Al caminar por el Centro de Ciudad de México, Patrimonio de la Humanidad, te detendrás a ver muchos lugares icónicos, pero junto a ellos hay otros edificios desconocidos, también históricos y que forman parte del paisaje y personalidad de la zona.

Uno de ellos es el edificio de la Autoridad del Centro Histórico.

Ubicado en la calle de República de Argentina #8, se trata de uno de esos lugares que tanto locales como viajeros ven muchas veces, probablemente sin prestarle mucha atención.

Esto, dado que está en una ubicación privilegiada, a espaldas de la Catedral y vecino de las ruinas del Templo Mayor.

Pocos saben que es posible visitarlo, pero es un espacio con una gran historia y que premiará a los curiosos dejándoles ver un rincón del centro histórico que muchos se pierden.

La historia del edificio de la Autoridad del Centro Histórico

En Viajeros en Ruta, acudimos a visitar este lugar aprovechando la segunda edición de Open House CDMX, donde fue uno de los edificios que abrieron para mostrar su cara oculta.

Orígenes

Allí, pudimos ver por dentro este lugar que data del siglo XVIII, aunque no es la primer construcción que se levanta ahí.

Fachada del Edificio de la Autoridad del Centro Histórico

Tras la conquista de Tenochtitlán, el cruce de dos calzadas indígenas se retomó como el kilómetro cero de la Ciudad de México y a partir de ahí se trazó la ciudad colonial.

Esas dos calzadas llevan hoy por nombre República de Argentina y República de Guatemala y es prácticamente ahí donde el edificio de la Autoridad del Centro Histórico se encuentra.

“No es el primero construido, pero está construido en uno de los primeros predios trazados a la usanza española”, nos comenta Armando, que guía el recorrido.

La razón por la que la primera casa que estuvo aquí ya no existe, se encuentra en una historia de intriga en los primeros años de la Nueva España.

Una conspiración colonial

Varios criollos, hijos de conquistadores, convencieron a Martín Cortés de levantarse contra la corona española, que legisló para que las tierras de las encomiendas no fueran heredadas.

La conspiración fue denunciada y desarticulada y de entre quienes formaron parte, los hermanos Ávila fueron sentenciados a muerte, convirtiéndose en los primeros ejecutados en Nueva España.

También se ordenó que su casa fuera derruida y el terreno sembrado con sal para que nunca nada más creciera en el.

Fue esta casa la que ocupaba el predio en que nos encontramos.

Pese a las intenciones de que nunca nada más se construyera en el lugar, la conspiración se olvidó con los años y terminó por levantarse en el siglo XVIII el edificio actual.

 

Viajeros en Ruta con la plaza Manuel Gamio de fondo

Con el paso de los años fue, además de vivienda, taller y comercio, y esto fue alterando sus elementos y afectándolo.

Cuando la Autoridad del Centro Histórico lo ocupó como su sede, el edificio fue restaurado y se le regresó lo más posible a su aspecto original, siendo como lo podemos conocer ahora.

¿Cómo visitar el edificio de la Autoridad del Centro Histórico?

Aunque se trata de un edificio de uso oficial, y no está planeado para ser visitado, los viajeros curiosos tienen la oportunidad de verlo por dentro.

Lo único que tienes que hacer es llegar en horas de oficina y solicitar verlo, sólo te pedirán registrarte y podrás pasar a su patio central donde podrás ver sus tres pisos y contemplar su arquitectura.

Interior del edificio de la autoridad del centro histórico

También puedes ver una ventana arqueológica donde se ve parte del antiguo drenaje colonial que se descubrió durante los trabajos.

Es una visita veloz, pero que te permitirá ver una parte poco conocida del Centro Histórico que millones de turistas se pierden.

Lo que no puedes ver

Otras zonas están fuera de límites.

Entre ellas una oficina que tiene otra ventana arqueológica donde se contempla una pared del Templo Mayor y en cuyas paredes puedes ver piedras de edificios prehispánicos que fueron reutilizadas para las construcciones coloniales.

Tampoco puedes acceder a la azotea, desde donde se tiene una de las mejores vistas aéreas del Templo Mayor, y que lamentablemente no se nos permitió fotografiar bajo el argumento de que es una zona federal.

Desde ahí también ves la Plaza Manuel Gamio y, a lo lejos, el Zócalo.

Para descubrir estos dos lugares, así como un jardín trasero, deberás esperar a la próxima edición de Open House CDMX.

 

¿Dónde está la Autoridad del Centro Histórico?

Su sede se encuentra en la calle República de Argentina #8

¿Qué es la Autoridad del Centro Histórico?

Es una dependencia del gobierno de Ciudad de México que se encarga de la conservación y preservación del Centro Histórico, así como la recuperación del espacio público y ordenamiento urbano.

 

En Ciudad de México, los ríos son avenidas cubiertas de cemento y cuyo nombre no hace sino recordar lo que alguna vez fue uno de los ecosistemas mas espectaculares del mundo, pero que fue destruido tras siglos de luchar contra la naturaleza.

Entre los miles de coches que circulan contaminando, entubados y convertidos en drenaje, corren las aguas de estos afluentes, olvidadas en una urbe que alguna vez estuvo en el centro de un lago y hoy está en completa desconexión con la naturaleza.

Pero lo que alguna vez se destruyó y perdió, siempre se puede recuperar y aunque la lucha es titánica, existe quien está dispuesto a llevarla a cabo.

Un primer paso para lograrlo se dio en el Ecoducto Río de La Piedad, que en Viajeros en Ruta tuvimos la oportunidad de visitar.

Este lugar es una opción de turismo sostenible en Ciudad de México y es completamente gratis.

Historia del Ecoducto Río de La Piedad.

Estamos en Insurgentes sur, a pocos pasos de metro Chilpancingo donde nos encontramos con Berenice Sarabia, coordinadora de visitas al Ecoducto Río de La Piedad, quien será nuestra guía para conocer este proyecto.

Frente a nuestros ojos, entre los dos sentidos del Viaducto Miguel Alemán, se abre un sendero peatonal cercado a ambos lados por árboles y plantas acuáticas que invitan a pasear.

El Ecoducto que vamos a recorrer es el resultado de años de esfuerzos, y es que durante décadas no fue sino un camellón en el que por seguridad estaba prohibido pasar.

Viaducto Miguel Alemán Ecoducto

Pero desde 2012, activistas ambientales de la organización Cuatro al cubo decidieron que esto tenía que cambiar.

Cada año, empezaron a organiza el picnic en tu río, como una forma de exigir el rescate de los ríos y la necesidad de espacios de convivencia y de una ciudad sustentable.

El Río de La Piedad se convirtió en la reunión mas significativa, y la presión creció hasta que las autoridades aceptaron rescatarlo.

El resultado fue no solo un parque líneal para caminar y andar en bicicleta, sino un sistema para limpiar el agua.

Un proyecto ecológico

El proyecto pudo quedarse en levantar un parque para disfrute de los vecinos, pero acabó yendo mucho más allá.

La idea es generar conciencia en una sociedad totalmente desconectada de la naturaleza, de que la Ciudad de México puede rescatar y vivir en armonía con sus ríos y con el ecosistema en el que creció y al cual lleva siglos combatiendo.

Por ello es que se creo un sistema para limpiar las aguas del drenaje.

Todo el proceso lo puedes conocer de cerca con una visita guiada al Ecoducto del Viaducto.

Plantas acuáticas del Valle de México en Ecoducto Río de La Piedad

El agua del río entubado es extraída y se coloca en biodigestores, donde es mezclada con lodo, que forma el primer filtro de limpieza.

En un proceso que dura días, el agua pasa de tanque a tanque, cada vez con menor cantidad de tierra, hasta que finalmente es liberada en unos canales poblados de plantas acuáticas.

Se trata de especies originarias de la Ciudad, y que además de vivir en este espacio rescatado, trabajan continuando el proceso de limpieza.

Insectos entre los que destacan dos especies de mariposas y cinco de abejas polinizan las plantas y muestran que, pese a que hoy es pequeño, se ha logrado tener un ecosistema fluvial vivo en medio de la capital mexicana.

Por increíble que parezca, al terminar el proceso de limpieza, lo que era agua de drenaje ya es completamente potable, y en varios estanques puedes remojar los pies en agua 100% limpia.

Solo las leyes de la ciudad evitan, de momento, que esta agua recuperada tenga otro uso, pero las cosas están cambiando.

Un proyecto cultural

Aportando a la sostenibilidad, el Ecoducto Viaducto Río de La Piedad no es solo limpiar el agua en un proyecto medio ambiental, sino crear comunidad.

Por ello, los supervisores del proyecto ya trabajan en la segunda etapa, para la cual se han acercado a los vecinos.

A lo largo del recorrido, varias pérgolas son espacios en los que pronto se llevarán a cabo talleres y proyectos culturales.

El Ecoducto Río de La Piedad tiene talleres culturales CDMX

También habrá un espacio para ser foro y cine en el Pabellón del Agua un edificio proyectado por el estudio de arquitectura Apaloosa y que con metal oxidado muestra que el agua está presente en todo.

Pronto, estos enriquecerán la visita, además de que chinampas con vegetales permitirán a los vecinos y visitantes involucrarse y obtener algo mas del proyecto.

Existen quejas de que el parque no está bien cuidado, nos comenta Sarabia, pero aunque las plantas se ven secas en algunas temporadas, esto se debe a sus ciclos naturales, y la creación del parque también permite educar en ese sentido.

Información sobre el Ecoducto Río de La Piedad

* Se inauguró en 2017

* Mide un total de 1.6 kilómetros

* Se extiende desde la calle de Unión hasta Avenida Monterrey

* Tiene 4,800 metros cuadrados de vegetación

* El proyecto estuvo a cargo de la Agencia de Gestión Urbana en alianza con Cuatro al Cubo

* Tuvo un costo de 90 millones de pesos

* Captura 50 toneladas de carbono al año

* Por instrucciones de protección civil no se pueden sembrar árboles para que los coches no corran riesgos

Inspiración internacional

El éxito del Ecoducto viene del ejemplo puesto por otras urbes del mundo.

El mas importante es Corea del Sur, que al igual que México durante años apostó por el coche y contra la naturaleza dándose un tiro en el pie, hasta que tomaron la decisión de dar marcha atrás.

Seúl en 2003 comenzó el rescate del Cheonggyecheon, un antiguo río que fue desecado y pavimentado para hacer un viaducto elevado.

Ecoducto Viaducto de día

Desde esa fecha, los coches se fueron, el segundo piso se desarmó, el río se volvió a llenar de agua y la ciudad recuperó un espacio natural que hoy es uno de los favoritos para los sudcoreanos.

Otra inspiración es el parque lineal de Chelsea, en Nueva York, que transformó una vía de tren abandonada en un espacio verde donde los vecinos siembran hortalizas y cuidan todo en conjunto.

Ambos proyectos son hoy atractivos turísticos esenciales para quienes visitan Seúl y Nueva York, y de continuar avanzando con el Ecoducto, Ciudad de México podrá festejar un caso similar de ecoturismo.

Futuro del Ecoducto

En estos momentos el Ecoducto Río de La Piedad tiene capacidad de bombear y limpiar apenas el 1% de las aguas del drenaje.

Pero a futuro, esto puede crecer y el objetivo es que a mas tardar en 25 años, la Ciudad de México tenga de nuevo un río vivo, y que se comience a recuperar su naturaleza acuática.

El ejemplo de este lugar, puede servir también para rescatar muchos otros de los 45 ríos que los urbanistas del pasado decidieron desaparecer para abrir paso a su majestad el automóvil.

Entrada al ecoducto

Entre ellos están Río Consulado, Río de Los Remedios, Río San Joaquín o Río Churubusco.

De momento otro proyecto de rescate de la naturaleza será emprendido por la actual administración, que ha prometido rescatar el Canal Nacional que va de Iztapalapa a Xochimilco.

¿Como visitar el Ecoducto Río de La Piedad?

Como parque lineal, el Ecoducto está abierto al público en general en toda su extensión salvo en la sección de los biodigestores.

Puedes llegar a el y recorrerlo por tu cuenta desde metro Chilpancingo o Centro Médico.

Otras opciones son las estaciones Nuevo León o La Piedad de la línea 1 del metrobús, o la estación Viaducto de la línea 2.

Las visitas guiadas son gratuitas, y se realizaban los sábados a las 11 de la mañana, aunque desde que inició la pandemia la página web del Ecoducto donde se les podía reservar fue dada de baja.

 

El inicio de una Villa

El documento escrito más antiguo en que se hace referencia a la región que actualmente se conoce como Milpa Alta data del siglo XVII. Fue escrito por el escribano Juan Sánchez. En él se señala que los más antiguos pobladores debieron ser toltecas, aunque es probable que fuera ocupado antes, debido a la cercanía del lago de Xochimilco.

Los toltecas o sus grupos afines fueron luego invadidos por familias chichimecas provenientes del oriente del valle de México, y ocuparon el valle de Milpa Alta en el siglo XIII. Más tarde, en el siglo XV, cuando los mexicas estaban ya consolidados como una potencia militar dominante en el Altiplano Central, un grupo de tenochcas se había dirigido hacia el sur del Valle de México encabezados por Hueytlahuelanqueh, y dominaron a los pobladores teochichimecas de las faldas de la serranía del Ajusco.

El propósito de estas incursiones era controlar el paso entre los valles de México y Cuernavaca. En esos territorios establecieron varios de los barrios que actualmente conforman Villa Milpa Alta y sus pueblos aledaños.

Lo antes señalado ha sido repetido desde hace poco más de cincuenta años pero no tiene un sustento documental real, lo mismo se puede señalar de la existencia de Hueytlahuilli y Hueytlahuilanque presuntos señores de Milpa Alta.

Época Prehispánica

La mayor parte de lo que hoy ocupa la Alcaldía de Milpa Alta fue habitada por toltecas en sus orígenes.

De generación en generación, los cronistas han relatado que aún antes de la fundación de Xochimilco o Tenochtitlán, en el año de 1240, arribaron al actual territorio de Milpa Alta nueve tribus de Chichimecas procedentes de Amecameca.

Estas tribus habían derrotado a los Toltecas colonizadores en el año de 1117, asentándose en diferentes sitios en línea recta, siempre de oriente a poniente, particularmente en Xaxahuenco, actualmente Barrio de La Concepción en Villa Milpa Alta.

A este lugar lo nombraron como “Malacachtepec Momoxco” o “Malacahtepec Malacachticpac”, que significa “lugar de altares rodeado de montañas” o “lugar de plataformas rodeado de colinas”.

Son estas familias Aztecas las que constituyen los barrios de San Mateo, Santa Martha, Los Ángeles, Santa Cruz y los pueblos de Tecómitl, Ixtayopan y Tulyehualco.

El pasado prehispánico de la alcaldía hoy se conoce gracias a las zonas arqueológicas de Milpa Alta.

Historia de Milpa Alta en la conquista

Con la llegada de los españoles y la conquista de la Gran Tenochtitlán en el año de 1521, Hueyitlahuilli, hijo y sucesor de Hueyitlahuilanque, quien gobernó de 1484 a 1528, no encontró mejor recurso para proteger a sus súbditos del conquistador, que pedir el “reconocimiento de sus tierras de cultivo, montes, cerros, pedregales y aguas”.

A partir de ese momento se inicia el proceso de evangelización de los nativos del lugar y la congregación de los mismos en los pueblos que hoy componen Milpa Alta.

El 2 de julio de 1529, el emisario del gobierno español, Juan de Saucedo, llegó a Malacachtepec Momoxco, llevando consigo el primer documento de reconocimiento legal de todas sus posesiones.

En estas fechas, los frailes franciscanos bautizaron a los jefes de las tribus; colocaron la primera piedra de una ermita llamada Santa Martazulco, ubicada en la planicie sur del Teutli, la cual funcionó hasta que se construyó el templo y convento de la Asunción.

Juan de Saucedo nombró por primera vez a esta región Milpas de Xochimilco, que a lo largo de los años ha recibido los Nombres de Milpán, La Asunción Milpa Alta y Milpa Alta.

El trabajo y empeño de los habitantes permitió que muy pronto este lugar se distinguiera por la producción de granos.

De aquí salió una gran parte del maíz para la Gran Tenochtitlán, razón por la cual, desde época muy temprana del periodo Colonial, fue llamada con justicia “la Milpa”, nombre motivado por lo mucho que aquí se producía.

El 15 de agosto de 1532, se bautizó a todos los nativos congregados y se bendijeron los lugares para el establecimiento de los pueblos de Milpa Alta, Atocpan, Oztotepec, Tlacoyucan, Tlacotenco, Tepenáhuac, Miacatlán, Tecoxpa y Ohtenco.

Hasta 1787, Milpa Alta perteneció a la Encomienda y Corregimiento de Xochimilco, fecha en que se estableció la dependencia de la Intendencia de México.

Siglo XIX, entre Xochimilco y Tlalpan

El Siglo XIX en la historia de Milpa Alta dio lugar a varios cambios en su Organización Política y división territorial.

Una vez declarada la Independencia, Milpa Alta formó parte del Estado de México, hasta el 16 de enero de 1854, que el Presidente Antonio López de Santa Anna decretó la ampliación del Distrito Federal con el límite meridional de la Prefectura de Tlalpan, incluyendo la municipalidad del antiguo señorío de Malacachtepec Momoxco.

En 1862, por decreto del Presidente Benito Juárez, este territorio se integró a Xochimilco.

Durante 1864, con la formación del Partido de Tlalpan, las municipalidades de Milpa Alta y San Pedro Atocpan quedaron incorporadas a ese territorio.

Historia de Milpa Alta

Nuevamente el 16 de diciembre de 1899, bajo el régimen de Porfirio Díaz, Milpa Alta, Atocpan y Oztotepec se suman a Xochimilco.

Es hasta el 26 de marzo de 1903, que nuestra demarcación se convierte en Milpa Alta.

En esta fecha se expide la Ley de Organización Política y Municipal del Distrito Federal, en la que se establece su división en 13 municipalidades: México, Guadalupe Hidalgo, Azcapotzalco, Tacuba, Tacubaya, Mixcoac, Cuajimalpa, San Ángel, Coyoacán, Tlalpan, Xochimilco, Milpa Alta e Iztapalapa.

Historia de Milpa Alta en la Revolución

En San Miguel, sitio cercano a Santa Ana Tlacotenco, se reunieron, al iniciar la Revolución de 1910, varios milpaltenses dirigidos por el señor Concepción Gómez, quienes se adhirieron al movimiento maderista.

Al año siguiente, en San Pablo Oztotepec, algunos habitantes de Milpa Alta, bajo el mando de Don Antonio Beltrán, salieron rumbo al estado de Morelos con el fin de reunirse con las fuerzas del general Emiliano Zapata Salazar.

En Milpa Alta se presentaron varios combates, como el de febrero de 1914 en Santa Ana Tlacotenco y el de San Pablo Oztotepec; el pueblo de San Salvador Cuauhtenco apoyó en el suministro de víveres para el movimiento zapatista.

San Pablo Oztotepec, se convirtió en un lugar clave para la historia de Milpa Alta en este periodo, pues en ese pueblo el general Emiliano Zapata estableció un cuartel, donde el 19 de julio de 1914 fue ratificado el Plan de Ayala, para adaptarlo a las nuevas circunstancias del país.

Las tropas del general Zapata ocuparon, en el año de 1914, la mayor parte de Milpa Alta, pueblos de San Ángel y la parte limítrofe entre los estados de México y Morelos.

A finales de ese año tuvieron lugar, nuevamente en Milpa Alta, varios combates entre los zapatistas y los federales. Al respecto, fue loable y solidario el apoyo que proporcionaron a Zapata los habitantes de los pueblos de Milpa Alta para el aprovisionamiento, transporte de abasto y manutención de las tropas refugiadas en esta zona.

Durante los enfrentamientos, la población de Milpa Alta comenzó a ser diezmada, ya que gran número de los habitantes se sumaron a las tropas zapatistas y fueron severamente castigados, como aconteció el 15 de octubre de 1916, cuando los federales fusilaron a 160 milpaltenses frente a la parroquia de Nuestra Señora de La Asunción.

El reconocimiento oficial de Carranza como Destinatario de la Nación y la promulgación de la Constitución Mexicana de 1917 y la evacuación zapatista de los territorios aledaños a la ciudad de México, originaron que los milpaltenses que habían quedado en esta región abandonaran sus casas y se dirigieran a la ciudad de México y a otros sitios.

Posteriormente, a la muerte del general Zapata, varios de sus dirigentes emitieron algunas disposiciones en el Plan de Milpa Alta, cuyo lema fue “Reparto Efectivo de la Tierra o Muerte”.

El siglo XX en la Historia de Milpa Alta

Años más tarde, entre 1920 y 1930, los antiguos pobladores regresaron a Milpa Alta.

Para el año de 1929, el territorio la Ciudad de México se dividió en trece Delegaciones: Guadalupe Hidalgo, Azcapotzalco, Iztacalco, General Anaya, Coyoacán, San Angel, Magdalena Contreras, Cuajimalpa, Tlalpan, Iztapalapa, Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta.

De esta forma se da término al régimen municipal en este territorio, siendo David Sánchez el último Presidente Municipal (nombrado en 1928) y el primer Delegado a partir del 1 de enero de 1929.

En 1935 se realizaron dos obras de gran trascendencia para la región: la introducción del agua potable desde el venero de Monte Alegre y el inicio de la construcción de la Escuela Secundaria “Teutli”, en San Antonio Tecómitl.

A principios de los cincuenta, llegó la luz eléctrica y se inició la construcción de las carreteras que hoy comunican a los doce pueblos.

En 1927 se registran los primeros antecedentes de lo que ahora es la industria del mole en San Pedro Atocpan, cuando la población empezó a preparar mole rojo para venderlo en el mercado de la Merced.

Durante la década de 1950, los habitantes del poblado iniciaron la fabricación del mole y dos décadas más tarde la mayor parte de la población fabricaba y vendía el producto.

Las últimas tres décadas, los milpaltenses encontraron en la producción del nopal un cultivo mucho más rentable, que sustituyó a otros tradicionales como el maguey pulquero, maíz, frijol, haba, chícharo y avena forrajera.

En los años setentas, con la construcción de la carretera Panorámica Xochimilco-Oaxtepec, se aceleró el desarrollo económico de los productores de la región, manifestándose en una clara mejoría de las condiciones de vida de la población.

Conocer la historia de Milpa Alta da más sabor a los viajeros que planeen una visita al lugar, así que aquí pueden encontrar la inspiración para recorrer la alcaldía.

San Pedro Atocpan se encuentra ubicado al sureste del Distrito Federal, en la Alcaldía de Milpa Alta a la altura del Km. 17.5 de la Carretera Xochimilco – Oaxtepec, a 2400 metros sobre el nivel del mar.

Fundado entre los años 120 y 140 d.c., descendientes de una de las siete tribus Nahuatlacas que habitaron las riveras de lo que fue el lago de Tenochtitlan y que se llamó Malacateticpac Momoxco, herederos también de las tradiciones y costumbres ancestrales, este pueblo vivió en su momento el mestizaje y el sincretismo con la cultura española, hecho que origino un mundo de nuevas costumbres y nuevas tradiciones entre las que destaca la cocina mexicana.

Atocpan es lugar para descubrir tradiciones del mundo en su Festival del Folclore

Atocpan significa “sobre tierra fértil”. Su población estaba sujeta al vasto señorío de Xochimilco en la época prehispánica. Al inicio del virreinato se le encomendaron tareas como suministrar el zacate, labrar las sementeras del rey de España para pagar el tributo del maíz, prestar servicio doméstico en las casas de españoles y colaborar con mano de obra para la construcción de la Ciudad de México.

Se sabe que muchos indígenas de Xochimilco, Tulyehualco, Milpa Alta y San Pedro Atocpan fueron enviados en 1712 a realizar los empedrados de las calles de la capital de la Nueva España.

Los franciscanos fueron los encargados de llevar a cabo la evangelización de esta zona, lo cual se refleja en la construcción de su templo y convento hacia 1680, cuyo gran atrio da la idea de la numerosa población reunida para celebrar los actos y festividades religiosas. Ahí mismo se realizaban escenificaciones teatrales con el propósito de enseñar el evangelio.

Políticamente hablando, San Pedro se convirtió en municipio en pleno siglo XIX, en 1864, situación que permaneció durante el porfiriato.

A pesar de encontrarse en la región de Milpa Alta, escenario de varias batallas entre las huestes porfiristas, maderistas, huertistas y carrancistas contra las tropas de Emiliano Zapata durante la Revolución, la población de Atocpan no presenció ninguna en su territorio.

En los años veinte del siglo pasado, San Pedro mostraba una imagen conformada por un pequeño caserío construido con adobe, piedra, zacate y tejamanil.

No había agua entubada ni luz eléctrica, por lo que sus habitantes se alumbraban con velas todavía. Las mujeres del pueblo lavaban su ropa en otros sitios, y en sus pequeñas cocinas la manteca de cerdo y la leña eran empleadas cotidianamente.

Atocpan empezó a mejorar cuando una de sus familias inició el negocio del mole en su casa durante la década de los sesenta, surgiendo así una industria a la cual se dedica el noventa por ciento de su población, y cuyo mercado principal es la ciudad de México, a la que se le distribuían hace una década de ocho a diez toneladas diarias.

El mole no es un producto de la casualidad sino el resultado de un lento proceso culinario iniciado desde la época prehispánica y perfeccionado en la colonia.

Su nombre deriva del Náhuatl Mullí, que es el nombre que se le daba en la época prehispánica a una gran variedad de salsas que se preparaban a base de chiles,

A la llegada de los españoles en el siglo XVI, surge una amplia gama de recetas culinarias, resultado del mestizaje y fusión de dos culturas, la española y la indígena.

Gran parte del éxito culinario del mullí se debió al gusto que los indígenas mexicanos tomaron por la gastronomía española especialmente por las especias, naciendo así el mole como una indudable propuesta mestiza.

En Atocpan se mantuvo su receta y fue trasmitida de generación en generación desde tiempos muy antiguos con un carácter místico ya que este platillo solamente se servía en celebraciones muy importantes como fiestas patronales, bodas y bautizos, aunque también se preparaba en un guiso especial para conmemorar el yutlalecan (muerte de una persona).

En los años 30 había únicamente cuatro personas, una por cada barrio (Panchimalco, Ocotitla, Nuchtla, Tula), que por costumbre preparaban el mole de San Pedro Atocpan para los festejos del pueblo.

Estas señoras, eran personas distinguidas de la población que eran solicitadas por los “Mayordomos” o por los encargados de la fiesta que se tratase para iniciar, hasta con 40 días de anticipación, los preparativos de la comida, que empezaban con las compras de los ingrediente, el desvenado de los chiles y la limpieza de los condimentos.

Dos días antes del festejo se tostaban y freían los ingredientes, un día antes se molía en metate que se disponía especialmente para la ocasión y finalmente para el día de la fiesta, desde muy temprano, se guisaba el mole en grandes cazuelas de barro sostenidas por tres piedras llamadas tenamestles y que formaban una base llamada tlicuil en el que se ponía leña para el Fogón.

Todos estos preparativos se realizaban por aproximadamente 20 jóvenes mujeres que eran invitadas para la molienda, la señorita que avanzaba más rápido o realizaba mejor la molienda se decía que ya se podía casar, pues ya podía moler, siendo este trabajo uno de los más difíciles de la cocina antigua mexicana por realizarse en forma manual.

El mole de San Pedro Atocpan llega a La Merced

Fue en los años 40, cuando una familia de la localidad tuvo la iniciativa de hacer el largo recorrido a Ciudad de México, para llevar a vender ese producto al mercado de la Merced, ¡dos kilos! Fue la cantidad de aquella primera producción comercial.

La comunidad anfitriona es creadora del molli almendrado, que se elabora a través de una cuidadosa proporción de 26 a 28 ingredientes, cuyo secreto está en el balance entre tres tipos de chile: mulato, pasilla y ancho.

La historia del Mole de San Pedro Atocpan, famoso por su receta de molli almendrado

Poco después la modernidad llegaría a San Pedro Atocpan, con la pavimentación del camino principal de acceso (la carretera Xochimilco-Oaxtepec) y la introducción de la energía eléctrica.

Ello permitió que, en 1947, se instalara el primer molino de chiles facilitando la molienda, labor que hasta entonces se realizaba manualmente en el tradicional metate.

Fue por estos años que se dieron los primeros pasos para transformar la producción local del mole (que se elaboraba casi exclusivamente para consumo propio) en una actividad económica que supone hoy en día el 60% de la producción total del mole a nivel nacional.

Este espectacular crecimiento no se ha producido a través de grandes industrias, sino que ha sido el resultado del esfuerzo y crecimiento de cientos de pequeñas empresas que favorecen la ocupación laboral del 92% de los habitantes de esta tierra.

Una forma muy eficaz de dar a conocer el mole de San Pedro Atocpan, es realizando una Feria, que tiene al tradicional almendrado como protagonista.

Una Feria anual que invita a toda la gente a conocer divertirse y disfrutar del pueblo de San Pedro Atocpan.

La Historia de la Feria del Mole en San Pedro Atocpan

Así en 1977, aprovechando las festividades del Señor de Yencuitlalpan, por primera vez y por iniciativa de un grupo de vecinos emprendedores se realizó lo que hoy es toda una tradición en Atocpan, la 1ª Feria Nacional del Mole, con participación de apenas cuatro restaurantes y cuatro productores de mole.

Feria del Mole San Pedro Atocpan

Esta feria nació con el objetivo de promocionar el mole almendrado elaborado en San Pedro Atocpan, creación autentica de esta demarcación ya que está basado en la receta antigua, pero adecuado al gusto de los paladares más exigentes ya que no es muy picoso y es de sabor y aroma exquisito.

Una de las políticas de la Feria Nacional del Mole, es no promocionar alguna marca en particular, solo se hace alusión a el Mole Almendrado de San Pedro Atocpan, por lo que implícitamente se hace un frente común de todos los productores de Atocpan.

La Feria Nacional del Mole catalizó la industria que actualmente ha traspasado fronteras, creando empleos y una industria turística instalada sin precedentes en tan solo 41 años.

La Feria Nacional del Mole ofrece una exquisita muestra de la gastronomía regional basada en mole almendrado, así como la cultura y tradiciones que representan San Pedro Atocpan y toda Milpa Alta.

La Feria Nacional del Mole es un santuario gastronómico en donde se vive con más intensidad el folclor, es un lugar ideal para encontrar y disfrutar el sabor de México.

Así, los viajeros, al asistir a probar el delicioso mole y su cultura, comprueban por si mismos que la feria nacional del mole es un espectacular evento, teniendo una razón muy atractiva para hacer turismo en Milpa Alta cada año.