Historia de Milpa Alta

San Pedro Atocpan Milpa Alta

El inicio de una Villa

El documento escrito más antiguo en que se hace referencia a la región que actualmente se conoce como Milpa Alta data del siglo XVII. Fue escrito por el escribano Juan Sánchez. En él se señala que los más antiguos pobladores debieron ser toltecas, aunque es probable que fuera ocupado antes, debido a la cercanía del lago de Xochimilco.

Los toltecas o sus grupos afines fueron luego invadidos por familias chichimecas provenientes del oriente del valle de México, y ocuparon el valle de Milpa Alta en el siglo XIII. Más tarde, en el siglo XV, cuando los mexicas estaban ya consolidados como una potencia militar dominante en el Altiplano Central, un grupo de tenochcas se había dirigido hacia el sur del Valle de México encabezados por Hueytlahuelanqueh, y dominaron a los pobladores teochichimecas de las faldas de la serranía del Ajusco.

El propósito de estas incursiones era controlar el paso entre los valles de México y Cuernavaca. En esos territorios establecieron varios de los barrios que actualmente conforman Villa Milpa Alta y sus pueblos aledaños.

Lo antes señalado ha sido repetido desde hace poco más de cincuenta años pero no tiene un sustento documental real, lo mismo se puede señalar de la existencia de Hueytlahuilli y Hueytlahuilanque presuntos señores de Milpa Alta.

Época Prehispánica

La mayor parte de lo que hoy ocupa la Alcaldía de Milpa Alta fue habitada por toltecas en sus orígenes.

De generación en generación, los cronistas han relatado que aún antes de la fundación de Xochimilco o Tenochtitlán, en el año de 1240, arribaron al actual territorio de Milpa Alta nueve tribus de Chichimecas procedentes de Amecameca.

Estas tribus habían derrotado a los Toltecas colonizadores en el año de 1117, asentándose en diferentes sitios en línea recta, siempre de oriente a poniente, particularmente en Xaxahuenco, actualmente Barrio de La Concepción en Villa Milpa Alta.

A este lugar lo nombraron como “Malacachtepec Momoxco” o “Malacahtepec Malacachticpac”, que significa “lugar de altares rodeado de montañas” o “lugar de plataformas rodeado de colinas”.

Son estas familias Aztecas las que constituyen los barrios de San Mateo, Santa Martha, Los Ángeles, Santa Cruz y los pueblos de Tecómitl, Ixtayopan y Tulyehualco.

El pasado prehispánico de la alcaldía hoy se conoce gracias a las zonas arqueológicas de Milpa Alta.

Historia de Milpa Alta en la conquista

Con la llegada de los españoles y la conquista de la Gran Tenochtitlán en el año de 1521, Hueyitlahuilli, hijo y sucesor de Hueyitlahuilanque, quien gobernó de 1484 a 1528, no encontró mejor recurso para proteger a sus súbditos del conquistador, que pedir el “reconocimiento de sus tierras de cultivo, montes, cerros, pedregales y aguas”.

A partir de ese momento se inicia el proceso de evangelización de los nativos del lugar y la congregación de los mismos en los pueblos que hoy componen Milpa Alta.

El 2 de julio de 1529, el emisario del gobierno español, Juan de Saucedo, llegó a Malacachtepec Momoxco, llevando consigo el primer documento de reconocimiento legal de todas sus posesiones.

En estas fechas, los frailes franciscanos bautizaron a los jefes de las tribus; colocaron la primera piedra de una ermita llamada Santa Martazulco, ubicada en la planicie sur del Teutli, la cual funcionó hasta que se construyó el templo y convento de la Asunción.

Juan de Saucedo nombró por primera vez a esta región Milpas de Xochimilco, que a lo largo de los años ha recibido los Nombres de Milpán, La Asunción Milpa Alta y Milpa Alta.

El trabajo y empeño de los habitantes permitió que muy pronto este lugar se distinguiera por la producción de granos.

De aquí salió una gran parte del maíz para la Gran Tenochtitlán, razón por la cual, desde época muy temprana del periodo Colonial, fue llamada con justicia “la Milpa”, nombre motivado por lo mucho que aquí se producía.

El 15 de agosto de 1532, se bautizó a todos los nativos congregados y se bendijeron los lugares para el establecimiento de los pueblos de Milpa Alta, Atocpan, Oztotepec, Tlacoyucan, Tlacotenco, Tepenáhuac, Miacatlán, Tecoxpa y Ohtenco.

Hasta 1787, Milpa Alta perteneció a la Encomienda y Corregimiento de Xochimilco, fecha en que se estableció la dependencia de la Intendencia de México.

Siglo XIX, entre Xochimilco y Tlalpan

El Siglo XIX en la historia de Milpa Alta dio lugar a varios cambios en su Organización Política y división territorial.

Una vez declarada la Independencia, Milpa Alta formó parte del Estado de México, hasta el 16 de enero de 1854, que el Presidente Antonio López de Santa Anna decretó la ampliación del Distrito Federal con el límite meridional de la Prefectura de Tlalpan, incluyendo la municipalidad del antiguo señorío de Malacachtepec Momoxco.

En 1862, por decreto del Presidente Benito Juárez, este territorio se integró a Xochimilco.

Durante 1864, con la formación del Partido de Tlalpan, las municipalidades de Milpa Alta y San Pedro Atocpan quedaron incorporadas a ese territorio.

Historia de Milpa Alta

Nuevamente el 16 de diciembre de 1899, bajo el régimen de Porfirio Díaz, Milpa Alta, Atocpan y Oztotepec se suman a Xochimilco.

Es hasta el 26 de marzo de 1903, que nuestra demarcación se convierte en Milpa Alta.

En esta fecha se expide la Ley de Organización Política y Municipal del Distrito Federal, en la que se establece su división en 13 municipalidades: México, Guadalupe Hidalgo, Azcapotzalco, Tacuba, Tacubaya, Mixcoac, Cuajimalpa, San Ángel, Coyoacán, Tlalpan, Xochimilco, Milpa Alta e Iztapalapa.

Historia de Milpa Alta en la Revolución

En San Miguel, sitio cercano a Santa Ana Tlacotenco, se reunieron, al iniciar la Revolución de 1910, varios milpaltenses dirigidos por el señor Concepción Gómez, quienes se adhirieron al movimiento maderista.

Al año siguiente, en San Pablo Oztotepec, algunos habitantes de Milpa Alta, bajo el mando de Don Antonio Beltrán, salieron rumbo al estado de Morelos con el fin de reunirse con las fuerzas del general Emiliano Zapata Salazar.

En Milpa Alta se presentaron varios combates, como el de febrero de 1914 en Santa Ana Tlacotenco y el de San Pablo Oztotepec; el pueblo de San Salvador Cuauhtenco apoyó en el suministro de víveres para el movimiento zapatista.

San Pablo Oztotepec, se convirtió en un lugar clave para la historia de Milpa Alta en este periodo, pues en ese pueblo el general Emiliano Zapata estableció un cuartel, donde el 19 de julio de 1914 fue ratificado el Plan de Ayala, para adaptarlo a las nuevas circunstancias del país.

Las tropas del general Zapata ocuparon, en el año de 1914, la mayor parte de Milpa Alta, pueblos de San Ángel y la parte limítrofe entre los estados de México y Morelos.

A finales de ese año tuvieron lugar, nuevamente en Milpa Alta, varios combates entre los zapatistas y los federales. Al respecto, fue loable y solidario el apoyo que proporcionaron a Zapata los habitantes de los pueblos de Milpa Alta para el aprovisionamiento, transporte de abasto y manutención de las tropas refugiadas en esta zona.

Durante los enfrentamientos, la población de Milpa Alta comenzó a ser diezmada, ya que gran número de los habitantes se sumaron a las tropas zapatistas y fueron severamente castigados, como aconteció el 15 de octubre de 1916, cuando los federales fusilaron a 160 milpaltenses frente a la parroquia de Nuestra Señora de La Asunción.

El reconocimiento oficial de Carranza como Destinatario de la Nación y la promulgación de la Constitución Mexicana de 1917 y la evacuación zapatista de los territorios aledaños a la ciudad de México, originaron que los milpaltenses que habían quedado en esta región abandonaran sus casas y se dirigieran a la ciudad de México y a otros sitios.

Posteriormente, a la muerte del general Zapata, varios de sus dirigentes emitieron algunas disposiciones en el Plan de Milpa Alta, cuyo lema fue “Reparto Efectivo de la Tierra o Muerte”.

El siglo XX en la Historia de Milpa Alta

Años más tarde, entre 1920 y 1930, los antiguos pobladores regresaron a Milpa Alta.

Para el año de 1929, el territorio la Ciudad de México se dividió en trece Delegaciones: Guadalupe Hidalgo, Azcapotzalco, Iztacalco, General Anaya, Coyoacán, San Angel, Magdalena Contreras, Cuajimalpa, Tlalpan, Iztapalapa, Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta.

De esta forma se da término al régimen municipal en este territorio, siendo David Sánchez el último Presidente Municipal (nombrado en 1928) y el primer Delegado a partir del 1 de enero de 1929.

En 1935 se realizaron dos obras de gran trascendencia para la región: la introducción del agua potable desde el venero de Monte Alegre y el inicio de la construcción de la Escuela Secundaria “Teutli”, en San Antonio Tecómitl.

A principios de los cincuenta, llegó la luz eléctrica y se inició la construcción de las carreteras que hoy comunican a los doce pueblos.

En 1927 se registran los primeros antecedentes de lo que ahora es la industria del mole en San Pedro Atocpan, cuando la población empezó a preparar mole rojo para venderlo en el mercado de la Merced.

Durante la década de 1950, los habitantes del poblado iniciaron la fabricación del mole y dos décadas más tarde la mayor parte de la población fabricaba y vendía el producto.

Las últimas tres décadas, los milpaltenses encontraron en la producción del nopal un cultivo mucho más rentable, que sustituyó a otros tradicionales como el maguey pulquero, maíz, frijol, haba, chícharo y avena forrajera.

En los años setentas, con la construcción de la carretera Panorámica Xochimilco-Oaxtepec, se aceleró el desarrollo económico de los productores de la región, manifestándose en una clara mejoría de las condiciones de vida de la población.

Conocer la historia de Milpa Alta da más sabor a los viajeros que planeen una visita al lugar, así que aquí pueden encontrar la inspiración para recorrer la alcaldía.

Comentarios

Ramón Galicia

Soy socio fundador de Sociedad Cooperativa de Turismo Milpa Alta, de la Antigua región llamada Malacateticpac Momoxco. Durante los últimos 10 años me he dedicado a hacer lo que más me gusta: recorrer mis raíces. (Mi chantli-mi casa o país) En todo este tiempo he conocido maravillosos lugares. A muchos de ellos he regresado varias veces. Además de promotor de destinos soy guía Turístico freelance.

He disfrutado de experiencias inolvidables. En mi mente, corazón y alma aún quedan los sonidos de las diferentes lenguas herencia de nuestros abuelos prehispánicos, olores, sabores, texturas, música, miradas y sonrisas de mucha gente. Sin olvidar hostales campiranos, rancherías, campamentos en la montaña, caminatas largas, mercados, museos, pueblos, zonas arqueológicas y paisajes naturales maravillosos.

Soy un afortunado y también un convencido de que el turismo representa un medio de unión y entendimiento entre los distintos pueblos y culturas.

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