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Mientras familias enteras subían a los tejados de sus casas, observando atentas hacia el cerro de Huixachtecatl, un grupo de sacerdotes ataviados con sus mejores galas caminaban en procesión al templo en la cima del montículo.

Eran los responsables de uno de los ceremoniales más importantes del México prehispánico: la Ceremonia del Fuego Nuevo, que se realizaba cada 52 años.

Tras llegar a la cumbre, los sacerdotes esperaban la caída de la noche; observaban la aparición de las estrellas Pléyades y, al visualizarlas, encendían una gran hoguera a la vez que sacrificaban a un prisionero.

Cuando los pobladores del valle de México veían las llamas, entraban en júbilo y hacían penitencia cortando sus orejas para alimentar con su sangre al sol.

En la punta del cerro, se encendían antorchas con el fuego nuevo que era llevado a cada población cercana, incluida la gran Tenochtitlán.

La ceremonia significaba el inicio de un nuevo ciclo, y que el mundo viviría otros 52 años.

La última vez que la ceremonia se realizó, fue en 1507. El cerro de Huixachtecatl, es el hoy llamado Cerro de la Estrella, y el templo mexica donde se hacía el acto, aún corona su cima.

Es un tesoro turístico y cultural poco conocido en Ciudad de México.

Más allá de La Pasión de Iztapalapa

En el imaginario de los mexicanos el Cerro de la Estrella, está ligado a la Semana Santa.

La Pasión representada por gente de los barrios de Iztapalapa, recibe gran atención mediática y millones de visitantes, que lo hacen uno de los eventos más grandes del país.

Este 2022, la pandemia del Covid-19 sigue marcando al evento, como ha ocurrido en los últimos dos años.

Sin embargo, se busca retomar cierta normalidad, y aunque la mayor parte de los eventos se hará a puerta cerrada, el viacrucis y la crucifixión a los pies del Cerro de la Estrella se volverá a celebrar.

Para la edición 179 del evento, Axel Eduardo González, de 22 años, hará el papel de Jesús de Nazareth.

Pasados los días de asueto la zona rara vez es visitada, a pesar de tratarse de una importante área arqueológica, una de cinco abiertas al público en la ciudad, y de un pulmón verde en el oriente de la ciudad.

Visitarlo te llevará a conocer un lugar único de la capital mexicana.

Rumbo a la cima del Cerro de la Estrella

El museo del fuego nuevo, a medio camino subiendo al cerro, da inicio a la visita. Aunque su contenido compuesto por maquetas y placas informativas, lo hacen un atractivo menor que sólo introduce lo que se verá más adelante.

El museo incluye piezas arqueológicas halladas en el cerro, y algunas esculturas colocadas tras su renovación para ser parte de la Ruta dos del Iztapabús completan la exhibición.

Al salir, hay que prepararse para conquistar los 2460 metros del cerro, que lo hacen el noveno punto más alto de la ciudad.

Los edificios prehispánicos están en su cima. Frente al basamento piramidal, se extiende la Plaza del Fuego Nuevo, donde se celebraba la ceremonia de renovación del ciclo.

Ahí, se tiene un exclusivo mirador para contemplar toda la urbe, y dada su situación respecto al resto del Valle se aprecia por qué era el punto indicado para que desde cada pueblo se viera el encendido del fuego.

En días sin neblumo los ojos alcanzan a ver toda la ciudad, por lo cual es recomendable planear la visita en una fecha en que el aire se lleve el esmog.

Vista de la Ciudad de México desde la pirámide en el Cerro de la Estrella

Pensar que las ceremonias religiosas más importantes de los antiguos y los nuevos mexicanos se han celebrado en el mismo lugar, da un gran valor simbólico a un sitio que además sorprende por haber sobrevivido a la época colonial, cuando era usual remplazar templos indígenas por cristianos.

Hoy una recreación de la ceremonia se representa a finales de cada año.

Un espacio natural

El lugar no se reduce al templo, gracias a 100 hectáreas arboladas, el cerro es una importante área natural para un oriente capitalino sin muchos espacios verdes.

Desde la cima del Huixachtecatl parten senderos sin pavimentar que permiten descubrir otros atractivos de la zona, las cuevas y petroglifos que complementan la oferta arqueológica del lugar.

Los petroglifos, imágenes simbólicas talladas en piedras, son una de las expresiones humanas más antiguas y duraderas, pues se registran en todo el mundo, desde la prehistoria hasta la actualidad.

En el Cerro de la Estrella se han localizado 185 en 6 conjuntos. Los más detallados y complejos se encuentran en el interior de cuevas, mostrando la relación entre ambos.

Las cuevas presentes en todo el cerro, son producto de la actividad volcánica hace millones de años.

Se conocen 144, que se extienden desde la cima del cerro hasta terrenos anexos a la calzada Ermita-Iztapalapa.

La más renombrada de ellas es la Cueva del Diablo, que con 15 metros de profundidad es la más grande.

Cuevas CDMX

El conjunto de árboles, cuevas y petroglifos son un pretexto para activarse con un paseo en el bosque, y para sentirse un explorador que descubre huellas de civilizaciones pasadas.

Potencial desaprovechado

Arqueología, naturaleza, cultura. El Cerro de la Estrella tiene todo para convertirse en uno de los destinos turísticos más importantes de la capital.

Pero para lograrlo se tiene que desarrollar un programa serio que explote todo su potencial y supere los problemas que hoy enfrenta, cuestión en la que las autoridades de todos los niveles han sido omisas.

Ser uno de los centros ceremoniales más importantes de la época prehispánica no ha sido suficiente para garantizar su protección.

Desde 1978 se trabajó en un documento que declararía al cerro como zona de monumentos arqueológicos.

Pero desde el 2000 se está a la espera de la firma de un presidente para que entre en vigor, sin que en ningún sexenio se haya concretado esta formalidad que permitiría defender el sitio.

En el aspecto natural, el cerro ha sufrido un severo desgaste.

En 1938 era uno de los espacios verdes más importantes de la ciudad, por lo que Lázaro Cárdenas lo declaró un parque nacional de 1,100 hectáreas.

Pero sucesivos gobiernos no tuvieron ningún respeto por la zona, y el terreno se fue urbanizando hasta perder la declaratoria.

Hoy es un área de protección ecológica que abarca sólo 143 ha.

Pareja de amigos viendo un paisaje

Mientras tanto la alcaldía sigue permitiendo la deforestación y crecimiento de asentamientos ilegales, que terminan por recibir servicios en lugar de ser desalojados.

Los asentamientos, traen consigo dos cosas que afectan el turismo, el medio ambiente y el patrimonio.

Por un lado, impiden la investigación de más vestigios que aumentarían el atractivo del sitio.

Un ejemplo, desde 2006 se conoce la existencia de una pirámide teotihuacana de 18 metros de altura y 150 de base.

Pero el INAH renunció a desenterrarla por encontrarse en la plaza donde se celebra la Pasión, y a pocos metros de unas casas.

Por otro, quien se aventura lejos del templo en la cima, se acerca a lugares inseguros.

Así lo denuncia Claudia Leyva, arqueóloga que en 2011 emprendió una iniciativa turística llamada Senderismo In Lak’ech, que llevaba a conocer los petrograbados y cuevas de mano de expertos, pero que se canceló prematuramente.

“No pudimos contra la ignorancia, negligencia y oportunismo de las autoridades locales”, comenta, “la agresividad de los invasores fue lo que nos hizo desistir definitivamente, ya que nos seguían con actitudes intimidatorias y drogándose abiertamente… La última vez ya habían grafiteado unos petrograbados que ubicaron por nuestro propio recorrido”.

Finalmente, se impide recuperar las áreas verdes y se mantiene la amenaza de que continúe su depredación.

Imaginar un área natural de más de 200 hectáreas, sin invasiones, en medio de la ciudad; donde además del templo actual se pueda admirar una pirámide del tamaño de la de La Luna, y vestigios hoy desconocidos; donde senderos limpios y bien señalizados lleven a petrograbados y cuevas sin graffiti; donde una vez al año se celebre un evento cultural que capte las miradas del mundo; y conectado directamente al Centro Histórico por la línea 8 del metro, permitiendo el fácil acceso de miles de turistas extranjeros que detonen la economía de la zona, es posible.

Pero se necesita el trabajo y compromiso de ciudadanos y autoridades.

Como viajeros responsables, un primer paso es reclamar el espacio, visitarlo y mostrar el interés que hay en el.

Se puede tener un gran espacio de turismo sostenible que recupere un lugar clave de la cultura mexica, impulsando la cultura, el medio ambiente y la economía de la zona.

Nota sobre la seguridad

El Cerro de la Estrella, como el grueso de Iztapalapa tiene la fama de ser uno de los lugares mas inseguros de la CDMX.

Sin embargo en Viajeros en Ruta lo hemos visitado varias veces sin percibir inseguridad, y hemos visto como los vecinos de la zona lo recorren para actividades deportivas.

De cualquier modo vale la pena tomar precauciones y nunca aventurarte por senderos más allá del camino que lleva a la pirámide ni acudir hacia el atardecer.

Conforme los viajeros y vecinos hagan suyo el espacio, será cada vez un mejor lugar que visitar.

Información Básica

¿Cómo llegar al Cerro de la Estrella?

Es una de las pocas zonas de Iztapalapa con servicio de metro, debes tomar la línea 8 (verde) y bajarte en la estación Iztapalapa. Desde ahí camina por la calzada Ermita Iztapalapa hasta llegar al “camino al cerro de la estrella.” Este te lleva hasta la cima

A dos años de los terremotos de septiembre de 2017, la Ciudad de México, capital del país, es la más retrasada en la restauración de su patrimonio histórico y cultural.

Con ello el riesgo para cientos de lugares históricos continúa, y la recuperación de la vida y el turismo alrededor de ellos se retrasa.

De acuerdo a la información que solicitamos a la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH desde Viajeros en Ruta, en octubre de 2019 sólo 4 monumentos de han recuperado al 100% y en otros 14 ya se iniciaron los trabajos.

En contraste, otros 179 inmuebles llevan ya más de dos años en espera de los trabajos, varios con daños severos, y existen casos donde aún no se evalúa el daño.

La Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural añade información de otros tres templos que ya estarían recuperados.

Ciudad de México fue uno de los puntos que más llamó la atención durante el terremoto por la cantidad de afectaciones a lo largo de toda la urbe.

La pérdida de vidas y los actos de corrupción que fueron su causa directa fue lo más sonado, pero junto a ellos, 197 lugares de interés turístico se dañaron, sin que una sola alcaldía se salvara.

Torre con desplomes en San Juan Bautista Coyoacán

178 de estos son iglesias y templos.

Esto hizo de la CDMX la quinta entidad con más daños.

¿Por qué se retrasó la restauración en Ciudad de México?

El retraso en los trabajos de restauración en Ciudad de México es notable, pues todas las demás entidades ya tienen más del 50% de avance en los trabajos, mientras la capital apenas comienza.

La diferencia se da tanto con estados sin muchos daños, como Veracruz, primero en concluir los trabajos, como con aquellos más afectados, tales como Oaxaca y el Estado de México.

Santo Domingo Centro Histórico CDMX

De acuerdo al diario Reforma, el fallo de la capital en proteger su patrimonio fue por un desvío de recursos y un censo erróneo.

El dinero entregado para arrancar los trabajos nunca se ejerció y terminó perdido y en manos del INVI, por lo que se perdió un año en esperar más presupuesto para finalmente iniciar.

Monumentos restaurados

Coyoacán es la alcaldía mejor atendida, pues tiene tres de los seis inmuebles recuperados.

El Templo de Santa Catarina, el Templo de San Antonio de Padua Panzacola y el Templo de la Concepción serían los ya recuperados.

Dos edificios en Cuauhtémoc, Correo Mayor #11 y la Casa del Mayorazgo de Guerrero, también se reportan como recuperados.

En Tlalpan se invirtieron $90,817.93 en la restauración de la Parroquia de San Pedro de Verona Martir.

Finalmente, en la Gustavo A. Madero se recuperó la Capilla del Rosario, que se entregó a tiempo para las fiestas patronales del barrio de Zacatenco de este 2019.

La Capilla del Rosario uno de los pocos lugares donde se concluyó la restauración en Ciudad de México

Cabe mencionar que en el segundo aniversario del terremoto, el INAH dio a conocer a la prensa un resumen del proceso de restauración donde aseguraban que eran 8 los inmuebles recuperados en la CDMX.

Aunque el último inmueble atendido no se reporta en la solicitud de información que hicimos.

Monumentos Proceso de restauración

Azcapotzalco y Cuauhtémoc son las dos alcaldías donde se trabaja con mejor ritmo para recuperar su patrimonio cultural.

En ellas se encuentran 10 de los 13 monumentos en los que se trabaja al día de hoy, cinco en cada una.

La Capilla de la expiración, el Templo de la Balvanera, y los Museos de la Cultura y de Carranza son los lugares en donde se trabaja en la Cuauhtémoc.

el templo de santo tomás uno de los que se recuperaron tras los daños de los terremotos

La Parroquia de San Juan Nazareno y el Templo de Santo Tomás, junto a tres capillas, son las que se rehabilitan en Azcapotzalco.

Dos edificios más se recuperan en Xochimilco, el Templo de Nuestra Señora de Dolores en Nativitas y la Capilla de San Salvador.

La Parroquia de Santo Tomás Apostol en el Ajusco completa la lista.

¿Qué edificios históricos dañaron los terremotos en Ciudad de México?

Cuauhtémoc

El Centro Histórico de la Ciudad de México, Patrimonio de la Humanidad, es la alcaldía más afectada en cuanto al número de monumentos históricos dañados, a lo cual ayuda tanto la antigüedad como la concentración de atractivos en su territorio.

Entre los 56 edificios dañados, destaca el Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles, el más afectado de toda la capital.

“Los daños son catastróficos por lo que se requiere atención urgente.”, aclara el INAH al describir el colapso de varios elementos arquitectónicos y daños al interior, a pesar de lo cual, en más de dos años no se le ha atendido.

Se trata de el segundo templo mariano más importante después de la Basílica de Guadalupe.

Por su importancia cabe también mencionar el Antiguo Templo de San Agustín, cuya construcción inició en 1541 y que presenta numerosas grietas en arcos, vestíbulo, muros y coro.

El Templo de Santo Domingo, parte de nuestra ruta por las iglesias del centro, y que llegó a rivalizar en fama con la Catedral durante la colonia, tiene fracturas de tal tamaño que desde su interior se alcanza a ver la calle.

El Templo de La Profesa tiene grietas en muros, columnas y bóvedas.

Finalmente la Catedral sufrió el derrumbe de la balaustrada, grietas en su bóveda y afectaciones en sus esculturas.

Xochimilco

Otra alcaldía con considerables daños fue Xochimilco.

33 monumentos esperan su restauración y los más dañados fueron la Capilla de San Marcos, cuyo campanario colapsó y el antiguo convento de San Gregorio Magno donde se colapsaron pedazos del muro atrial.

También tienen daños severos templos en varios de sus pueblos como en San Luis Tlaxialtemanco, Santiago Tulyehualco, Santa Cruz Xochitepec y Santa Cruz Alcapixca.

Sur de la Ciudad

Además de Xochimilco, las alcaldías de Tlalpan, Tlahuac, Milpa Alta, Magdalena Contreras, Iztapalapa y Coyoacán sufrieron daños diversos.

En el caso de Milpa Alta 20 edificios fueron afectados y de ellos cuatro conventos tienen daños severos.

Son San Antonio de Padua, San Lorenzo Mártir, San Pablo y Santa Ana.

En Tlahuac sólo 7 inmuebles fueron dañados con el Templo de San Nicolás y el Convento de San Andrés Apostol como los que se llevaron la peor parte.

Quitando los edificios ya recuperados, en Tlalpan el monumento que requiere reparación más urgente es la Parroquia de San Miguel Arcángel en Topilejo, mientras que en Coyoacán lo es el Antiguo Convento de San Juan Bautista.

Iztapalapa fue de las alcaldías afortunadas, y sólo tuvo dos lugares con daños moderados.

Finalmente, La Magdalena Contreras es un caso particular, pues si bien tuvo apenas cuatro monumentos históricos dañados, es la única alcaldía donde el 100% de los daños reportados son severos.

Se trata de cuatro templos, que incluyen el de San Jerónimo Lídice y el de San Bernabé.

Norte

El norte puede ser la primera región donde se termine la restauración en Ciudad de México, pues además de que los daños fueron pocos, los trabajos ya se iniciaron.

Además, ni Azcapotzalco ni la Gustavo A. Madero tienen ningún edificio con daños severos.

Fuera de las iglesias que ya se reparan, el templo más dañado en Azcapotzalco es la capilla de Santa Ana Tomatla, donde una tercera parte de la cubierta del coro colapsó.

En la GAM el Templo de Magdalena de las Salinas tiene las grietas más graves.

Centro

Exceptuando la Cuauhtémoc que vimos arriba, los daños en Benito Juárez, Venustiano Carranza e Iztacalco fueron más moderados.

Para Benito Juárez con 8 monumentos históricos, la peor afectación estuvo en la capilla de San Simón Ticumán.

Iztacalco, apenas registró dos inmuebles que requieren atención, la Parroquia de Santa Ana Zacatlamanco Huehuetl y el ex convento de San Matías.

En la Venustiano Carranza, 6 inmuebles históricos esperan atención y de ellos dos están muy dañados, el Palacio de Lecumberri, que cuenta con áreas enteras desalojadas y la capilla de Guadalupe, con agrietamientos en todos sus muros y un retablo desfasado.

Pese a esto, Lecumberri pudo abrir parte de sus instalaciones en el festival Open House CDMX.

Oriente

Finalmente, el oriente de la Ciudad de México la Miguel Hidalgo, Cuajimalpa y Álvaro Obregón completan la lista de alcaldías con monumentos históricos dañados.

El Templo de San Gabriel en Tacuba, el Templo de San Lorenzo en el pueblo de Acopilco, el Templo de Santa Rosa Xochiac, así como el famoso Museo del Carmen en San Ángel son los que requieren atención más urgente en la región.

Cabe mencionar que el INAH se encarga tan sólo de recuperar monumentos históricos, mientras que el patrimonio del siglo XX está a cargo del INBA.

Este reportó que en la capital no hubo daños mayores, y que aquellos que se presentaron en lugares como el Monumento a la Revolución ya fueron atendidos.

El Archivo General de la Nación, parte de Open House CDMX 2019

Mención aparte tiene el Monumento a La Madre, que quedó completamente destruido, pero que se reconstruyó completamente en uno de los logros más sonados de la restauración en Ciudad de México.

La protección del patrimonio cultural es uno de los principales intereses del turismo sostenible, y por ello deseamos la pronta recuperación de los monumentos capitalinos, antes de que su deterioro sea mayor.

Iztapalapa, una de las alcaldías con menos turismo de Ciudad de México, busca atraer a más viajeros y por ello acaban de inaugurar la ruta dos del Iztapabus.

Se trata del transporte que recorre los atractivos turísticos de Iztapalapa y que este 8 de abril tuvo su primer recorrido.

La ruta dos del Iztapabus tiene como destino principal el Cerro de La Estrella, uno de los símbolos más reconocidos de la delegación por ser la sede de la pasión de Cristo en semana santa, pero que tiene mucho que ofrecer el resto del año.

Además, permite conocer algunos puntos del centro de la delegación, desde donde parte el recorrido que se llevará a cabo tres veces cada domingo, a reserva de que su éxito permita aumentar las frecuencias.

A la inauguración de la ruta, donde fuimos acompañados de decenas de vecinos de Iztapalapa, acudieron representantes de cultura así como Dione Anguiano, jefa delegacional.

En los discursos se celebró como se está logrando aumentar el perfil turístico de Iztapalapa, tanto para que los propios habitantes de la demarcación la conozcan, como para que visitantes del resto de la ciudad y el país puedan apreciarla.

Es una iniciativa que, a la manera del Cuajibús, lleva a los viajeros a conocer toda la CDMX

Ruta dos del Iztapabus

Murales delegacionales

El punto de reunión para empezar el recorrido es el edificio delegacional, donde antes de abordar el transporte los viajeros por Iztapalapa son invitados a pasar a la sede de gobierno.

Ahí, en la planta principal, se aprecia el mural “Iztapalapa: ayer, hoy y siempre”, una obra de Francisco “Pancho” Cárdenas, quien estuvo personalmente acompañando a los primeros viajeros de la ruta para presentar su trabajo.

El Fuego Nuevo es el tema principal de este trabajo que ocupa las cuatro paredes del recinto, y que, terminado en 2003, es uno de los ejemplos más recientes de la tradición del muralismo mexicano.

El panel principal del mural muestra su encendido, mientras que uno de los laterales representa las procesiones que se hacían para llevar a cabo esta importante ceremonia que se realizaba cada 52 años.

Cuitlahuac, el penúltimo tlatoani mexica y que antes de gobernar Tenochtitlan lo hizo sobre la antigua Iztapalapa, también precide uno de los páneles, mientras que el último de ellos escenifica el violento encuentro entre españoles y mexicas.

Archivo histórico, monumento a Cuitlahuac y predio de la Pasión

Al salir de la delegación tras contemplar este mural, el recorrido debe pasar por dos puntos de interés en el zócalo de Iztapalapa. Por un lado el archivo histórico delegacional donde los documentos que guardan su historia están resguardados para vecinos e investigadores.

Por el otro se encuentra la estatua de Cuitlahuac, obra de Hermilo Ramírez e inaugurada en 1976. Sin embargo, por varias obras que se hacían en la plaza, fue obligado saltarse ese punto del recorrido.

Por ello abordamos directamente los transportes del Iztapabus, que nos esperaban a un costado de la delegación para llevarnos al Cerro de la Estrella.

En este momento se cuenta con dos camiones para dar el servicio, pero el objetivo es tener tres en el corto plazo para poder atender a muchos más visitantes interesados en conocer los atractivos de Iztapalapa.

La distancia entre el centro delegacional y el cerro es pequeña, y al poco ya pasamos junto al Predio de la Pasión, donde se erigen tres cruces enormes que cada año son escenario de el momento culminante de la presentación.

Es triste saber que, debajo de ellas, una plataforma piramidal, tan ancha como la pirámide de la luna de Teotihuacán descansa enterrada escondiendo sus secretos, pero se ha decidido no desenterrarla para no afectar la fiesta de la Pasión.

Tal vez mover la representación a un montículo cercano permitiría hacer la exploración de este monumento que podría dar mucha información del México prehispánico y convertirse en un nuevo e importante atractivo turístico para Iztapalapa, mismo que atraería incluso a visitantes extranjeros.

Pero por el momento, la cosa no cambiará y el iztapabus no para en el lugar, pues su siguiente objetivo se encuentra ya subiendo al cerro.

Museo Fuego Nuevo

Además de inaugurar la ruta dos del Iztapabus, el día también sirvió para reinaugurar el Museo Fuego Nuevo.

El pequeño recinto fue abierto hace veinte años para mostrar la historia de Iztapalapa, y exhibir las piezas arqueológicas descubiertas en el cerro.

Además de su exhibición permanente, tiene una sala para temporales, que en este momento es una exposición fotográfica de la cultura del pulque.

El museo Fuego Nuevo fue inaugurado con toda alegría. Música de una orquesta sinfónica además de un grupo de bailarinas tradicionales llenaron de colorido la ocasión con una interpretación de la mayor calidad.

 

Esta, no fue sino la primera de varias sorpresas que tenía el recorrido y que enriquecieron la visita.

Antes de volver a abordar los autobuses, hubo dos paradas en los alrededores del museo, primero en la cueva de zopilocalco, que se encuentra a espaldas de éste.

Esta no es sino una de las decenas de cuevas que se encuentran en el Cerro de la Estrella, y es sin duda la más accesible de todas.

Zopilocalco quiere decir “En la casa del Zopilote” y se dice que en algún momento ahí estaba el nacimiento de un manantial hoy desaparecido.

En los alrededores de la cueva se pueden encontrar petroglifos, y en su interior se colocaron esculturas que rinden homenaje a los dioses prehispánicos, todas obra de artesanos de Iztapalapa.

La otra novedad es que, en la antes vacía explanada del museo, ahora cada domingo habrá un pequeño mercado de artesanías.

Comerciantes locales ofrecerán sus productos tradicionales para quienes viajen en el Iztapabus o bien para quienes visiten la zona de manera independiente.

La cima del Cerro de la Estrella

La siguiente parada es la cima misma del Cerro, donde se encuentra un segundo basamento piramidal hoy llamado Teocalli.

Se trata de un lugar ceremonial que alguna vez tuvo un templo en su cima, pero que fue destruido en el siglo XVI en un esfuerzo por detener el culto a los dioses prehispánicos y en particular la ceremonia del Fuego Nuevo.

Hoy, el basamento es uno de los secretos mejor guardados de Ciudad de México, pues está completamente fuera de las rutas turísticas.

A pesar de ello, el lugar ofrece un importante monumento arqueológico, el cual no se ha investigado a fondo, y ofrece una de las mejores vistas de la capital.

Es una de las cinco zonas arqueológicas de la CDMX.

Ahí, tenemos nuestra segunda sorpresa, pues un grupo de danzantes hacen una representación de lo que era la Ceremonia del Fuego Nuevo, así que por varios minutos el ritmo del tambor y de los cascabeles me hacen viajar en el tiempo.

 

A pocos pasos de ahí, tomando el camino de vuelta hacia abajo, se llega a la última parada de la ruta dos del Iztapabus, el mirador Tlachieloni.

Este lugar es también un hermoso mirador que por su posición permite contemplar el sur y el poniente de Ciudad de México, destacando el Ajusco, Ciudad Universitaria y Santa Fe.

El nombre que se le dio es la palabra en náhuatl para “El que todo lo ve”.

Años atrás yo estuve en el Cerro de la Estrella y era un lugar mayormente abandonado, hoy, esta iniciativa ha hecho que este pequeño mirador sea arreglado con bancas para convivir en familia y con un puesto de comida para reponerse del paseo.

Además, en un escenario se presentó un grupo musical, Boceros, que interpreta música tradicional mexicana con un toque contemporáneo y que fue acompañado de dos bailarinas que recreaban danzas indígenas.

La música y el espectáculo fue de la mejor calidad, e invitaron a quedarse hasta el final del concierto, la promesa es que cada domingo habrá eventos culturales, y que todos ellos serán de gente formada en las diferentes casas de cultura de Iztapalapa, mostrando todo lo que la alcaldía puede ofrecer.

 

El Cerro de la Estrella es también una zona con fama de insegura, y por ello la iniciativa tiene doble valor, pues al impulso turístico que recibirá Iztapalapa también se suma el rescate de espacios públicos que, como dijo Dione Anguiano, es un factor importante para abatir la delincuencia.

Finalmente, quedó la promesa de nuevos proyectos a futuro.

Por un lado, se trabaja ya en una tercera ruta para el Iztapabus, que se debe abrir en próximos meses y tendrá como punto principal el Museo Cabeza de Juárez.

Por el otro está la promesa de que pronto se rentarán bicicletas de montaña para recorrer el cerro de la estrella y poder explorarlo como área natural.

Ésta no es la primera vez que Iztapalapa sorprende con su oferta turística, pues más temprano este año la Central de Abasto recibió un premio en Madrid por su oferta a viajeros.

Valiosas iniciativas que rescatan el espacio público y natural, impulsan el turismo, y que deben combinarse con la eliminación de los asentamientos irregulares que amenazan el espacio.

Información práctica

Ruta dos del Iztapabus.

Salidas los domingos frente al edificio delegacional a las 10:00, 12:30 y 15:00

Informes y reservaciones: 54451160

Ceremonia del Fuego Nuevo

La ceremonia del Fuego Nuevo en el Cerro de la Estrella, Iztapalapa, ha sido retomada por varios grupos llamados de “tradición”. En la actualidad la tarde-noche del 19 de noviembre se realiza este ritual tal como lo hicieron nuestros ancestros durante cientos de años.

El fuego se origina girando fuertemente con las palmas de ambas manos un palo cilíndrico (mamalhuaztli) dentro del agujero de un madero rectangular (teocuahuitl). Con el roce entre las dos maderas secas se produce la lumbre.

El encendido del fuego simboliza el inicio del nuevo ciclo, y la alegría por el inicio de éste se expresa a través de danzas y cantos. Es, en definitiva, un ritual metafórico de cierre e inicio de ciclo, en donde podía terminar tanto la vida como el mundo.

Muerte del Sol y la total oscuridad del universo

Cada 52 años, con el inicio de los calendarios prehispánicos, los sacerdotes efectuaban la ceremonia del Fuego Nuevo, evitando así la muerte del Sol y la total oscuridad del universo de la que surgirían los temibles “devoradores de humanos”.

Para cerciorarse de que esto no ocurriera y la vida continuara otros 52 años, en cada hogar del valle de Anáhuac se apagaban todos los fuegos, desde las grandes antorchas hasta el más humilde fogón de cocina. Entonces… se encendía el Fuego Nuevo en el Cerro de la Estrella.

Antes de que fuese abandonada esta práctica, se tiene constancia histórica de estas ceremonias en los años 1351, 1403, 1455 y 1507. La última ceremonia antigua tuvo lugar la tarde del 6 de noviembre de 1507. A partir de entonces se interrumpió con la llegada de los conquistadores.

Este ritual se basaba en un evento astronómico por lo que ahora se conmemora el 19 de noviembre, por la deriva de las estrellas del cielo. El culto tiene lugar cuando la constelación de las Pléyades (Tianquiztli) es más visible y alcanzan su punto más alto en el cielo.

De seguir con los ciclos prehispánicos, la próxima Ceremonia del Fuego Nuevo se tendría que realizar el 20 de noviembre de 2027.

Reinauguración del Museo Fuego Nuevo

Con el propósito de resguardar los vestigios y piezas arqueológicas halladas en el Cerro de la Estrella, entre 1997 y 1998 en la ladera norte del Huizachtépetl, entre el Predio de la Pasión y la cumbre del cerro, se construyó un pequeño museo.

Es parte de la zona arqueológica del Cerro de la Estrella, una de las que existen en la Ciudad de México.

Debido a la relación del cerro con la ceremonia de inicio de ciclo el recinto, que asemeja a una pirámide, recibió el nombre de Museo Fuego Nuevo.

Obra del arquitecto David Peña, contiene placas con la leyenda de los cinco soles, reproducciones del antiguo calendario de códices y mapas que datan de 1580, así como también maquetas de la antigua región de los lagos y de la ceremonia del Fuego Nuevo.

El diseño arquitectónico enlaza lo histórico y lo moderno; el edificio por su propia condición permite al usuario ascender a la cima de la pirámide a través de las escalinatas laterales y recorrer sus pasillos escalonados dando un círculo perimetral en torno al edificio.

Tras una restauración el museo será reabierto al público este domingo 8 de abril. En Viajeros en Ruta estaremos ahí para conocer el nuevo recinto.

Muchos capitalinos nunca considerarían que un paseo por la Central de Abasto pueda ser una experiencia de viajes, pero fuera del país este mercado de comida se acaba de colocar como reclamo turístico.

La Central de Abasto recibió uno de los premios Excelencias Turísticas 2017 que se entregaron en Madrid en el marco de la Feria Internacional de Turismo (Fitur).

Ubicada en Iztapalapa e inaugurada en 1982, la Central de Abasto remplazó al Mercado de La Merced en el Centro Histórico como el principal mercado mayorista del país.

Su extensión de 327 hectáreas la convierte en el mercado más grande del mundo, y maneja 30,000 toneladas de producto cada día que cubren hasta el 80% del consumo de los habitantes de la Ciudad de México y su área conurbada.

Durante décadas, la Central de Abasto fue visto como un lugar poco agradable, pero la actual administración del Fideicomiso ha trabajado para resolver ese problema y hacerlo más atractivo.

 

Es por ello que el mercado ha recibido este premio Excelencias Turísticas al colocar el lugar como un nuevo polo turístico de México.

El trabajo es especialmente importante para diversificar la oferta turística de la Ciudad de México, y llevar visitantes a otras zonas, en concreto a Iztapalapa, la delegación más poblada de la ciudad y que pese a tener un enorme potencial para el turismo ve este frenado por sus problemas de seguridad y comunicación.

La principal acción que al momento se ha llevado a cabo para cambiar la imagen de la Central de Abasto fue la creación de 32 murales de gran formato en las bardas de las bodegas.

Así, el mercado tiene ahora una perspectiva artística y cultural que invitan a recorrerlo aún si no se planea hacer compras.

Los murales son obra de artistas nacionales y extranjeros que se encuentran entre los más renombrados de la actualidad.

“Esto ha permitido que la gente voltee a ver la Central de Abastos también como un punto de interés turístico del país y ese es el motivo del premio, que le estamos dando una proyección no de solo un lugar en donde se venden y se compran productos, sino de un lugar que representa a nuestro país”, dijo Sergio Palacios Trejo coordinador de la Central a Notimex.

La Central de Abasto tiene diversas secciones para todos los productos que se ofrecen, donde destacan la de frutas y legumbres y la de abarrotes y víveres.

Tiene también una zona de alimentos donde se puede comer tanto en populares antojerías como en restaurantes de lujo.

Todo esto hace que la Central de Abasto sirva al turismo como un lugar para experimentar los colores, olores y sabores del país, viendo y probando todos los productos que produce.

“Nosotros queremos invitar a toda la gente que nos visite que vaya a la Central de Abastos como un punto de interés turístico, además de que es el gran mercado del mundo”, dijo Palacios.

A su vez destacó como otros grandes mercados del mundo son destinos turísticos imperdibles en sus ciudades tales como el Gran Bazar de Estambul o el Mercado de Pescado de Japón.

Palacios destacó la conectividad vial del destino y su cercanía al aeropuerto como otros puntos a favor.

Sin embargo es un pendiente para la CDMX dotar a la zona de transporte público como lo es el metro.

El premio Excelencias Turísticas a la Central de Abasto es uno de siete que recibió México.

Otro de ellos se entregó al pueblo de Yuriria en Guanajuato, por conseguir convertirse en el primer destino con certificado de ser sostenible en todo el país.