Sentinela del Norte: un lugar que vive en la Edad de Piedra

Playa de isla Sentinela del Norte

El 17 de noviembre de 2018 John Allen Chau, un misionero estadounidense, desembarcó en la isla Sentinela del Norte, con la idea de evangelizar a sus habitantes y enseñarles el cristianismo, bajo el argumento de que el lugar era “el último refugio del Diablo en la tierra”.

Su presencia no fue bien vista, y tras ignorar varias advertencias de que no era bien recibido, el  joven de 26 años fue atacado con una lluvia de flechas que terminó con su vida.

Chau pagó así el visitar ilegalmente una isla a la cual está prohibido ingresar, y donde aún vive una de las pocas culturas indígenas que se ha desarrollado sin intervención de personas ajenas.

El lugar es nuestro nuevo destino en la serie de islas prohibidas del mundo.

¿Dónde está Sentinela del Norte?

Sentinela del Norte es parte del archipiélago de las islas Andamán, que se encuentran en la bahía de Bengala.

Estas islas pertenecen en su mayoría a la India, aunque una pequeña parte pertenece a Myanmar.

North Sentinel

Sentinela del Norte, es parte del grupo bajo control indio, y es administrado como parte del Territorio de la Unión de las Islas Andamán y Nicobar, todas ellas carecen de gobierno propio, y se les administra directamente desde Nueva Delhi.

Sólo 37 de las 572 islas están habitadas, y es muy complicado llegar a cualquiera de ellas, pero la única prohibida es aquella de la que escribimos.

¿Quienes son los sentinelenses?

Se calcula que alrededor del mundo existen poco más de 100 tribus consideradas como aisladas o no contactadas.

El término se refiere a aquellos grupos de personas que han desarrollado su cultura y su vida sin contacto, o con un contacto mínimo con grupos ajenos, por ello están fuera de la sociedad globalizada.

Aunque, precisamente por la falta de contacto, no es posible saber con certidumbre cuantos grupos así existen, si se tiene confirmada la existencia de dos de ellos en las islas Andamán.

Sentinelenses pescando

Unos son los Jarawas, que ya sufren el impacto del turismo masivo, y otros son los sentinelenses.

No se conoce exactamente su origen, y lo intentos de llevar personas Jarawas a conversar con ellos, ha mostrado que sus idiomas no están relacionados.

Se cree que sus parientes más cercanos son los Onge, que también viven en las Andamán y que son la única civilización autóctona de la zona que también navega en el mar.

Pero a falta de intercambio, no se puede ahondar en estas teorías.

Los sentinelenses rechazan el contacto de forma constante y agresiva.

La suerte de Chau, es la misma que suelen tener las personas que se acercan a Sentinela del Norte intentando interactuar con ellos.

Historia y cultura

Dado que no se han podido hacer estudios, no se sabe desde cuando Sentinela del Norte está habitada y las teorías varían. La fecha más antigua que se ha sugerido es que viven ahí desde hace 60,000 años.

Se sabe que viven prácticamente como personas de la edad de piedra, aunque ya conocen el uso del metal, que incorporan en sus flechas.

Fuera de eso, no hay evidencia de que conozcan la agricultura o de que se sepan encender fuego (aunque si lo utilizan).

Selva en la isla Sentinela, parte del archipiélago de las Andamán

Se ha llegado a ver que viven en pequeñas aldeas, que saben pescar y navegar, y se cree que son cazadores-recolectores.

El primer testimonio escrito de su existencia es de 1771, cuando un barco reportó que se veía una multitud de luces en el lugar, aunque nadie se acercó a investigar.

Fue casi un siglo después, en 1867, cuando un grupo de náufragos tuvo el primer contacto registrado con los sentinelenses.

Estos fueron atacados tras pasar tres días en la playa, pero lograron repeler el ataque y fueron rescatados días después.

Durante la colonización inglesa de la India, hubo varios contactos en la isla, en 1880 se capturaron a seis nativos para llevarlos fuera de la isla, 4 niños y 2 adultos, y mientras los mayores murieron los infantes fueron regresados a su hogar estando gravemente enfermos.

La siguiente década se registró el primer asesinato de un visitante cuando un prófugo de una cárcel huyó a la isla, y su cadáver fue encontrado días después perforado por flechas y con el cuello cortado.

Contactos modernos

El asesinato de John Allen Chau, que por otro lado mostró una gran falta de respeto a una cultura ajena al intentar imponerles otra religión al estilo de los exploradores de la era de los descubrimientos, es solo el más reciente y más llamativo de los contactos con los sentinelenses, pero no el único.

De hecho, a lo largo del tiempo, se ha logrado tener incluso contactos pacíficos.

Sentinelenses a la distancia con mar picado

Entre los encuentros pacíficos se cuentan los intercambios que tuvieron con M.A. Mohammad, un chatarrero que consiguió un contrato para deshacer y vender los restos de un barco que encalló en los arrecifes de coral cerca de la isla.

Mohammad y su equipo recibieron la visita de los sentinelenses dos o tres veces al mes, les ofecían fruta y permitían que se llevaran pequeños pedazos de metal que iban a buscar, se cree que para sus armas.

Entre 1991 y 1994 el gobierno indio intentó varios contactos a cargo de un equipo de antropólogos, se intercambiaron regalos e incluso se logró tener contacto físico, pero el programa fue abandonado.

Se temía que el contacto frecuente terminara por atraer a traficantes y cazadores a la isla y que afectara a los sentinelenses, como pasó con otras tribus en islas más accesibles del archipiélago de las Andamán.

Incluso la difusión del material fotográfico de dichas expediciones está prohibida por India, que prefiere mantener la imagen agresiva del lugar para disuadir a irresponsables de intentar llegar.

Imagen de la isla Sentinela del Norte, India

Desde entonces, todos loas acercamientos a la isla han sido hostiles, y como pasó con Chau, los sentinelenses también asesinaron en 2006 a dos pescadores llevados por la corriente a sus playas, cuyos cadáveres incluso fueron colgados en la costa como espantapájaros.

Cuando no ha habido muertes, los sentinelenses hacen gestos agresivos y obscenos, que se toman como advertencia para que los visitantes no se acerquen.

Algunos estudiosos estiman que el repentino abandono de los contactos amistosos, cuando los sentinelenses no hicieron nada para provocarlo, generó esté rechazo absoluto a los visitantes.

¿Por qué está prohibido ir?

Como extranjero, necesitas un permiso para visitar cualquier lugar de las islas Andamán y Nicobar, pero nunca obtendrás uno para Sentinela del Norte.

Desde 1957 el gobierno de la India prohibió el ingreso a la isla.

Para evitar que nadie entre hay patrullaje en las aguas de los alrededores, pues también se prohíbe navegar 3 millas en sus alrededores.

Y si logras sobornar a un pescador que te lleve, lo cual solo se puede hacer dos meses al año por las difíciles condiciones de navegación, tu destino será, muy probablemente, el mismo que Chau y terminarás muerto y sin que nadie pueda recuperar tu cuerpo.

Una cuestión de ética

La otra razón para no ir, es que tu sola presencia es muy peligrosa para los sentinelenses.

Dado que el grupo tiene desde hace miles de años escaso contacto con gente fuera de su isla, cualquier bacteria que lleves y para la que no tengan defensas, puede hacerles un daño enorme e incluso extinguirlos.

Esto ya ocurrió con otros grupos de las Andamán, y sería parecido a como la viruela afectó al México prehispánico.

Tanto los sentinelenses, como cualquier otro grupo aislado, tiene derecho a permanecer así si es su deseo, y las leyes modernas de muchos países así lo reconocen.

Si algún día los sentinelenses buscan terminar con su aislamiento, ellos darán el paso, mientras tanto Sentinela del Norte está fuera de límites para cualquier viajero.

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Desde niño sentí infinita curiosidad por descubrir el mundo, así que estaba escrito que sería un viajero. Exploré el mundo primero a través de mapas, y luego en persona. Tras escribir como freelance en varias revistas, viví un año en Barcelona donde obtuve una maestría en periodismo de viaje, fui miembro fundador del proyecto Caminos Sellados y gané un premio Malta Tourism Press Award como coautor del libro Postales del Mundo: Malta

He visitado 23 países de cuatro continentes y mi filosofía es que, en todo lugar hay algo por descubrir.
Francisco Fontano Patán
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