardos de dólares y gracias a el la ciudad ahora tiene el doble de capacidad ferroviaria.

Reservoir, un suburbio de Melbourne en Australia y Jiaxing en China tienen los premios especiales a diseño exterior e interior en esta categoría.

Los otros dos premios para los Estados Unidos fueron en las categorías de campus universitarios y deportes para el edificio de Investigación en Neurociencia del Instituto de Tecnología de California en Pasadena y el estadio SoFi en Inglewood, también California, respectivamente.

Uno de los premios más importantes para los viajeros, el de los hoteles, fue para el ME Dubai, diseñado por la famosa Zaha Hadid, quien aunque diseñó la obra, no pudo verla concluida tras su muerte en 2016.

Zaha Hadid hotel en Dubai premio Porx Versailles

El hotel cuenta con dos torres unidas en la parte inferior y superior de las mismas, dejando un atractivo espacio abierto al centro que sirve para amximizar la entrada de luz natural.

El República Rosa de Quito, Ecuador, se quedó con el premio de diseño interior en la categoría de hoteles, siendo el primer reconocimiento para América Latina.

Fue un trabajo hecho en un edificio del centro histórico Patrimonio de la Humanidad, por lo que tuvo que crear un estilo propio a la vez que conservaba su arquitectura tradicional.

México tuvo el otro premio de América Latina, también en la categoría de diseño interior de restaurantes, el cual fue para el Tori Tori en Santa Fe, un exclusivo barrio de Ciudad de México.

Interior del restaurante Tori Tori en Santa Fe

La escritura Kanji, las armaduras de los samurai y la madera de encino están entre los elementos que componen e inspiran el diseño de este lugar que sirve comida japonesa.

Francia tuvo el primer premio de los restaurantes para el Mün de París, mismo que se encuentra en los Campos Elíseos.

Las últimas dos categorías premiadas fueron centros comerciales y tiendas.

Los premios Prix Versailles 2021 aquí fueron para la Galleria Gwanggyo en Corea del Sur y para la Tienda Apple de Marina Bay Sands en Singapur.

Más premios Prix Versailles para México

El Tori Tori Santa Fe fue el único lugar de México que fue premiado en los premios principales del Prix Versailles, pero el país tuvo una fuerte presencia en los premios regionales de América del Norte.

Ahí, la categoría de restaurantes fue dominada al 100% por México, pues junto al Tori Tori que repitió su mención fueron reconocidos el Adela de San Miguel de Allende por diseño exterior y el Santomate de Morelia como el premio principal.

Interior del restaurante Santomate en Morelia premio de arquitectura

Este proyecto, de Daniela Bucio Sistos, buscó unir tres propiedades a través de un patio central y se decoró con elementos de la artesanía mexicana como el que viene del Pueblo Mágico de Santa Clara del Cobre o la alfarería de San José de Gracia.

Cada zona tiene una cromática y estilos propios para dar a los comensales una experiencia recorriendo el restaurante que va más allá de la de los sabores.

No es la primera vez que el diseño de los restaurantes mexicanos triunfa, como lo hizo en 2018 el Ixi’im de Yucatán.

El resto de los premios de México fueron todos por diseños exteriores.

Fueron para el Paradero Todos Santos en Baja California Sur en hoteles, al Silkworm Sanctuary de San Pedro Cajonos Oaxaca en tiendas y para la Estación San José de Toluca en centros comerciales.

Los siguientes premios Prix Versailles serán para construcciones de 2021.

Pasar largas horas en el confinado espacio de un avión resulta cansado para la mayoría de los viajeros, sin embargo hay rutas tan extensas que hace que gran parte de los vuelos parezcan pequeños, es el caso del vuelo comercial más largo del mundo.

Si quieres contarte entre los pasajeros que más tiempo han pasado volando, entonces debes abordar la ruta que va de Singapur al aeropuerto de Newark, que da servicio a Nueva York.

Singapore Airlines, que opera la ruta, estableció el récord el 11 de octubre de 2018, cuando se tuvo el vuelo inaugural, y hasta el día de hoy se mantiene como el vuelo comercial sin escalas mas largo que existe.

La ruta de Singapur a Nueva York cubre una distancia de 15,344 kilómetros y tiene una duración aproximada de 18 horas con 45 minutos.

El vuelo de retorno, de Newark a Singapur, dura 15 minutos menos.

Un avión especial

Para poder cubrir el itinerario, Singapore Airlines compró un Airbus A350-900ULR, diseñado especialmente para vuelos ultra largos, y que puede alcanzar hasta 20 horas continuas de vuelo.

El avión es una variante del Airbus A350, modificado para poder almacenar más combustible, necesario para una ruta tan larga.

La aeronave tiene dos clases, 67 asientos son de clase ejecutiva y los 94 restantes son de clase económica premium.

Singapore Airlines es la única aerolínea del mundo que usa este avión, mismo que ocupa también en otras rutas rumbo a los Estados Unidos.

Un vuelo retomado

2018, cuando la ruta actual se inauguró, fue para Singapore Airlines la oportunidad de retomar un vuelo que habían abandonado antes.

La aerolínea ya había tenido una ruta directa entre Singapur y Nueva York entre 2014 y 2013, pero el precio del combustible y la poca eficiencia de los modelos de avión vigentes terminaron por provocar que no fuera económicamente sustentable.

Al cancelarla, Singapore Airlines perdió el récord mundial. La empresa siguió conectando ambas ciudades, pero lo hacía con una escala en Fráncfort, lo cual la descalificaba para reclamar el trono.

La creación de aviones más eficientes, además de la subida en la demanda de vuelos entre Estados Unidos y el sudeste de Asia, que se incrementaron 10% en 2017, fueron factores que llevaron a decidir el retomar la ruta.

Si tomas este vuelo tendrás además, la oportunidad de conocer Changi, que desde 2012 es considerado el mejor aeropuerto del mundo.

Cabe mencionar, que en 2020, Air Tahiti Nui rompió el récord al vuelo comercial más largo del mundo de Singapore Airlines, al hacer un vuelo sin escalas de Papeete a París, cubriendo una distancia de 15,715 kilómetros.

Sin embargo, este recorrido fue debido a que la emergencia del coronavirus impidió hacer las escalas habituales, por lo que, quitando situaciones extraordinarias, sigue siendo Singapore Airlines quien tiene la ruta vigente de mayor distancia y mayor tiempo de vuelo.

¿Cuáles son los vuelos más largos del mundo?

La competencia entre aerolíneas, la creación de mejores aviones y el interés que generan, ha provocado que los llamados vuelos ultralargos sean cada vez más comunes.

Aunque ha habido algunos vuelos con fines de investigación, que se han extendido por más de 20 horas, los vuelos comerciales más largos que un viajero puede hacer son:

1.- Singapur – Newark, de Singapore Airlines: 15,344 km. Tiempo: 18 horas 45 minutos.

2.- Auckland – Doha, de Qatar Airways: 14,535 km. Tiempo: 18 horas y 30 minutos.

3.- Perth – Londres, de Quantas: 14,500 km. Tiempo: 17 horas y 50 minutos.

4.- Dubái- Auckland, de Emirates: 14,200 km. Tiempo: 17 horas y 10 minutos.

5.- Singapur- Los Ángeles, de Singapore Airlines: 14,114 km. Tiempo: 17 horas y 50 minutos.

6.- Houston- Sídney, de United Airlines: 13,834 km. Tiempo: 17 horas y 30 minutos.

¿Te animarías a hacer un vuelo tan largo?

 

Aún existen lugares en el mundo cuya situación presente está ligada a un simple hecho ocurrido siglos atrás, tal es el caso de la Isla Robins, en el estado de Nueva York.

La isla Robins es un pequeño lugar rodeado casi completamente por Long Island, que se encuentra en manos privadas.

Es por ello que, junto a la también neoyorquina North Brother, se suma a la lista de islas del mundo que no puedes visitar.

Como el resto de nuestra serie de islas prohibidas, la única manera en que los viajeros pueden conocerla, es leyendo sobre ella.

¿Nos acompañas?

¿Dónde está la Isla Robins?

Cuando uno piensa en la ciudad de Nueva York, la imaginación remite a Manhattan, su centro de actividad más importante y donde el grueso de sus iconos se levantan.

Pero la mayor parte de los habitantes de la urbe no viven ahí, sino en los buroughs de Queens y Brooklyn.

Estos dos, y también el aeropuerto JFK, se encuentran en Long Island, una larga lengua de tierra densamente poblada, que se extiende hasta el Océano Atlántico, y que más allá del aeropuerto tiene otras poblaciones que son parte del estado, pero no de la ciudad de Nueva York.

Mapa mostrando Robins Island

Si llegas a el extremo este de esta isla, estarás en el condado de Suffolk, y en este, está la Bahía Peconic dentro de la cual encontrarás la Isla Robins.

Un poco de historia

Como decíamos al comenzar, la situación actual de la isla de Robins se remite a los orígenes de la historia de Estados Unidos.

Hay que viajar hasta 1620, cuando apenas los ingleses fundaban su segundo asentamiento en América, Plymouth.

El asentamiento, nació gracias a una concesión de tierras que el rey Jaime I hizo a la compañía de Plymouth, originarios de ese puerto inglés y que dieron a su nuevo hogar el mismo nombre que el de la ciudad que partieron.

Para 1636 un nuevo rey, Carlos I, notó que la compañía no se había extendido por toda la zona que les había otorgado. En concreto, no habían fundado un solo pueblo en la ya llamada Long Island.

Para remediar el asunto, Carlos I cedió Long Island y todas las islas adyacentes a William Alexander, primer conde de Stirling, y este dio a un tal James Farret poderes para actuar como su representante y agente en la colonización del lugar.

A cambio, Farret pudo elegir 49 kilómetros cuadrados del territorio para su uso personal, y tras recorrer toda la zona, el caballero optó por dos islas, una de nombre Shelter, y la otra la isla Robins, de la cual hablamos.

¿Se va entendiendo todo?

Pues si crees que la cosa es terriblemente burocrática y compleja, perdida entre nombres ya olvidados, entonces no quieres saber a detalle el resto de la historia de Robins.

Suficiente sea decir que, desde el momento en que Farret la tomó para sí, la isla no volvió a ser nunca propiedad pública.

Rastrear la situación de la isla Robins a través de los siglos, implica seguir una larga historia de compras y ventas, que han ido cambiando al propietario del lugar, pero manteniendo como constante su calidad de propiedad privada.

En 1993, la isla pasó a manos de Louis Bacon un millonario que pagó 11 millones por ella, y que hasta hoy es el dueño.

¿Qué pasa hoy en Robins Island?

Cuando Bacon compró la isla, la comunidad de Suffolk sintió una gran preocupación.

Esto se debió a que Robins era prácticamente el único lugar en los alrededores de Nueva York que conservaba su entorno y medio ambiente tal y como era siglos atrás, cuando los europeos llegaron a la zona.

Desde los años 70, otras personas habían querido urbanizar la isla, ya fuera con casas de lujo para millonarios o con proyectos más agresivos.

Los vecinos de la zona y el propio condado de Suffolk se habían opuesto a esto, y llevaban tiempo queriendo comprar Robins para mantenerla como una reserva natural.

Robins Island Mansions

Una vez que Bacon se convirtió en el dueño, se temió que todo hubiese sido inútil.

Por fortuna, no fue así, y hasta hoy la Isla Robins se mantiene en gran medida como cuando la compraron.

En su página web, Louis Bacon presume de su fundación dedicada a la conservación de la naturaleza, la cual ha recibido reconocimientos por sus esfuerzos.

Y aunque la isla Robins es solo un lugar muy pequeño, también se ha beneficiado del interés de Bacon por la naturaleza.

De acuerdo a un antiguo artículo del New York Times, Bacon acudió con todo un equipo y se dedicaron a eliminar especies invasoras y a reintroducir flora nativa que estaba en peligro de extinción para darles un hogar.

Esto incluyó recuperar los bosques de roble que leñadores habían destruido, y también salvaron la más importante colonia de tortugas en el estado de Nueva York.

Aunque por otro lado, también construyó siete estructuras, incluida su mansión, una alberca, instalaciones deportivas y cabañas para visitantes que no se corresponden con los esfuerzos de conservación.

¿Por qué está prohibido visitarla?

Simplemente, porque es propiedad privada, por lo que no puedes entrar como tampoco puedes entrar a casa ajena.

Realmente no puedo ir

Técnicamente, si puedes, sólo tienes que conseguir que Louis Bacon te invite, así que ya sea como su amigo o como su empleado, hay algunas pocas personas que si han estado ahí.

Si consigues colocarte entre ellas podrás contarnos como es el lugar.

Se sabe que Bacon hace viajes de caza temáticos donde sus amigos se visten de colonos ingleses del siglo XVII para matar ciervos.

Probablemente sea tu mejor oportunidad de ir, aunque involucrarse en la caza sea una actividad muy ajena a la conservación.

Futuro de la isla Robins

No se sabe que Lous Bacon tenga planes de venderla, pero como ha sido la historia de la isla Robins, siempre es posible que esta cambie de dueño de nuevo.

Sin embargo en ese aspecto hay buenas noticias.

En 1997 se firmó una figura legal llamada conservation easement.

Este implica que los dueños de un lugar tienen que ver por su conservación, garantizando la calidad del agua, la conservación de bosques saludables y el mantenimiento y mejora de los hábitats de las especies animales.

La firma del convenio fue a perpetuidad, así que aún si la isla cambia de dueños, cualquiera está obligado a respetar el tratado.

90% de la isla, exceptuando la zona donde Bacon construyó sus mansiones e instalaciones, entran en este acuerdo.

Así que, aunque es una pena que la isla Robins ya no sea un lugar virgen, probablemente Bacon fue uno de los mejores posibles dueños que pudo tener.

Nueva York es una de las ciudades más famosas y visitadas del mundo y hasta sus rincones más ocultos han aparecido en algún lugar, por lo que sorprende que existan espacios en ella que sean totalmente desconocidos.

Sin embargo, en las aguas del Río Este (East River), uno de los dos que rodea Manhattan, existe una isla llamada North Brother, a la cual no se permite ingresar.

Es en este deshabitado espacio de Nueva York que continuamos nuestra serie de las islas prohibidas del mundo.

Geografía de la isla North Brother

La pequeña isla mide apenas 8.1 hectáreas, y pertenece a la zona del Bronx, alejada de las zonas más turísticas de Nueva York, una razón que ayuda a que se le desconozca.

Es la más grande de dos islas, pues su compañera, la South Brother tiene tan solo un área de 2.4 hectáreas.

Vista aérea de las islas North y South Brother

Se encuentra a medio camino entre la zona continental del Bronx y la isla Rikers, famosa por alojar a la prisión más grande de la ciudad.

Pocos se aventurarían a este lugar en una zona industrial, pero esconde una interesante historia, y un patrimonio que está siendo devorado.

Un poco de historia

Aunque las islas fueron conocidas por siglos, no fue sino hasta 1885 cuando su historia realmente comienza, pues fue en esa fecha cuando fue habitada.

El aislado lugar fue elegido para construir un hospital para enfermos de viruela, una epidemia que la ciudad temía.

A lo largo de las pocas décadas donde hubo personas viviendo aquí, todas estuvieron relacionadas con enfermedades y epidemias, muchos murieron y acabaron sus días en una morgue que aún está en pie.

Al hospital original, se le fueron sumando nuevos pabellones para diferentes males, y el último fue para enfermos de tuberculosis.

Debido a la gravedad de estas enfermedades, muchas personas murieron en su interior, incluyendo una famosa prisionera.

Puerto de North Brother Island

En este lugar fue encerrada hasta su muerte, María Tifoídea, una famosa cocinera que se convirtió en la primera persona en ser portadora asintomática de fiebre tifoídea, y que fue obligada a vivir en aislamiento por las autoridades sanitarias por miedo a que contagiara a otros.

Escenario de una tragedia

Además de ser el hogar de este hospital, la isla de North Brother pasó a la historia por ser el escenario de uno de los accidentes mas mortales en la historia de Nueva York.

En junio de 1904 el General Slocum, un barco de vapor que se impulsaba con ruedas, navegaba por las aguas del Río Este con miembros de la Iglesia Luterana Evangélica de San Marcos que iban rumbo a un día de campo.

El barco llevaba años sin mantenimiento y alrededor de las 10 de la mañana se inició un incendio, que fue advertido por un niño al que nadie le creyó.

Dibujo del incendio del vapor General Slocum

Las llamas se salieron de control, debido al mucho material flamable a bordo, y entonces se vio que el material para combatirlo era defectuoso, y que la tripulación no estaba preparada para hacerle frente.

Peor aún, los botes salvavidas estaban atados y no pudieron utilizarse, y los chalecos tenían corcho de mala calidad lo que los hizo inútiles.

Los pasajeros eran en su mayoría mujeres y niños, y la prensa de la época reportó como madres desesperadas ponían los chalecos a sus hijos y los arrojaban al agua intentando salvarlos, solo para ver con horror como estos se hundían y ahogaban en vez de flotar.

Toda esta tragedia se desarrolló frente a las costas de la Isla North Brother, a donde los 321 sobrevivientes lograron nadar para ponerse a salvo.

1,388 personas murieron ese día, y los cuerpos fueron llegando a las costas de la isla a lo largo de varios días.

Fue la tragedia más grande respecto a la pérdida de vidas hasta los atentados terroristas del 11 de septiembre.

Abandono de la isla

Todo esto sumó a la historia negra de North Brother, que al terminar su pabellón de tuberculosis fue abandonada como hospital, y en lugar de eso fue hogar temporal de veteranos de la Segunda Guerra Mundial.

Los soldados contaron hasta con un cine, y fueron probablemente los únicos años felices en la historia de la isla.

Cuando estos regresaron a sus hogares, y con mejores técnicas de medicina que ya no requerían el aislamiento de enfermos, North Brother fue brevemente un campo de rehabilitación para adictos a la heroína.

Hospital junto al río en la Isla abandonada de North Brother

Se suponía que estos estarían aislados hasta superar su dependencia, pero el programa resultó un fracaso, y los adictos no encontraron la ayuda que necesitaban.

Al cancelarse este proyecto, en 1963, la isla quedó deshabitada, poniendo fin a menos de 80 años de historia humana en ella.

¿Por qué está prohibido visitarlas?

Desde su abandono, las autoridades de Nueva York no han encontrado nada que hacer con la isla, y las propuestas para darle alguna utilidad no han prosperado.

Entre los planes que se han manejado han estado el usarla como tiradero de basura, como una extensión de la prisión de Rikers y como hogar para gente sin techo.

Sin embargo todo fracasó y sin presencia humana la naturaleza fue creciendo y devorando los edificios del siglo XIX y XX que existen en ella.

Sin mantenimiento, todos estos lugares hoy están en un estado deplorable, y en cualquier momento están en riesgo de colapsar.

Además, la cercanía de las islas con Rikers hace temer que mucha gente se acerque a ellas.

Oficialmente, las islas North y South Brothers son un santuario de aves, aunque la población animal es escasa, y si bien algunas aves si la habitan, se dice que no hay apenas mamíferos, incluyendo ratas.

¿Será que la historia negra del lugar ahuyenta incluso a estos animales?

¿Realmente no puedo ir?

Aunque están cerradas al público en general, si existe una pequeña posibilidad de estar en este lugar.

Las islas son manejadas por el Departamento de Parques de Nueva York, y estos han dado ocasionales permisos a equipos de prensa para visitarlas.

Así que si formas parte de un equipo de un reportaje o documental, puedes tener la posibilidad de ver las estructuras abandonadas y cubiertas de yerba, que le dan un aire romántico, y melancólico al lugar.

Las fotos que existen de la isla, vienen de estos reportajes.

Mientras la isla North Brother aún tiene las estrcuturas del hospital, morgue y casas, la isla del sur no tiene ningún edificio que sobreviva.

Hasta donde se tiene registrado, lo único que alguna vez hubo fue una casa de verano de Jacob Ruppert, alguna vez dueño de los Yankees de Nueva York, que se quemó en un incendio.

¿Abrirá alguna vez?

El estado de los edificios hace que las pocas visitas que hay no tengan permitido ingresar a ellos, pues cualquier día pueden caer en pedazos.

Pero el estilo arquitectónico del siglo XIX lo hace un patrimonio valioso, y la ciudad ha explorado varias veces la posibilidad de restaurar y abrir el espacio para unas pocas visitas controladas.

Por ello, tal vez algún día North Brother salga de la lista de islas prohibidas.

Esto, sin embargo, debe pasar pronto, pues mientras la emergencia climática continúa, este lugar sería uno de los primeros en Nueva York que desaparecerían bajo las aguas.