Uluru cerrada a turistas por siempre

Uluru Ayers Rock a donde se prohibirá el paso

Uluru, en Australia es el monolito natural más grande del planeta y un símbolo del país reconocido a nivel mundial, pero los días en que los viajeros podían escalarla han llegado a su final.

Desde el 26 de octubre de 2019 la también llamada Ayers Rock sólo puede ser vista desde su base, honrando así los deseos de la civilización Anangu, que habita la zona y considera que Uluru es un espacio sagrado.

La fecha fue de festejo para los aborígenes, quienes lamentaron la falta de respeto de los últimos visitantes que, contra sus tradiciones, decidieron subir a la cima.

La gigantesca roca de arenisca, se levanta a 348 metros de altura en medio del desierto australiano, y es considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Pese a la dificultad de llegar a ella, pues se encuentra a 450 kilómetros al sur de la ciudad más cercana, Alice Springs, Uluru es un importante atractivo turístico de Australia, y es visitada por más de 250,000 personas al año.

Esto ha provocado una difícil convivencia entre los visitantes y los anangu, que tras décadas de luchar lograron que se prohibiera escalar al monolito.

¿Por qué se prohibió escalar Uluru?

Para los Anangu Uluru es un espacio sagrado y por ello consideran indebido subir a su cima.

En 1985, el gobierno de Australia devolvió a los anangu la propiedad del monolito.

Viajeros toman fotos de Uluru en el territorio del Norte, Australia

Sin embargo, todo turista en la zona podía iniciar una caminata a la cima, y las autoridades se negaron a impedir esto, temiendo que de hacerlo, los ingresos y el interés de los viajeros en estar ahí bajara dramáticamente.

Lo que se comenzó a hacer, gracias a que el Consejo del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta tiene entre sus miembros a representantes indígenas, fue una campaña de concientización.

Se colocaron señales en la ruta, advirtiendo que subir a Ayers Rock implicada romper las reglas sagradas de los anangu.

“Es un lugar extremadamente importante, no un parque turístico como Disneylandia” dijo Sammy Wilson, uno de los representantes de los anangu en el Consejo.

Afortunadamente, la mayor parte de los viajeros resultaron ser responsables, y la cantidad de visitantes que tomaban la decisión de subir, fue de apenas 20% en los últimos años.

Con estos resultados, y con el turismo en la zona sin verse afectado, el Consejo del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta votó por unanimidad cerrar Ayers Rock a los visitantes, medida anunciada el 1 de septiembre de 2017.

La medida fue festejada por los anangu, y se señaló que el 26 de octubre de 2019 sería el primero con un cierre definitivo.

La fecha se eligió por tratarse del 34 aniversario del día en que Uluru volvió a manos aborígenes.

“Si viajo a otro país y hay un lugar sagrado de acceso restringido, yo no ingreso, lo respeto”, añadió Wilson, “Pasa lo mismo aquí con los anangu. Los turistas son bienvenidos, no estamos deteniendo el turismo, sólo esta única actividad.

Los últimos visitantes

Uluru Ayers Rock Australia cerrada a turistas

Aunque un turismo sostenible implica el respeto a la cultura que visitas, las últimas fechas en que se pudo subir a Ayers Rock, la zona se llenó de visitantes cuyo único interés fue ser de los últimos en subir.

Las filas en el sendero fueron de cientos de personas, que por poco perdieron la oportunidad de escalar por las condiciones climáticas, pero finalmente obtuvieron acceso.

Los últimos 8 en bajar, dieron entrevistas, mientras algunos anangu les pedían que se bajaran y otros lamentaban su egoísmo al convertir en un circo mediático personal lo que representaba un hito histórico para toda una civilización.

Incluso la académica indígena Marcia Langton tuiteó que todos los que decidieron subir pese a saber que insultaban a sus anfitriones sufrirán una maldición.

“Recordarán como profanaron este lugar sagrado hasta que mueran y la historia registrará su desprecio por la cultura aborigen”.

Tras su descenso, los letreros solicitando no subir fueron cambiados por otros que advierten que el lugar está permanentemente cerrado.

Al día siguiente comenzaron a desmontarse los barandales de metal que ayudaban a escalar.

Los anangu también señalaron que los viajeros no deben preocuparse por no poder trepar la roca, pues su cultura tiene mucho que ofrecer.

“Hay tantos lugares pequeños de enorme significado cultural que podemos compartir públicamente… podrán experimentar esta tierra a lado de los anangu y disfrutar el hecho de que se irán aprendiendo mucho sobre nuestra cultura”, escribió Wilson.

De acuerdo a touroperadores, los próximos meses se tienen casi todos los recorridos llenos, por lo que no parece que el turismo vaya a descender.

La diferencia será que ahora, los Viajeros en Ruta podrán realizar actividades respetuosas y enriquecedoras junto a sus anfitriones anangu.

Quienes decidan no hacerlo se llevarán una multa de $4,300 dólares.

Es tiempo de que Uluru Australia descanse y sane dijo un anciano aborigen a la BBC.

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