Pontinha: el islote que tiene un rey

En los mares del mundo, se encuentran cientos de miles de islotes, muchos de los cuales no tienen nada más que un nombre.

Pero existe uno que destaca frente a todos los demás, pues es el único que se ha declarado como una nación independiente.

Es nuestra nueva parada en la serie de micronaciones: los países que no existen.

¿Dónde está Pontinha?

Entre las micronaciones del mundo, varias de las más pequeñas lo son porque ocupan lugares construidos por el hombre, tales como Austenasia, Parva Domus o Sealand.

Pero muy pocas tienen un tamaño tan pequeño debido a límites naturales.

Pontinha es una de ellas, pues se trata de un islote de tan solo 172.8 metros cuadrados que se encuentra frente al puerto de Funchal en las isla Madeira de Portugal.

Mapa de la isla de Madeira con Pontinha resaltada

Está separada unos 70 metros de la isla de Madeira, aunque están unidas por un muelle y por su tamaño, es apenas más grande que Colibar.

Historia de Pontinha

Primeros habitantes

Al estar tan cerca de Madeira, la historia de Pontinha está intrínsecamente ligada al archipiélago, cuya existencia se conoce desde por lo menos el siglo I antes de nuestra era, cuando eran mencionadas en algunos escritos como Islas Bendecidas.

Sin embargo, aunque hubo algunos intentos de alcanzarlas, y existe evidencia arqueológica de que tuvieron presencia de los vikingos, para el siglo XV estaban deshabitadas.

Fue en 1419 cuando Portugal las reclamó como suyas tras una expedición de João Gonçalves Zarco y Tristão Vaz Teixeira.

Estos son los primeros que, sin lugar a dudas, pusieron pie en Pontinha, donde construyeron un fuerte.

Venta del islote

Poco más se puede contar de Pontinha hasta el siglo XX, cuando realmente empieza la historia de la micronación.

En 1903, el gobierno portugués necesitaba dinero para remodelar el puerto de Funchal, y no había de donde sacarlo, así que pusieron en venta el islote, que de poco les servía.

Unos comerciantes británicos de vino, la familia Blandy, la compró, dando a Madeira el dinero suficiente para renovar el puerto.

Los Blandy, tampoco hicieron nada con Pontinha, y para el año 2000 buscaron deshacerse de ellas, siendo el profesor Renato Barros quien la compró.

“Vendí algunas de mis posesiones, junté mis ahorros y la compré”, narró Barros al diario The Guardian, “por supuesto, mi esposa, mi familia, mis amigos – todos creyeron que estaba loco”.

Renato Barros quiso en principio recuperar el antiguo fuerte colonial para hacer un restaurante y un museo. Sus planes no fueron aprobados y en 2007 informó al gobernador de Madeira su independencia (haciéndola retroactiva al 200 cuando compró la isla).

De acuerdo a Barros, el documento de venta a la familia Blandy entregaba no solo el fuerte, sino el dominio de la isla, y por ello desde que se vendió en 1903 estaba en pleno derecho de separarse.

El rey de Pontinha

Desde entonces él es el rey de la isla.

Después de la independencia

Lo primero que hizo el gobernador de Madeira fue intentar comprar el islote a Barros, y cuando este se negó, le dijo que no le conectaría ni la electricidad ni el agua potable.

Por ello, Barros colocó un panel solar y una turbina eléctrica, haciendo de su micronación el primer lugar del mundo 100% sostenible.

Hasta 2017, Portugal no se peleó por el islote y dejó a Barros tranquilo, pero en ese año, el príncipe fue arrestado tras negarse a cumplir una orden de la Guardia Nacional.

En 2021 se tienen las últimas noticias de Pontinha, donde Renato Barros escribe en calidad de jefe de estado al presidente de Portugal solicitando una reunión bilateral con motivo de su visita a Madeira.

¿Qué ver en Pontinha?

Por su pequeño tamaño, prácticamente no hay nada que ver en Pontinha, pero tiene algo de lo que muchas micronaciones carecen, un auténtico monumento histórico.

Fuerte de San José en las islas Madeira

El Fuerte de San José, construido en 1419 cuando Zarco y Teizeira llegaron al lugar, y que asta el dpia de hoy se mantiene en pie.

El fuerte es, además, la capital de la micronación.

Además de ello, el islote tiene una pequeña cueva, y se puede nadar en el mar que la rodea.

Futuro de Pontinha

El propio príncipe Renato Barros ha aclarado que ni siquiera su propia familia apoya de todo su idea de la micronación, así que todo parece indicar que el país desaparecerá cuando lo haga su interés, a menos que su hijo decida continuarlo.

Por otro lado, juristas portugueses han aclarado que las leyes portuguesas no incluyen la de ceder la soberanía, por lo que fuera de lo declarado por el propio Barros, no parece existir base legal para existir, pues ni siquiera cuenta con una población permanente.

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